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En donde se revela la conexión del ser con el universo

Una manera de entender al Zodiaco es haciendo una analogía con el aura humana, o la de cualquier organismo viviente. Un campo energético, presuntamente de forma de disco el cual envuelve nuestra galaxia: el aura de la misma. Ese disco energético, conformado por la energía de todos los astros que son parte de ella, se encontraría dividido a su vez en 12 secciones, denominadas por los astrólogos como "casas"; los lugares en donde se encuentran posicionados, habitándolas, los planetas y por ende, también los signos zodiacales. Cada casa recibe el nombre del signo que se encuentra en ella, influida a su vez por el planeta que por su parte la habita. De ahí que provenga el hecho de que un planeta influya directamente a un signo zodiacal, por ejemplo: Marte, el planeta de la acción y la guerra, a Virgo. Aunque existen algunos planetas que pueden habitar a su vez en dos casas, por diversas razones, probablemente por la cualidad, calidad y cantidad de energía del mismo. produciendo interesantes combinaciones astrológicas en las personalidades humanas que nacen en las mismas casas.

A continuación, te mostramos las descripciones de las casas zodiacales y los signos que se encuentran en ellas:

Casa I
PERSONALIDAD Y ENTORNO INMEDIATO.
Influida por el ascendente, esta casa representa al sujeto tal como es en él mismo, frente a él  y para él mismo. Muestra la personalidad, las disposiciones naturales y las tendencias. Generalmente destaca la forma como la gente le ve a uno y cómo uno desea que los demás le vean, es decir, la imagen que los demás tienen de nosotros. Esta es la casa de los principios, la que explica nuestra manera de hacer frente a la vida, la primera infancia y el concepto que tenemos del mundo. Representa la niñez, el entorno próximo, el cuerpo físico y todo lo que constituye la trama de base de una existencia.
Signo solar afín: Aries, clave: la autoafirmación.
Elemento correspondiente: Fuego.
Parte del cuerpo: la cabeza.

Casa II
DINERO Y FINANZAS.
Esta es la Casa de los valores, tanto los morales como los materiales. Las posesiones y el dinero, las inversiones, las ganancias obtenidas por el propio esfuerzo están reseñadas en esta posición. Las finanzas y la libertad que dan las riquezas. Concierne también a todo lo que rodea materialmente al sujeto, lo que está en contacto con él y que puede ser percibido por los sentidos. Aquí también están representados los talentos innatos, los recursos personales a los que se puede echar mano.
Signo solar afín: Tauro, clave: la determinación.
Elemento correspondiente: Tierra.
Parte del cuerpo: el cerebelo, el cuello.

Casa III
COMUNICACIÓN  Y ESTUDIOS.
El mundo de los contactos inmediatos, relaciones con el prójimo, parientes en general, vecinos, colegas. Todas las relaciones establecidas por correspondencia, por teléfono e internet. Concierne también a los desplazamientos, viajes cortos y los transportes. Los razonamientos, la formación y los estudios con fines prácticos y los pensamientos inmediatos. Los intercambios con los otros, las conversaciones, las informaciones y la comunicación. No se refiere todavía al mundo afectivo sino al mundo inmediato. En la juventud, representa los estudios y la educación que se reciben para formar la personalidad.
Signo solar afín: Géminis, clave: la versatilidad.
Elemento correspondiente: Aire.
Parte del cuerpo: brazos, manos.

Casa IV
HOGAR Y HERENCIA.
 Es el hogar del origen. El hogar, los padres, la familia de la que se procede y el hogar en el sentido más emocional del término. También indica la herencia biológica, las raíces psicológicas que se establecen en la infancia. Los bienes inmuebles están regidos por esta casa, así como la vida privada. Es el hogar de origen pero también es el domicilio personal. Los bienes inmuebles están regidos por esta casa, así como la vida privada. Y también es una casa que se refiere a los últimos años de la vida, al fin de las cosas, a la fama después de la muerte y al lugar de entierro.
Signo solar afín: Cáncer, clave: la vida hogareña.
Elemento correspondiente: Agua.
Parte del cuerpo: el estómago.

