*

X

Qué hacer cuando eres la oveja negra de tu trabajo (o el empleado como creador de su propio valor)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/28/2016

El paradigma de la relación entre los empleados y la organización está cambiando poco a poco para aprovechar la diversidad de talentos

Cada empresa tiene —lo sepa o no— una personalidad y una manera de hacer las cosas para la que fue conformada. La elección de personal es una tarea fundamental y a menudo descuidada, porque está en juego una negociación de los valores de los nuevos empleados y la cultura laboral del lugar: mientras algunos se sienten cómodos y como en su trabajo “ideal” desde el primer día, otros sienten que no encajan o que la organización no los valora.

Ryan Vogel y un grupo de profesores asistentes de la Penn State Eerie y la Universidad de Georgia, especializados en administración, realizaron una encuesta electrónica sobre la percepción de los empleados respecto a su lugar en la cultura laboral de su empresa.

Según Vogel, las compañías contratan gente de acuerdo a la forma en que estos encajan en la cultura laboral preexistente; el problema es que “si tienes mucha gente que es exactamente igual en una empresa, esto puede hacer que la compañía se estanque y se vuelva resistente al cambio.”

A nivel individual esto se vive de otra manera: hay gente que es muy buena en su trabajo, pero que no comulga con las prácticas de su organización. Todos podemos pensar en alguien así, o incluso sentirnos identificados con algunas de esas situaciones como cumpleaños, intercambios navideños o juntas innecesarias, donde parece que el empleado es la “oveja negra” dentro de un rebaño bien amaestrado.

“Para el individuo, si no encaja, puede volverse una mala situación laboral. No sientes que perteneces, tu trabajo tiene menos sentido, y puedes tener problemas para mantener el rendimiento en el lugar de trabajo.”

Sin embargo, identificar y promover la integración de las “ovejas negras” no es sencillo. Como menciona el estudio, en ocasiones las ovejas negras pueden ser empleados muy competentes y buenos en lo que hacen, pero que se sienten bloqueados en sus iniciativas o que no están rindiendo lo suficiente en los términos que su trabajo les requiere debido a problemas de adaptación al entorno laboral. 

Las ovejas negras no necesariamente se clasifican así por una cuestión de estatus, sino de una diferencia en los valores individuales y los valores de sus compañeros.

Vogel los define como empleados que “para otros puede parecer que lo hacen bien, pero que van al trabajo a diario y se sienten fuera de lugar. Tal vez ellos valoran la retribución social, pero trabajan para una compañía de tabaco, o podrían tener en gran valor la autonomía y la toma de sus propias decisiones, pero trabajan para una organización altamente burocrática.”

Este tema es mucho más relevante sobre todo para trabajadores jóvenes (millenials), quienes, según Vogel valoran “que su trabajo tenga significado personal”, y que no quieren sentirse simplemente una parte reemplazable del engranaje laboral.

Una respuesta a esta situación cada vez más frecuente puede ser el “job crafting”, el hecho de hacer la situación laboral lo más flexible posible para el empleado sin perder de vista las necesidades de la organización. En el estudio de Vogel y sus colegas se buscó la participación de 193 empleados y sus supervisores a través de Internet, quienes respondieron preguntas relacionadas con los valores individuales y organizacionales, así como del compromiso, las actividades de integración y el “job crafting.”

Los empleados que se sentían “ovejas negras” pero a quienes se les permitía adecuar sus condiciones laborales de manera flexible —como plantear nuevas soluciones a viejos problemas o hacer pequeños cambios en los procedimientos— tenían una mejor productividad y presentaban mejor compromiso con la empresa. Las actividades recreativas también fueron altamente valoradas, pues “no sólo mitigan el efecto negativo de la incongruencia de valores sobre el compromiso con el trabajo, sino que también tuvieron un impacto positivo en el compromiso para algunas ovejas negras.”

En un mercado de trabajo como el actual, tan competitivo y sobresaturado, es necesario que las empresas volteen a ver a sus empleados no como meras herramientas que pueden ser intercambiables, sino tratando de que los talentos y potencialidades individuales puedan ser aprovechadas positivamente en favor del individuo y de la organización. Nadie quiere sentirse como un robot o una pieza innecesaria en su lugar de trabajo.

8 hábitos mentales que deberías considerar si quieres ser más inteligente

AlterCultura

Por: pijamasurf - 10/28/2016

La mayoría de estos puntos se basan en disparar la creatividad a través de la documentación de prácticamente todo lo que te rodea en tu vida

Por alguna razón la inteligencia, más allá de una capacidad múltiple que todos tenemos al alcance, se está convirtiendo en una unidad de medida para determinar el valor de las personas, pero sobre todo un nicho de mercado que orilla a los consumidores a querer parecer siempre más inteligentes, aunque esto realmente no se ejercite. Y aunque la ciencias exactas advierten que es el IQ o coeficiente intelectual quien pronuncia la sentencia final sobre quién es o no inteligente, algunas otras teorías aciertan en el hecho de que todo el mundo posee un tipo de inteligencia, sólo hace falta encontrarla y a la postre, detonarla.

