*

X
Acaso como fiebre de temporada, la fascinación por lo payasos encontró cauce en un medio inesperado: la pornografía

Desde hace unos días ha circulado información a propósito del avistamiento de payasos en distintas ciudades de Estados Unidos, México y algunos otros países, y aunque esto podría parecer inocente y quizá hasta divertido, en general los que se encontraban en la calle tenían un tinte siniestro, como si tuvieran la intención explícita de asustar a la gente.

Como sabemos, aunque al payaso se le asocia usualmente con la diversión, también se le utiliza para llevarlo a sus opuestos, en especial lo trágico (como en Pagliacci, la ópera de Leoncavallo) o lo terrorífico (como en It, la novela de Stephen King, también adaptada al cine).

Existe, sin embargo, otra derivación aún más sorpresiva: la pornográfica. Aunque parezca asombroso, no sólo existe porno de payasos, sino que además, en las últimas semanas su consumo ha aumentado exponencialmente, esto al menos en una de las plataformas de porno en línea más visitadas, Pornhub.

Según reportó Pornhub, la búsqueda de porno de payasos en su sitio aumentó en 213% en la primera semana de octubre, en comparación a la tendencia que se tenía desde mediados de septiembre, según se ve en esta gráfica.

En cuanto a los términos de búsqueda, éstos han sido los más populares en los últimos días:

Sin duda un giro inesperado en esta figura que bien podría considerarse un arquetipo moderno.

Vivimos en la era de la hiperconectividad, y algunas personas simplemente necesitan estar revisando su correo electrónico para no perder el control

La tecnología informática prometía liberarnos para que pudiéramos trabajar menos y tener más tiempo libre. Pero, debido a que ahora estamos conectados en todas partes, a veces esto suele ir en el sentido contrario, y siempre estamos disponibles, susceptibles al estrés de que en cualquier momentos recibiremos un mensaje, una orden o al menos información que pide nuestra atención. 

Una de las razones por las que muchas personas padecen un estrés crónico en nuestra era hiperconectada es porque sus bandejas de entrada están siempre recibiendo correos electrónicos y les es difícil no reaccionar a los menajes no leídos. Joe Pinsker, periodista de tecnología de The Atlantic, sugiere que el mundo puede dividirse entre aquellos que pueden tener cientos y hasta miles de mensajes sin leer sin que esto les incomode y aquellos (entre los que se incluye a él mismo) que simplemente no logran aguantarse y tienen que checar su email y depurar su bandeja de entrada. Y son muchas las personas como Pinkser que no toleran tener correo no leído: un estudio de 2012 sugiere que el 70% de los correos de trabajo son atendidos dentro de los 6 segundos posteriores a que son recibidos. Se podría decir que el email es una especie de máquina pavloviana. 

Otra investigación, realizada por la profesora Gloria Mark de la Universidad de California Irvine, midió los signos vitales de un grupo de trabajadores cuando no recibieron email durante 1 semana y notó que sus niveles de estrés se reducían considerablemente. El estudio hizo una recomendación para las empresas: los correos que no son urgentes deberían enviarse en paquetes a ciertas horas y el resto del día debería estar libre. 

Mark cree que el efecto que tiene el email tiene que ver con el hecho de que los individuos lo experimentan como un signo de tener control. "Aquellos que sienten la urgencia de checar el email son más susceptibles a sentir una pérdida de control y perderse de información", explica. En otras palabras, no se sienten cómodos en la incertidumbre y sienten estrés de no estar "dentro del loop". 

El email constante tiene además un serio efecto en la productividad de las personas. Según Gloria Mark, las personas tardan unos 25 minutos en regresar a su tarea después de que son interrumpidas. De hecho, la interrupción se ha hecho tan común a la dinámica cotidiana de trabajo que cuando la gente no es interrumpida durante un cierto período reaccionan voluntariamente interrumpiéndose, normalmente checando el correo electrónico (aunque no han recibido ningún aviso). Esto muestra un problema de déficit de atención colectivo; una adicción al email, a la fragmentación y a la distracción. 

Esta división quizás deba matizarse. Por ejemplo, algunas personas constantemente checan su correo cuando están realmente involucradas y emocionadas en un proyecto y, cuando el período de interés baja, entonces también el poder que tiene el email sobre ellos disminuye. De cualquier manera, si tu trabajo no te lo exige, es muy recomendable que limites tus tiempos de recibir correos electrónicos a ciertas horas para no estar en un proceso de atención intermitente todo el día.