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Reed Hastings de Netflix cree que en el futuro podremos consumir entretenimiento personalizado tomando una pastilla

El CEO de la compañía que revolucionó el consumo de entretenimiento cree que en las siguientes décadas el entretenimiento podría tomar un cauce farmacológico. 

Reed Hastings, CEO de Netflix, recientemente exploró el futuro del entretenimiento en la conferencia "WSJDLive". Hastings dijo que su visión se inclina a un entretenimiento farmacológico, incluso más que a uno basado en la realidad virtual.

"En veinte o cincuenta años será perfectamente viable tomar una pastilla azul personalizada que te haga tener un viaje de una manera entretenida y luego una pastilla blanca que te regrese a la normalidad. Y si en 30 0 40 años la fuente del entretenimiento humano es farmacológica estaremos en aprietos". Hastings se refiere a su compañías, pero podríamos pensar que toda la humanidad (un poco al estilo Un mundo feliz, de Huxley). Pastillas de entretenimiento, pastillas de video, en las que podrás vivir directamente el entretenimiento que hoy vemos en una pantalla. Por supuesto la idea de Hastings evoca numerosas películas de ciencia ficción, desde Total RecallThe Matrix, o novelas como Vurt, de Jeff Noon. 

Hastings no explica cómo imagina que este entretenimiento farmacológico podría actuar en el cerebro. Quizás con fármacos que sean capaces de unirse a receptores individuales o quizás en un híbrido entre realidad virtual, estimulación craneal y métodos farmacológicos. 

Antes de que nos precipitemos, recordemos que la pastilla azul en The Matrix es la pastilla que nos regresa al sueño y nos mantiene en la cómoda ignorancia de la Matrix. Un entretenimiento como el que imagina Hastings seguramente nos mantendrá plácidamente sedados, como zombis, aunque en paraísos artificiales.

El ciberataque que inutilizó a Twitter y otros sitios marca una nueva era en cibercrimen

El ciberataque de este viernes 21 de octubre fue uno de los más masivos de la historia y abre la puerta a una nueva era de ciberguerra. Antiguamente los "hackers" se servían de computadoras personales para inyectar código malicioso (malware), pero ahora han utilizado el llamado "Internet de las cosas", aparatos electrodomésticos y demás, que no suelen tener antivirus. Ya que cada vez tendremos más de estos aparatos inteligentes que se conectan a la Web, esto seguramente creará una franja de oportunidad para cibercriminales. 

Hervé Lambert en El País explica cómo se ha perpetrado este ataque utilizando un ejército de zombis (todos estos aparatos que yacen como en un estado coma y que pueden ser "animados"):

Para efectuar este DDoS de esta magnitud, los ciberdelincuentes primero han tenido que infectar miles o decenas de miles de equipos informáticos e instalar un malware que, literalmente, se ha quedado dormido esperando instrucciones para empezar a funcionar. Esta tarea es complicada y lenta, ya que hay que infectar los equipos poco a poco con unos virus bien diseñados para que se queden latentes sin ser identificados.

En segundo lugar, y ésta es la parte más complicada de todas, los ciberdelincuentes han tenido que sacar de ese letargo a todos esos virus instalados en miles de dispositivos conectados a Internet para que, de forma simultánea, intentasen acceder al mismo servidor. Tengamos en cuenta que no se ha tratado de ordenadores o móviles, sino de equipos que tradicionalmente están más desprovistos de sistemas antivirus como cámaras de vigilancia de bebés, routers caseros, cafeteras que hacen pedidos de forma automática cuando se quedan sin café y un larguísimo etcétera de dispositivos conectados al Internet de las cosas.

En el futuro además, se cree que se integrarán aparatos tecnológicos al cuerpo humano, lo que genera también la posibilidad del biohacking, y aquí ya las cosas se ponen divertidas en términos de lo que hoy todavía es ciencia ficción.