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Mujer documenta la depresión de su esposo en este emotivo ensayo fotográfico

Arte

Por: pijamasurf - 09/07/2016

"El mar que nos rodea": con este elocuente título la fotógrafa Maureen Drennan documentó la tristeza de su pareja

Desde hace algunos años, nuestra época viene arrastrando la molesta carga de la depresión. Si, hasta cierto punto, puede decirse que cada momento histórico tiene su propia enfermedad –la locura del siglo XVI, la melancolía del XVII, la histeria en el XIX–, patológicamente el nuestro se ha distinguido por tener en la depresión al más terrible de sus fantasmas.

La gente entristece de pronto, pero a diferencia de lo que sucedió con la sombría ola melancólica del barroco, el problema parece ser que ahora no se sabe qué hacer con esa tristeza. Una persona de pronto pierde el encanto por el mundo, pero en vez de preguntarse por qué y ocuparse al respecto, ignora o posterga esa atención porque se siente impelida a continuar con su vida: ir al trabajo, ver a las personas que suele ver, convivir, comer, ver una película, dormir, y todo mientras hace como que no ve eso que tiene frente a sí.

Como una posible expresión de esto, compartimos ahora un elocuente ensayo fotográfico de Maureen Drennan quien, con la mirada que otorga la cámara, registró el periodo de depresión de Paul su esposo.

El proyecto, aunque creativo, fue claramente subjetivo, y por ello mismo notablemente terapéutico. Durante la realización, Drennan se dio cuenta, por ejemplo, de que cuando se comparte la vida con una persona como Paul, se es al mismo tiempo compañero y extraño, presencia y ausencia, alguien que está ahí pero a quien la profunda soledad de la persona con depresión excluye de tal manera que pareciera que no.

El mar que nos rodea es el nombre que la fotógrafa dio a este serie, mismo que tomó de un poema de Neruda, “La noche en la isla”:

He dormido contigo
y al despertar tu boca
salida de tu sueño
me dio el sabor de tierra,
de agua marina, de algas,
del fondo de tu vida,
y recibí tu beso
mojado por la aurora
como si me llegara
del mar que nos rodea.

El mar que se mira inmenso, amenazante, capaz de ahogarnos. El mar que Virginia Woolf eligió para salir de este mundo. El mar que, como a veces la tristeza cuando se está ahí, parece no tener fin.

Pero también el mar que es origen de la vida, lugar de satisfacción y metáfora de eso más grande que nosotros y de lo cual también formamos parte.

Estas bellas fotos se parecen al mar porque el mar las hizo

Arte

Por: Pijamasurf - 09/07/2016

Con una poética técnica de impresión, artista ha logrado que el mar se imprima a sí mismo en hojas fotográficas

El mar impreso en el papel con todas sus mareas cambiantes, sus profundos procesos incesantes, el mar que todos los días vuelve a empezar, según escribió Paul Valéry en El cementerio marino.

Meghann Riepenhoff ha capturado la esencia del océano, justamente logrando que el océano mismo se retrate en enormes hojas sensibles a la luz, las cuales lleva a la playa. Sumerge estas hojas en el agua, donde interactúan con la sal, la arena y las algas y este proceso deja impresas estas fascinantes texturas. "El paisaje da forma a las imágenes más que yo", explica la artista a Wired. Es difícil encontrar un proceso de impresión más poético que el que conforma su obra Littoral Drift. 

Aparentemente la artista llegó a esta idea estudiando la vieja técnica fotográfica conocida como cianotipia, que involucra imprimir objetos en un papel forrado de ferrocianuro de potasio, lo cual hace que el papel tome un color azul brillante. Un día decidió dejar el cuatro oscuro y llevarse sus papeles de cianotipia a la playa.

El proceso involucra transportar el papel en cajas herméticamente selladas para evitar la exposición, y una vez que llegan al agua se desdobla el papel y se remoja en el océano. Según dice la revista Wired, a veces Riepenhoff coloca el papel de manera vertical para que las olas choquen contra él y otras lo mantiene en la arena para que el agua le pase por encima, así registrando la esencia de una ola. Este proceso dura entre 5 y 30 segundos y luego el papel regresa a la caja.

Aún más interesantes es que el proceso de impresión sigue modificándose hasta 48 horas, que es más o menos lo que tarda en completarse, ya que el papel se mantiene sensible a la luz y a la humedad, a veces se cristaliza sal en el papel. "Es una cosa viviente que respira", dice la artista. 

Riepnehoff vive en la isla de Bainbridge en el estado de Washington, en el Pacífico Norte de Estados Unidos, así que estas imágenes del mar crepitando y coagulándose en el papel son momentos de esta costa.