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Tener una vida plena es lo más sencillo del mundo, y estos 15 hábitos son la evidencia

Buena Vida

Por: pijamasurf - 10/20/2016

Si has escuchado decir que lo simple y lo sencillo es lo valioso de la vida, es cierto, siempre fue cierto

¿Y conseguiste lo que
querías de esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado en la tierra.

Raymond Carver

En ciertos momentos de nuestra vida podemos creer que para tener una existencia valiosa es necesario acometer grandes hazañas, perseguir el reconocimiento, trabajar duro para tener todo lo que nos dicen que debemos tener. Vivimos en función de lo mayúsculo, lo admirable, lo que creemos que miran otros, y empleamos más de lo necesario en satisfacer esa exigencia cuyo propósito, curiosamente, está en el punto opuesto del espectro.

¿Cuál es ése? Los hechos mínimos, la cotidianidad, eso que a veces sucede mientras nuestra atención está puesta en otra cosa. Comer bien, recibir el abrazo de un amigo, ayudar, cumplir con nuestros compromisos, hacer lo necesario para tener lo que de verdad queremos, ser amable con los demás, cultivar nuestro intelecto, mantener relaciones saludables… Lo que resulta de todos estos hechos simples es nuestra vida, y su valor está dado por la calidad de la intención con que los realizamos.

A continuación retomamos un post publicado originalmente en The New York Times con 15 prácticas capaces de transformar una existencia, y no porque nos alienten a lo grandioso, sino más bien porque nos invitan a atender eso menor que, por otro lado, nadie más que nosotros puede tomar para hacerse cargo.

 

1. Usa ropa interior cómoda

¿Por qué elegirías algo con lo que no te sientes a gusto?

 

2. Bebe café

El café, como han demostrado varios estudios, es una buena fuente de antioxidantes, los químicos responsables de retrasar el envejecimiento de nuestras células.

 

3. Mira a las personas a los ojos. Y más aún a aquellos a quienes amas

El amor entra por la mirada, y también es ahí donde se sostiene.

 

4. No desaparezcas

Si te molestaste con un amigo, si tuviste una diferencia con un compañero de trabajo, si la relación con tus padres se enturbió por algún motivo, haz lo posible y lo que esté a tu alcance para arreglarlo.

 

5. Sé amable con los bebés

La inteligencia es una de nuestra grandes ganancias evolutivas como especie, pero no es la única. De hecho, lo es gracias a otra: el impulso a protegernos colectivamente, a crear vínculos y mantenerlos.

 

6. Vístete de manera tal que eso también te dé confianza

Si te sientes bien por cómo vas vestido, ese bienestar se transmitirá a los demás.

 

7. Si te separas de alguien, hazlo en los mejores términos

No existe una forma “correcta” de terminar una relación, pero quizá sí una forma adecuada. Y quizá la regla es sencilla: no complicarle la vida a la otra persona para que la tuya no se complique tampoco.

 

8. Deja de fumar

El tabaquismo es uno de los hábitos más nocivos para la salud. Te conviene mucho dejarlo, de verdad.

 

9. Adopta una mascota

Hay cientos de gatos y perros que viven sin un hogar, ellos, cuya evolución ha corrido paralela a la nuestra, nos devuelven de alguna manera el cuidado que podemos ofrecerles.

 

10. De vez en cuando haz algo que creías imposible

Todos tenemos algo que siempre hemos querido hacer pero a lo que no nos atrevemos. Un día toma una de esas tareas de tu lista y cúmplela.

 

11. Si quieres seguir en una relación, inténtalo

Las relaciones no son sencillas y hay ocasiones en que alguno de los involucrados desiste ante la adversidad que implica compartir la vida con otra persona.

 

12. No subestimes el sexo

El sexo nunca es sólo sexo, aunque después de todo sí.

 

13. Controla tus dispositivos, no dejes que ellos te controlen

Si estás con alguien más, procura no textear. Un par de horas antes de dormir intenta descansar tus ojos del brillo de las pantallas. Si extrañas mucho a una persona, véanse y no sólo se manden mensajes.

 

14. Nunca digas que por tu edad eso ya no es para ti

Aún no estás en edad de decir que ya no estás en edad.

 

15. Sé generoso

Compartir es el verbo decisivo de nuestra especie. Desde el alimento hasta el saber más abstracto, todo tiene como sostén el acto de compartir. No escatimes en aquello que puedes dar y ofrecer. Entre el momento en que nacemos y aquel en el cual dejamos este mundo, lo único verdaderamente invaluable y significativo en la vida es aquello que resulta de tus actos de generosidad.

 

¿Tú qué agregarías? ¿Qué de eso mínimo da sentido a tu existencia?

 

Ilustraciones: Peter Arkle

¿Cómo superar el miedo al fracaso? Esta guía práctica puede arrojar luz a ese camino

Buena Vida

Por: pijamasurf - 10/20/2016

El temor al fracaso es un fantasma que se disipa apenas con las acciones que emprendemos para obtener lo que deseamos

El fracaso es posiblemente una de las nociones más dañinas que puede formar nuestra mente. De hecho, si estuviéramos libre de ella, si nunca se anidara en nuestros pensamientos, es muy probable que desarrollaríamos todo nuestro potencial sin ningún obstáculo de por medio. Fracasar es una barrera que se impone, que atemoriza, que nos frena y nos impide intentar algo, desde un proyecto laboral hasta una relación amorosa.

