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Una extraña nube está a poco de colisionar con la Vía Láctea

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/22/2016

La nebulosa Smith se encuentra orbitando nuestra galaxia a unos cuantos años luz y se estima que su choque podrá llegar a fabricar unas 2 millones de estrellas

En 1963, un astrónomo de nombre Gail Smith descubrió una nube masiva en curso a colisionar con nuestra galaxia. Se calculó que por su velocidad, de unas 700,000 millas por hora, podría llegar a impactarse con nuestra galaxia en unos 30 millones de años a partir de ahora. Gracias a sofisticadas herramientas como el telescopio espacial Hubble, hoy la NASA ha podido puntualizar que se trata de una extensa nube de hidrógeno que, por sus altos contenidos de azufre, ha sido posible especular que nació en nuestra propia Vía Láctea y que fue expulsada con el paso del tiempo.

Al respecto, científicos como Andrew Fox, astrónomo en el Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, sugieren que de ser así, de haberse originado en nuestra galaxia, representaría un excitante ejemplo de cómo nuestra galaxia ha cambiado y sorpresivamente sus ingredientes han regresado seducidos hacia su origen.

La masa de vapor que ahora vuelve como un boomerang a su creador es un sistema masivo de gas neutro y ionizado suficiente como para fabricar dos millones de estrellas del tamaño de nuestro Sol –o, lo que es igual, su tamaño abarcaría una 30 lunas llenas–. Sin embargo, la densidad de polvo encontrado en sus núcleos moleculares es lo suficientemente grande para bloquear la luz de todas las estrellas que se interpongan en su camino, de ahí que a este tipo de fenómenos se les atribuya el apelativo de nebulosas oscuras. Pero, más allá de su incesante papel protagónico de absorber toda energía, su coalición representará unos de los fenómenos más espectaculares que los habitantes de la Tierra podrán disfrutar en 30 millones de años.

La Nebulosa Smith, al igual que muchas otras de su tipo en el universo, tendrá al capacidad de orquestar un legendario espectáculo de luz, formando todas las estrellas cabidas en sus posibilidades, así como un especial recordatorio de que la Vía Láctea, y quienes la habitamos, estamos en una incesante evolución.

 

 

 

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