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Esta es la mejor manera de tener energía para vivir sin recurrir al café, azúcar o una breve siesta

Buena Vida

Por: pijamasurf - 10/21/2016

¿Por qué el cansancio es tan común en nuestra época?

El cansancio es uno de los males más comunes de nuestra época. La fatiga se ha extendido como una especie de epidemia silenciosa que afecta a personas que supuestamente no tendrían por qué estar cansadas: jóvenes, estudiantes, oficinistas, adultos en su plenitud. ¿No son éstos los momentos de la vida en que más energía se tiene? Entonces, ¿por qué hay tantas personas tan cansadas?

Los motivos pueden ser varios y de diversa índole: la calidad de la alimentación contemporánea, la sobreexcitación en que vivimos, la multitud de estímulos que nos rodean, nuestra incapacidad de estar en silencio y a solas y también, como sugiere el filósofo Byung-Chul Han, una circunstancia peculiar del modelo económico en el que vivimos, en el cual uno de los discursos predominantes es el que nos insta a “dar siempre más”, a esforzarnos, a ser “empresarios de nosotros mismos” y emprender la inagotable tarea de ser artífices de nuestro propio éxito.

Desde cierta perspectiva, podríamos tomar esto como un hecho fundamental de la existencia. Nadie más que el sujeto es responsable de su propia vida. Somos nosotros quienes tomamos las decisiones que la configuran… hasta cierto punto. Porque hay algo que la ideología del capitalismo contemporáneo oculta demasiado bien: que hay otros factores además de nuestra sola voluntad que también participan de dicha configuración. No es cierto que sólo esforzándote llegarás a ser CEO de una empresa multinacional, por ejemplo, o que acumules una fortuna multimillonaria.

Sin embargo, muchas personas viven creyendo que así es, y como dice Byung-Chul Han, son al mismo tiempo amos y esclavos (en un sentido hegeliano). El “jefe” no es más la persona que nos dice qué hacer, sino que se ha convertido ahora en una voz interna que nos dice sin cesar que debemos seguir, que lo que tenemos no es suficiente, que podemos hacer más. ¿Pero esto es así o sólo podemos llegar, humanamente, al límite de nuestras posibilidades? ¿Es ése el origen de la fatiga crónica que tanta gente padece ahora? ¿Quién puede ser feliz, mantenerse entusiasmado y alegre cuando a cada momento se presenta esa obligación de no detenernos?

En este sentido, es posible que el remedio definitivo a ese cansancio sea, justamente, salir de esa lógica. Darte cuenta de que nadie puede hacer más de lo posible, que el esfuerzo es necesario, sin duda, pero en tus propios términos, que lo que quieres de verdad es con cierta frecuencia distinto de lo que otros te han dicho que debes querer, que hay otras circunstancias fuera de tu alcance que sin embargo inciden en tu vida. 

Comer saludablemente ayuda, dormir tus horas, ejercitarte, cultivar tus relaciones, amar lo que haces, encarar la adversidad, disfrutar y entender cada uno de esos elementos como piezas de un proyecto mayor: tu vida.

¿Le vas a decir a tu propia vida que estás muy cansado para vivirla?

Imagen principal: Helena Perez Garcia 

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¿Cómo superar el miedo al fracaso? Esta guía práctica puede arrojar luz a ese camino

Buena Vida

Por: pijamasurf - 10/21/2016

El temor al fracaso es un fantasma que se disipa apenas con las acciones que emprendemos para obtener lo que deseamos

El fracaso es posiblemente una de las nociones más dañinas que puede formar nuestra mente. De hecho, si estuviéramos libre de ella, si nunca se anidara en nuestros pensamientos, es muy probable que desarrollaríamos todo nuestro potencial sin ningún obstáculo de por medio. Fracasar es una barrera que se impone, que atemoriza, que nos frena y nos impide intentar algo, desde un proyecto laboral hasta una relación amorosa.

Sin embargo, como pasa con muchas otras expresiones del miedo, el temor al fracaso tiene mucho de irracional y fantasmagórico. Es un poco como ese olor que llegan a tener las habitaciones cerradas por mucho tiempo, a rancio y estancado, y el cual se disipa apenas abrimos una ventana y corre un poco el aire fresco. El temor al fracaso es también producto de eso: de la inmovilidad, de pasar más tiempo del debido pensando, rumiando ideas, cebándose en la mente y postergando por ello la acción. Las decisiones, los hechos, el atreverse a actuar nos sacan de nuestro ensimismamiento y nos meten de lleno en la acción, donde hay poco espacio para pensar. Y esto, eventualmente, nos hace descubrir que nuestro miedo al fracaso no era más que una idea que sostuvimos más de lo necesario.

