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¿Qué es la teoría de Gaia y por qué el planeta Tierra puede considerarse un superorganismo vivo?

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/11/2016

No somos formas de vida habitando un planeta: el planeta mismo es vida, y esto puede probarse científicamente

En los años 60 del siglo pasado, el científico atmosférico James Lovelock llevó a cabo un estudio para la NASA, el cual pretendía detectar vida en Marte. Comparando las atmósferas de Venus, la Tierra y Marte, Lovelock concluyó que la presencia de vida en un planeta afecta la composición química de la atmósfera. Marte y Venus no tienen vida debido a que sus atmósferas contienen más de 95% de dióxido de carbono y apenas rastros de oxígeno, mientras que nuestro planeta contiene 21% de oxígeno con algunas trazas de CO2.

Con el desarrollo de este estudio, Lovelock realizó modelos computacionales que prueban que sin la presencia de vida en la Tierra, la temperatura subiría tanto que el planeta sería inhabitable. A partir de esta correlación entre la vida y la atmósfera, Lovelock propuso la “teoría Gaia”, la Tierra como un superorganismo dependiente.

En palabras de la bióloga Lynn Margulis, “la vida no existe sobre la superficie de la Tierra, sino que es la superficie de la Tierra… La Tierra no es un pedazo de roca de tamaño planetario habitado por vida, así como tu cuerpo no es un esqueleto infestado de células.”

La teoría Gaia también puede entenderse como un proceso de coevolución capaz de revolucionar la tradicional teoría darwiniana de que la vida se adapta pasivamente a los cambios del medio ambiente; para Lovelock y sus seguidores, la presencia de vida crea poco a poco las condiciones del medio.

Para entender esto hay que remontarnos algunos miles de millones de años al pasado, cuando la atmósfera terrestre estaba compuesta casi en su totalidad de CO2, como las de Marte y Venus. Cuando aparecieron las primeras bacterias y comenzaron el proceso de fotosíntesis, el dióxido de carbono se volvió su alimento primordial, por lo que, como consecuencia, la vida se extendió y los niveles de CO2 bajaron al igual que la temperatura. 

Este proceso dio origen a algo conocido como “holocausto del oxígeno”, hace unos dos mil millones de años, cuando se acumuló demasiado oxígeno como resultado de la metabolización de CO2. Este oxígeno era tóxico para las bacterias primordiales, por lo que nuevas variaciones tuvieron que surgir, que pudieran a su vez alimentarse del oxígeno. Esto demuestra claramente la teoría de Lovelock, donde “la evolución de las especies y la evolución de su medio ambiente ocurren a la par como un único e inseparable proceso.”

En la alquimia del mundo, el planeta y los seres vivos no pueden cambiar sin afectarse mutuamente: la vida crea sus propias condiciones autopoiéticas de emergencia, y este aparentemente estable proceso en el cual aparecieron los seres humanos nos permite comprender un poco mejor que eso que a veces se llama “el milagro de la vida” no es una aparición azarosa, sino el resultado de condiciones muy concretas e históricamente verificables.

 

 

Estudio confirma que aborígenes australianos son la civilización más antigua

Ciencia

Por: Pijamasurf - 10/11/2016

Los aborígenes australianos, los guardianes del tiempo del sueño, son la civilización más antigua que sigue existiendo en el planeta, según estudio genético

Los aborígenes australianos, la civilización indígena de Australia y Papua Nueva Guinea, son la civilización continua más vieja que existe en el planeta actualmente, algo que ya se sospechaba pero ahora se ha confirmado con un notable análisis de ADN.

El nuevo estudio dató sus orígenes en Australia hace más de 50 mil años. El mismo estudio pudo rastrear el viaje que realizaron antiguos seres humanos a través del mar, recogiendo pistas de ADN en la población de Australia y Papua Nueva Guinea. Los ancestros de estas personas fueron los primeros humanos en cruzar el océano, al menos los primeros de los cuales tenemos información. Los aborígenes australianos permanecieron prácticamente aislados hasta hace 4 mil años.

En sus viajes estos antiguos exploradores se aparearon con un antiguo primo homínido, el cual contribuyó con cerca de 4% de su ADN. Anteriormente se ha descubierto que todos los seres humanos no africanos llevan entre 1% y 6% de ADN neandertal. Y, en realidad, pese a que se suele percibir a los neandertales de manera despectiva, los científicos han notado que no existe realmente una diferencia importante entre esta especie y nosotros.

Un estudio relacionado descubrió que el despertar de la cultura humana, marcado por la aparición de herramientas y arte en cuevas hace alrededor de 100 mil años, no estuvo acompañado de ninguna mutación genética significativa. Ya éramos genéticamente como somos ahora, según este estudio.

Los aborígenes australianos han luchado durante siglos por proteger su tierra y preservar su cultura, sosteniendo tener un lazo profundo con el continente de Oceanía, algo que es más que evidente. Este es el tema de la genial película Donde Sueñan las Hormigas Verdes, de Werner Herzog, que muestra la relación mágica que tienen los aborígenes con su tierra. 

Los aborígenes australianos se conciben como los herederos de una raza de héroes arquetípicos que viajaron en una tierra informe esculpiendo sitios sagrados en su paso, en los cuales dejaron cantos que son como signos espirituales en una geografía real y a la vez imaginada. Se ha popularizado el término alcheringa, traducido como "el tiempo del sueño", el cual es la realidad previa y posterior a esta vida, donde cada individuo existe eternamente. El tiempo de sueño también es el tiempo de la creación, donde se soñaron los patrones que dan forma a este mundo.