Casa V
CREATIVIDAD Y LIBRE EXPRESION.
En la quinta casa está representada la creatividad en el amplio sentido de la palabra. Muestra los hijos, amores y amoríos; los placeres y diversiones de la vida, así como las vacaciones, las fiestas y los juegos. Incluye la actitud emocional y el amor que puede dar el sujeto. Es la casa del amor familiar y del embarazo. Las artes también están regidas por esta casa y ella rige todo lo producido en libertad y sin obstáculos. Indica originalidad, iniciativa y especulación financiera.
Signo solar afín: Leo, clave: la autoestima.
Elemento correspondiente: Fuego.
Parte del cuerpo: corazón, columna vertebral.

Casa VI
SALUD Y TRABAJO.
La casa sexta representa  el mundo doméstico, el trabajo, la salud, las costumbres y todo lo que por ser obligatorio causa un obstáculo a la libertad. Aquí se encuentra lo relativo al empleo, los empleados, inquilinos, sirvientes, animales, domésticos y seres que dependen de uno. Esta casa rige los servicios prestados a los demás y los servicios recibidos. Todos los asuntos rutinarios: la vestimenta, la higiene, el alimento, la buena salud y las enfermedades.
Signo solar afín: Virgo, clave: la discriminación.
Elemento correspondiente: Tierra.
Parte del cuerpo: el estómago y los intestinos.

Casas astrales de VII a XII: la persona en el mundo

Casa VII
RELACIONES Y MATRIMONIO.
Si la casa primera es fundamentalmente la del Yo, su opuesta, la séptima, es la casa del otro. El “otro” en tanto personas que se encuentran frente al sujeto y representan relaciones comprometidas como la cohabitación y las asociaciones. Concierne a las relaciones matrimoniales y de negocios, casamiento, divorcio, contratos, pleitos, convenios, pactos y tratos con el público. Indica la cooperación con otros o la falta de cooperación, además de aquello de lo que la persona carece en mayor grado.
Signo solar afín: Libra, clave: la relación con el otro.
Elemento correspondiente: Aire.
Parte del cuerpo: los riñones, los intestinos.

Casa VIII
SEXO Y REGENERACIÓN.
La casa octava concierte a todos los procesos de creación y destrucción. También muestra el apoyo que se recibe de otros, incluyendo el financiero, moral, espiritual y físico. Indica herencias, sociedades, testamentos, impuestos y seguros. La casa octava es también la casa del sexo mostrando la actitud que se tiene ante la sexualidad. Indica los procesos de generación y decadencia, muerte y renacimiento, tanto sean reales como simbólicos. La investigación, lo latente, lo oculto y las causas de la muerte también están regidos por esta casa.
Signo solar afín: Escorpio, clave: las fuerzas naturales.
Elemento correspondiente: Agua.
Parte del cuerpo: los órganos sexuales, el recto.

Casa IX
VIAJES Y MENTE SUPERIOR.
Esta casa muestra la mente superior, opuesta a la mente inmediata de la casa tercera. Concierne a la religión, las leyes, la ciencia, los ideales, la enseñanza superior, la filosofía, la psicología, el profundo estudio mental, los sueños y las visiones. Los viajes a larga distancia, el trato con los extranjeros, los grandes negocios con países lejanos están representados en esta casa. También indica las grandes lecciones que aprendemos durante la vida y las aspiraciones que nos impulsan.
Signo solar afín: Sagitario, clave: las aspiraciones superiores.
Elemento correspondiente: Fuego.
Parte del cuerpo: las caderas, los muslos.

Casa X
PROFESIÓN Y SITUACIÓN SOCIAL.
Esta casa está muy influida por el medio cielo. Muestra la profesión, la reputación y la posición en la comunidad. El estado social, la fama, las ambiciones y negocios son asuntos de la casa décima, así como la autoridad y los jefes en contraposición a los subordinados. Aquí están representados tanto la ascensión en la escala social como el padre y la religión en tanto que organización superior.
Signo solar afín: Capricornio, clave: posición y honores.
Elemento correspondiente: Tierra.
Parte del cuerpo: las rodillas.