Existen varias prácticas que ejercitan el músculo de la inteligencia. A sabiendas de muchos, leer y escribir son dos de ellas. Siempre se puede leer sin escribir pero no siempre se puede escribir algo sensato sin leer, y sobre todo sin pensar primero. Por ello es que la escritura, en personajes como periodistas, literatos o incluso científicos, ha tenido una gran importancia con respecto a la inteligencia que dominan.

Bajo una premisa similar, el neurocientífico Ed Boyde, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, ha redactado algunos hacks esenciales y ciertamente sencillos para hacer de nuestra inteligencia una verdadera arma. Las reglas de Boyde, quien por cierto ha propuesto en el Instituto una clase sobre “Cómo pensar” –donde básicamente se enseñe al estudiante a ser más creativo, reflexivo y con más preparación en un mundo donde los objetivos se transforman continuamente–, son sorpresivamente hábitos mentales ligados a la escritura.

La mayoría de estos puntos se basan en disparar la creatividad a través de la documentación de prácticamente todo lo que te rodea en tu vida. Los hacks son:

1. Sintetiza nuevas ideas constantemente

El rol de la mente para extraer y resumir todo lo que se lee es fundamental para ejercitar la inteligencia. Por eso, nunca leas pasivamente (leyendo solo por leer), al contrario toma nota, sintetiza mientras estás leyendo y nunca pierdas la concentración ni siquiera en los párrafos introductores o prólogos. De esta manera cada vez que leas siempre te acostumbrarás a comprender las cosas, de modo que al final obtendrás resultados suficientes para ser más creativo en tus proyectos.

2. Aprende a aprender rápidamente

Uno de los talentos que gozan las nuevas generaciones activamente virtuales del siglo XXI, son los enormes flujos de información que, en el mejor de los casos, pueden desprender capacidades cognitivas fértiles. Dicho de otra forma, las generaciones acostumbradas a la tecnología poseen la capacidad de aprender casi cualquier cosa al instante. Aprovechar este punto intuitivamente y con clase, puede ayudamos sin duda en la búsqueda de la inteligencia deseada. Se recomienda que aprendas primero a conocer cómo funciona tu cerebro; si necesitas dormir una siesta antes de comenzar a leer o trabajar, un café, una caminata al parque o cualquier otro estimulo que le dé la ventaja de la velocidad a tu aprendizaje.

3. Ten siempre un plan a largo plazo

Aunque todos los días tengas un plan diferente, o aunque sea el más ambicioso e imposible, fíjate una meta. Hacer planes y escribirlos te ayuda a proyectar siempre tus ideas, por más nuevas que sean.

4. Crea mapas mentales

Durante años ha sido uno de los métodos más eficaces para solucionar problemas o idear bosquejos de cualquier proyecto. Dibuja todos los mapas mentales que necesites en un pedazo de papel, un pizarrón o en cualquier sitio. En realidad no importa si llevas un orden, este hábito ayuda a reafirmar todas tus ideas, a descubrir qué cosas dependen de qué otras y a siempre calcular las variantes negativas o positivas de tus planteamientos. Se trata de un mapa gráfico que expone físicamente todos tus planes. Ya sea de trabajo, de amor o en general en la vida cotidiana puedes usarlos.

5. Apunta los métodos que más te han funcionado para que no los olvides

Si una jugada en la vida te ha salido bien, anótala. Al igual que Sun Tzu, en El arte de la guerra, trascendentales consejos pueden transformarse en victorias futuras si te destinas a observar tus estrategias y a escribirlas.

6. Equivócate (pero que siempre sea rápido)

Como lo hemos sabido desde siempre, errar una y otra vez es la única manera de aprender del todo las cosas. Si eres nuevo en algo no temas en equivocarte, al contrario, hazlo con un corte rápido y sin ensuciarte la ropa. Luego, documenta todo lo que has errado para que eventualmente no lo vuelvas a repetir.

7. Agenda tus actividades de menor a mayor complicación

Si una tarea está por sentado que será compleja, comienza por las más fáciles. Así acabarás antes y tendrás más tiempo para dedicarle a esa más compleja. No olvides fechar cada actividad para no caer en la procrastinación.

8.  Documenta todo obsesivamente

Lo que piensas, lo que quieres hacer, tus errores, tus emociones, todo. Escribir es una herramienta para empedrar la inteligencia, pues una de sus grandes bondades es que nos ayuda a traducir con nuestras propias palabras lo que hemos ingerido del mundo. De hecho, traducir lo que se piensa o se siente es una de las tareas que mejor elaboran las personas que demuestran ser más inteligentes.