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La elaboración del tequila es uno de los procesos más alquímicos de nuestra cultura

La alquimia es esencialmente un proceso de transformación. Incluso desde una perspectiva muy general, se sabe que la alquimia se trata de convertir la materia en algo mucho más preciado y valioso.

Esto, que por muchos años gozó de respetabilidad como un campo válido de conocimiento, es posible encontrarlo también en aspectos precisos de nuestra vida diaria.

Aunque quizá no nos demos cuenta de ello, todos los días ocurren transformaciones alquímicas en nuestro entorno, y en México uno de los ejemplos más notables es la fabricación del tequila.

Desde 2009, la firma Altos Tequila inició la comercialización de un producto que hasta la fecha se distingue por la morosidad de su fabricación, que en cada una de sus etapas respeta y revive los procesos artesanales asociados con la destilación tradicional del tequila, mismos que en varios casos tienen cientos de años herencia y antigüedad.

La producción comienza en el momento mismo en que se respeta el crecimiento natural del agave, al cual le toma ocho años, como mínimo, para poder ser cosechado y utilizado como materia prima. Otras marcas precipitan este momento y usualmente cortan los agaves con tan solo seis años de desarrollo. Asimismo, los encargados de cosechar el agave, los jimadores, pertenecen en el caso de Altos Tequila a una misma familia, los Álvarez, que por más de 30 años han realizado este oficio con orgullo y dedicación.

En cuanto al momento verdaderamente alquímico de la hechura del tequila, existen dos fases en las que es posible encontrar dicha cualidad. La primera, los hornos de tabique para el cocimiento de los agaves, una especie de ritual atávico donde el fuego comienza a transformar la materia. Después, la maceración y molienda en una piedra “tahona”, la cual, por su origen volcánico, sigue conservando la esencia del fuego pero petrificado, preso en la solidez, ese otro estado de la materia que tanto dista de lo etéreo de las llamas.

El siguiente momento del tequila ocurre en el metal: para la destilación se ocupan alambiques de cobre que por sus características permiten la obtención de un tequila puro, blanco, listo para embotellar. Pero si, como muchas de las cosas que valen, éste también quisiera atesorarse, entonces se le vierte en barricas de roble americano, en donde reposa su sueño de materia transformada durante al menos ocho meses, tiempo también superior al usual en nuestra época, en la cual los tequilas que se comercializan como reposados usualmente tienen solo dos meses de reposo.

¿Qué te parece? Asombroso, ¿no crees? Si quieres saber más sobre este proceso alquímico tan cercano a nosotros, te invitamos a visitar este enlace.

Las vacas son visitadas por un ángel en el pastizal: Jonna Jinton demuestra la ancestral técnica del kulning

El llamado de las vacas por la voz humana es un arte que se pierde en lo inmemorial pero que seguramente nos remite a las antiguas tribus indoeuropeas --que nos legaron los Vedas-- y que hicieron de las vacas símbolos de la deidad.

Resonando con esta antigua práctica Jonna Jinton se dio a la tarea de llamar a las vacas en el verano, y su voz cristalina e hipnótica congregó al ganado como un misterioso ángel en el pasto:

En medio de una brillante noche de verano salí a llamar para las vacas. Pensé que, tal vez, algo profundo en ellas recordaba los sonidos de los tiempos antiguos en los que las personas las llamaban a través de la distancia... Y vinieron corriendo, junto con 1 millón de mosquitos :) ¡Qué noche más mágica!

Jinton utiliza lo que se conoce como "kulning", un llamado al ganado que es también un canto. Esta técnica se desarrolló mayormente por mujeres en Escandinavia con el fin de poder dirigir a vacas y otros animales que estaban pastando en colinas. La versión de Jinton del kulning es, sin duda, una de las más bellas.