Casa XI
AMISTAD Y ALTRUISMO.
Esta es la Casa de la amistad y las relaciones desinteresadas. En esta casa están representadas  la actitud hacia los amigos y conocidos. Todas las relaciones que no implican profundos lazos emotivos, los deseos y lo que se recibe están aquí reseñados. Esta casa muestra hijastros e hijos adoptivos, así como circunstancias sobre las que se tiene escaso control. Aquí se ven los intereses humanitarios, el modo como se considera a los demás, organizaciones pequeñas y grandes, clubes a los que se pertenece, organizaciones profesionales y caritativas.
Signo solar afín: Acuario, clave: altruismo, generosidad.
Elemento correspondiente: Aire.
Parte del cuerpo: los tobillos.

Casa XII
SECRETOS Y KARMA.
La casa número doce es la última de la rueda. Indica los finales, la forma en la que se  terminan las cosas y en la que se acaba la vida. Es la casa de la mente subconsciente, muestra fuerzas y debilidades ocultas o desconocidas, así como el dolor, el sufrimiento, las limitaciones, los secretos, los obstáculos, la reclusión, la frustración y las acciones ocultas. Indica lugares de encierro, cárceles, hospitales, instituciones mentales y otras restricciones. Es la casa de los enemigos secretos y los peligros que asechan. Muestra lo que ocultamos a los demás, las investigaciones, el karma y la compasión.
Signo solar afín: Piscis, clave: lo oculto y misterioso.
Elemento correspondiente: Agua.
Parte del cuerpo: los pies.

 

Twitter del autor: @adandeabajo

Un experimento que no sólo prueba tu capacidad de soñar lucidamente, abre la puerta a descubrir un estado de conciencia verdaderamente primordial

En la cuarta entrega de esta serie  de "ejercicios de percepción espiritual", en los que revisamos algunas técnicas de grandes maestros espirituales y proponemos ejercicios para depurar la percepción, nos aventuramos a la dimensión de los sueños, específicamente a ese plano de posibilidades inconmensurables que se abre cuando despertamos en el sueño. El ejercicio que presentamos a continuación, cortesía de Alan Wallace, no se trata solamente de tener un sueño lúcido y disfrutar de un infinito hedonismo como si fuéramos el diseñador de nuestro propio videojuego, sino de utilizar ese momento peculiar para indagar la naturaleza de la realidad, en este caso la unidad mínima de percepción, la base energética de la conciencia. 

Alan Wallace, quien ha escrito extensamente sobre sueños lúcidos, particularmente desde la tradición del budismo tibetano, de la cual ha recibido enseñanzas de diversos maestros, incluyendo el Dalái Lama, en un reciente podcast planteó un interesante experimento para aquellos que logran tener sueños lúcidos con frecuencia o que buscan llevar su práctica a una nueva dimensión.

Wallace compartió una investigación preliminar que sugiere que se puede estar en un sueño lúcido profundo (dreamless sleep), es decir, dormido, sin soñar, pero lúcido, consciente de que se está en ese estado sin contenido. En ese estado (que recuerda al cuarto estado de conciencia de la tradición hinduista, turya)Ç explica Wallace que notablemente persiste el ritmo de la respiración, la sutilísima sensación del prana que atraviesa la dimensión que supuestamente divide el sueño de la vigilia.  Es decir. uno simplemente está consciente de la respiración y no existe nada más; dormido, tal vez como Brahma en la etapa del pralaya o no-manifestación, en la eterna marea cosmogónica.

Hay una forma de probar esto, según indica Wallace. Para hacerlo, un soñador lúcido, que ha descubierto que está soñando, debe detenerse en el sueño y suspender su atención del flujo de contenido que está experimentando "puede incluso cerrar los ojos, en cuestión de segundos todo el paisaje onírico se desvanece. Sólo se mantiene [el pasiaje onírico] por tu atención que se fija en él. No lo atiendas, no te involucres y se evaporará. Básicamente habrás apagado la máquina que enciende la imagen holográfica... Si, al hacer eso, logras mantener la lucidez, no te colapsas, mantienes el flujo de la cognición, entonces pasas directamente, suavemente, de un sueño lúcido a un dormitar lúcido".