Sin embargo, como pasa con muchas otras expresiones del miedo, el temor al fracaso tiene mucho de irracional y fantasmagórico. Es un poco como ese olor que llegan a tener las habitaciones cerradas por mucho tiempo, a rancio y estancado, y el cual se disipa apenas abrimos una ventana y corre un poco el aire fresco. El temor al fracaso es también producto de eso: de la inmovilidad, de pasar más tiempo del debido pensando, rumiando ideas, cebándose en la mente y postergando por ello la acción. Las decisiones, los hechos, el atreverse a actuar nos sacan de nuestro ensimismamiento y nos meten de lleno en la acción, donde hay poco espacio para pensar. Y esto, eventualmente, nos hace descubrir que nuestro miedo al fracaso no era más que una idea que sostuvimos más de lo necesario.

A continuación compartimos unas cuantas estrategias por las cuales es posible encarar el miedo al fracaso y superarlo.

Resignifica el concepto

El fracaso no es necesariamente lo que otros dicen que es. Hacer algo y no obtener lo que querías no te vuelve peor persona, no reduce tu valor ni te hace menos en cualquier otro ámbito. Fracasar no te hace peor hijo o alguien menos atractivo para tu pareja. ¿Qué significa fracasar para ti? Si comienzas a entender ese concepto de otra manera es posible que también la forma de tu miedo comience a cambiar.

 

Comprende tu miedo

Como otras emociones, el miedo dice algo de ti y de tu historia de vida. ¿Hacia qué apunta tu miedo al fracaso? Conocerte a ti mismo es una consigna que no por antigua es menos vigente y, en lo referente al temor a fracasar, es uno de los elementos que te permitirá entender las razones de eso que parece irracional. No apartes ese temor, más bien descubre de qué manera está formando parte de vida y por qué motivos.

 

Sé valiente

La historia humana está llena de personas que enfrentaron la posibilidad de fracaso con valentía y de esa manera se sobrepusieron a su miedo. Y esto lo mismo en la Historia de las grandes hazañas que en esa historia mínima de hechos cotidianos y sólo en apariencia menores que, sin embargo, tienen su propia importancia en el marco vital de las personas que decidieron hacer algo. Sé valiente. Encuentra el coraje necesario para enfrentar tu miedo. Y como las sombras, una vez que lo dejes atrás te darás cuenta de lo pequeño que era en realidad.

Construye otros soportes

A veces el miedo al fracaso es reflejo de ver cierta circunstancia como un algo inabarcable, magno, que sobrepasa nuestras capacidades o, mejor dicho, la idea que tenemos de ellas. Queremos, por ejemplo, emprender un proyecto propio y quizá se nos aparece como una vasta red de requisitos que no sabemos por dónde empezar a destejer. En este sentido, puede ser útil esta frase que se atribuye a Lao Tsé: “Un gran viaje empieza con el primer paso”. ¿Qué quiere decir esto? Que todas las grandes hazañas se apoyan en otras acciones paralelas que las sostienen. Las relaciones amorosas se sostienen en decisiones y acciones cotidianas. Los proyectos laborales igualmente tienen apoyo en distintas áreas, cuyo funcionamiento cotidiano es a su vez una suma de engranajes que los mantiene en marcha.

 

Enfrenta otros desafíos

Seguramente tu temor al fracaso no se refleja en un sólo ámbito de tu vida. Seguramente hay más de un proyecto que tienes pendiente de realizar por causa de dicho temor. ¿Por qué no probar con otra cosa? Quizá siempre quisiste aprender a tocar un instrumento musical, correr un maratón o dominar un segundo idioma. Si te parece más asequible, ¡inténtalo! Te darás cuenta de que, después de todo, sí puedes hacer eso que siempre quisiste hacer, sí puedes atreverte, y que quizá una de esas tareas que considerabas menores no es muy distinta de otros proyectos que también deseas concretar.

 

No le tengas miedo al miedo

Esto puede sonar redundante, pero especialmente en nuestra época, existe todo un discurso que nos hace creer que es mejor ignorar emociones negativas como el miedo. Pero si hacemos caso a la sabiduría acumulada desde tiempos remotos, esto es más bien nocivo y en última instancia inútil. El miedo también forma parte de lo que somos, e ignorarlo es ignorar algo que de esa manera está pidiendo que le pongamos atención. Hay personas intrépidas que parecen no temerle a nada, pero no es así, en realidad se trata de personas que aprendieron a conocer su miedo y entender la manera en que está conectado con su vida.

 

Para terminar, compartimos esta frase de Samuel Beckett, de Rumbo a peor, una de sus últimas obras:

Todo de antes. Nada más jamás. Jamás probar. Jamás fracasar. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.

 

Imágenes: Christopher DeLorenzo