A continuación compartimos unas cuantas estrategias por las cuales es posible encarar el miedo al fracaso y superarlo.

Resignifica el concepto

El fracaso no es necesariamente lo que otros dicen que es. Hacer algo y no obtener lo que querías no te vuelve peor persona, no reduce tu valor ni te hace menos en cualquier otro ámbito. Fracasar no te hace peor hijo o alguien menos atractivo para tu pareja. ¿Qué significa fracasar para ti? Si comienzas a entender ese concepto de otra manera es posible que también la forma de tu miedo comience a cambiar.

 

Comprende tu miedo

Como otras emociones, el miedo dice algo de ti y de tu historia de vida. ¿Hacia qué apunta tu miedo al fracaso? Conocerte a ti mismo es una consigna que no por antigua es menos vigente y, en lo referente al temor a fracasar, es uno de los elementos que te permitirá entender las razones de eso que parece irracional. No apartes ese temor, más bien descubre de qué manera está formando parte de vida y por qué motivos.

 

Sé valiente

La historia humana está llena de personas que enfrentaron la posibilidad de fracaso con valentía y de esa manera se sobrepusieron a su miedo. Y esto lo mismo en la Historia de las grandes hazañas que en esa historia mínima de hechos cotidianos y sólo en apariencia menores que, sin embargo, tienen su propia importancia en el marco vital de las personas que decidieron hacer algo. Sé valiente. Encuentra el coraje necesario para enfrentar tu miedo. Y como las sombras, una vez que lo dejes atrás te darás cuenta de lo pequeño que era en realidad.

Construye otros soportes

A veces el miedo al fracaso es reflejo de ver cierta circunstancia como un algo inabarcable, magno, que sobrepasa nuestras capacidades o, mejor dicho, la idea que tenemos de ellas. Queremos, por ejemplo, emprender un proyecto propio y quizá se nos aparece como una vasta red de requisitos que no sabemos por dónde empezar a destejer. En este sentido, puede ser útil esta frase que se atribuye a Lao Tsé: “Un gran viaje empieza con el primer paso”. ¿Qué quiere decir esto? Que todas las grandes hazañas se apoyan en otras acciones paralelas que las sostienen. Las relaciones amorosas se sostienen en decisiones y acciones cotidianas. Los proyectos laborales igualmente tienen apoyo en distintas áreas, cuyo funcionamiento cotidiano es a su vez una suma de engranajes que los mantiene en marcha.

 

Enfrenta otros desafíos

Seguramente tu temor al fracaso no se refleja en un sólo ámbito de tu vida. Seguramente hay más de un proyecto que tienes pendiente de realizar por causa de dicho temor. ¿Por qué no probar con otra cosa? Quizá siempre quisiste aprender a tocar un instrumento musical, correr un maratón o dominar un segundo idioma. Si te parece más asequible, ¡inténtalo! Te darás cuenta de que, después de todo, sí puedes hacer eso que siempre quisiste hacer, sí puedes atreverte, y que quizá una de esas tareas que considerabas menores no es muy distinta de otros proyectos que también deseas concretar.

 

No le tengas miedo al miedo

Esto puede sonar redundante, pero especialmente en nuestra época, existe todo un discurso que nos hace creer que es mejor ignorar emociones negativas como el miedo. Pero si hacemos caso a la sabiduría acumulada desde tiempos remotos, esto es más bien nocivo y en última instancia inútil. El miedo también forma parte de lo que somos, e ignorarlo es ignorar algo que de esa manera está pidiendo que le pongamos atención. Hay personas intrépidas que parecen no temerle a nada, pero no es así, en realidad se trata de personas que aprendieron a conocer su miedo y entender la manera en que está conectado con su vida.

 

Para terminar, compartimos esta frase de Samuel Beckett, de Rumbo a peor, una de sus últimas obras:

Todo de antes. Nada más jamás. Jamás probar. Jamás fracasar. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.

 

Imágenes: Christopher DeLorenzo