La instrucción para los onironautas es que una vez que "la mente se ha disuelto en la conciencia del substrato", (en sánscrito alaya vijnana) cerca de un dominio que en el budismo se conoce como shamata (similar al samadhi del yoga), "descansando en esa luminosidad de la cognición", lejos de las creaciones de "la mente samsárica y de los mundos del deseo", prueba si eres "consciente del ritmo, incluso sin ser consciente de las sensaciones táctiles. Toma en cuenta que en el sueño no tenías noción de ninguna sensación táctil... cualquier sensación táctil que emerja en el sueño no es una sensación táctil, es puramente mental". Con esto Wallace nos quiere decir que durante el sueño lo que sentimos como una sensación física es una creación de la mente y, sin embargo, es posible que soñando podamos sentir la respiración, cuando todo lo demás ha sido eliminado, ese ritmo universal (el solve et coagula) persiste, como el sonido sutil de un mar sin olas. "Piensa que puedes estar en un espacio en el que no existen las apariencias pero, intuitivamente, en un nivel muy sutil, todavía estás en contacto con el ritmo. Es una especie de ritmo profundo, es el núcleo, es el prana".

Según Wallace dos personas han corroborado que esto es así, lo cual "significa que puedes mantener la noción del ritmo y alcanzar el primer dhyana (estado de absorción meditativa, gnosis). O sea que estás totalmente en ese espacio pero te sigues y puedes alcanzar el segundo y el tercer dhyana y hasta el cuarto, en el que finalmente la respiración cesa".

Así que cualquiera que se considere diestro en el arte de ensoñar, puede ponerse a prueba con este experimento, incluso le puedes escribir a Wallace al Santa Barbara Institute for Consciousness Studies y reportarle tus experiencias. 

Queda sólo la fascinante pregunta de por qué la respiración es lo único que se mantiene cuando ha cesado toda la información de lo que el budismo llama los seis campos sensoriales (ayatana: olfato, tacto, vista, oído, gusto y objetos mentales). Quizás esto tiene que ver con que el prana es considerado como la base misma de la conciencia, la energía que soporta la cognición, lo que conecta el cuerpo con la mente. El mismo Wallace, quien además de maestro de meditación budista es físico de formación, nos puede orientar en este sentido:

El espacio absoluto de los fenómenos es permeado no sólo por la conciencia primordial sino por la infinita energía vital de esa conciencia (jnana-prana), que tiene la misma naturaleza también que el "cuarto tiempo", una dimensión que trasciende el pasado, el presente y el futuro. Así que el espacio-tiempo relativo, la masa-energía y el cuerpo-mente emergen de esa última simetría del espacio absoluto de los fenómenos: el cuarto tiempo, la conciencia primordial y la energía de la conciencia primordial, todos los cuales son coextensos y de la misma naturaleza.  

Ese ritmo que, según relatan expertos soñadores lúcidos, permanece cuando se ha abolido todo el mundo de las apariencias es la forma más pura y directa en la que se manifiesta la conciencia primordial: la energía que permea el universo para vehicular y sostener la naturaleza cognitiva que es la esencia de la mente, esto es, jnana-prana (sabiduría primordial y aliento-energía). El espacio es la conciencia, y su potencialidad infinita de aparecer como cualquier cosa siempre es esa energía que se percibe como un ritmo, un soplo en la oscuridad primordial del cual emanan los mundos. 

Twitter del autor:@alepholo

Ejercicios de Percepción Espiritual 1: la recapitulación pitagógrica

Ejercicios de Percepción Espiritual 2: el ejercicio budista de recordar que "esto es un sueño"

Ejercicios de Percepción Espiritual 3: ¿Puedes percibir una espiral esférica?