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Nightvision vía cannabis... suena broma, pero el cannabis aumenta la sensibilidad a la luz

Parecería sacado de un cómic de superhéroes stoners: hombre fuma marihuana y obtiene nightvision. Una nueva alucinación mágica. Pero no, en realidad una investigación halló que el cannabis mejora la visión nocturna.

Todo empezó hace 25 años cuando el farmacólogo M.E. West notó que los pescadores de Kingston, Jamaica tenían una inusitada capacidad de ver en la oscuridad (estos pescadores, como no es de extrañarnos, bebían ron hecho con las hojas del cannabis y fumaban regularmente marihuana), navegando sin luces por lugares oscuros y llenos de obstáculos. El Dr. West llegó a la conclusión de que el cannabis debía mejorar su visión. 

Un equipo de investigación ya en el 2002 viajó a la montañas Rif de Marruecos, donde se reportaba que el consumo de hashish hacía que pescadores y montañistas obtuvieran beneficios similares. El equipo hizo pruebas con un kit para medir la visión nocturna y encontró que aquellos que tomaban cannabis tenían mejores resultados.

Según informa The Guardian, un nuevo estudio ha comprobado estas primeras hipótesis, encontrando el mecanismo celular a través del cual el cannabis mejora la visión nocturna. Este mecanismo podría usarse para tratar algunos problemas oculares como la retinitis pigmentosa. Se encontró un nivel mayor de los receptores de la proteína CB1 en los ojos, lo cual sugiere que el efecto del cannabis en la visión se debe a su acción en las células de la retina. 

Una investigadora, Lois Miraucort, utilizó renacuajos Xenopus laevis para probar esto. Aplicando cannabis sintético a preparaciones del tejido de los ojos de estos renacuajos se midió su respuesta a la luz. Los investigadores notaron que el cannabis hacía sus células más sensibles a la luz, incrementando el ritmo al cual se activaban tanto al estímulo de una luz brilllante o una opaca. El hallazgo final fue que esto ocurre debido a la inhibición de la proteína NKCC1.

Así que debemos de sumar esta propiedad medicinal –una de las más psicodélicas– a la impresionante lista de la cannabis, una planta cuyo destino quizás debería ser más la medicina que la recreación. 

Quizás se debería de probar esto con otras sustancias psicodélicas. Terence Mckenna ha teorizado que los hongos mágicos representaron una ventaja evolutiva al mejorar la visión. Y existen reportes de que el peyote mejora la visión nocturna, la capacidad de moverse por el desierto en la noche. 

 

La experiencia de la noche –y aquellas que se acumularían tras esta iniciación lisérgica– derivarían en uno de los mejores álbumes de la banda, que se estrenó al año siguiente, Revolver.

Fue en 1965 cuando Lennon y Harrison, acompañados de sus respectivas mujeres, cenaban con unas amistades. El anfitrión, un dentista, colocó LSD en el café sin advertirle a nadie. Una vez que los invitados habían cruzado el "punto de no retorno", que en el caso del consumo de LSD es contundente –tras haber sido ingerido ya nada evitará un paseo por el túnel, el anfitrión les confesó su jugada, lo cual provocó el enojo del vocalista de los Beatles. Sin embargo, ya no había mucho que hacer.

Tiempo después Cynthia Lennon, la primera esposa de John, narró su experiencia de aquella noche a Mikal Gilmore en una entrevista para la revista Rolling Stone: "Fue como si de pronto nos encontráramos en medio de una película de terror. El cuarto parecía hacerse cada vez más grande". Ya "colocados", ambas parejas se dirigieron a un club en Londres y ahí, dentro del elevador, ocurrió un episodio de pánico colectivo cuando una pequeña luz roja les pareció un amenazante incendio. "Todos pensamos que había fuego en el elevador. Pero sólo era una luz roja, y todos estallamos gritando, histéricos e incluso sintiendo el calor (del fuego ilusorio)". Una vez adentro del establecimiento, todo comenzó a cambiar para bien. Harrison describe así el momento: "Estaba experimentando una desolación de desbordante bienestar, sentía que ahí estaba Dios, y yo lo podía contemplar en cada haz de pasto. Era como ganar cientos de años de experiencia en solo 12 horas".

Finalmente los cuatro terminaron en la casa de Harrison. John describiría luego la aventura como "Dios, fue simplemente terrorífico, pero también fantástico. La casa de George parecía como un gigantesco submarino. Parecía flotar sobre los muros, de 6m, y yo lo conducía. En ese tiempo hice unas ilustraciones de cuatro rostros diciendo 'Todos estamos de acuerdo contigo'. Estuve verdaderamente 'colocado' durante 1 o 2 meses".

La experiencia de la noche –y aquellas que se acumularían tras esta iniciación lisérgica– derivarían en uno de los mejores álbumes de la banda, que se estrenó al año siguiente, Revolver.  

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