*

X
Las huldras habitan secretamente los bosques, según el folklore nórdico, y con su gran belleza seducen a los hombres hacia el misterio elemental de la naturaleza

Las personas que pasean en los encantadores bosques de Escandinavia tienen la fascinante posibilidad de encontrarse con una criatura femenina llamada popularmente huldra. Se dice que estas criaturas son los guardianes de ciertos lugares, asociadas al bosque de manera similar a como las ninfas están relacionadas al agua, los gnomos a la tierra o las salamandras al fuego, es decir son como criaturas elementales, en este caso, una especie de dríadas o hadas de los bosques escandinavos. Y como éstas, a través de su belleza y seducción a veces suele ocurrir una fatalidad. 

Huldra es una palabra de origen noruego que significa "cubierto", "oculto" o "secreto" y también se les llama a estas criaturas skogsfru o skofru, que significa "dama o reina del bosque". Es decir, las huldras son las damas ocultas del bosque, y ya sea por la fantasía del hombre o por experiencias que se transmiten tradicionalmente, se representa a estas criaturas como poseedoras de una magnética, a la vez que misteriosa, sexualidad. La gran belleza con la que describen a estos seres contrasta con el aspecto horripilante con el que se representa a su contraparte masculina, los huldekrall

El folklore escandinavo mantiene que las huldras son especialmente bellas, con el cabello muy largo y muy altas, pero por detrás tienen una cola animal (de zorro, vaca y otros animales) y toda su parte posterior es como el oquedal de un árbol. Suelen aparecer después de la lluvia para seducir a los hombres que vagan por el bosque. Quizás simbolizan la seducción de la naturaleza en sí misma, y ese doble aspecto de terror y belleza, que quizás depende la percepción y de la pureza del individuo. Otra leyenda mantiene que Huld es la consorte de Odín y, curiosamente, una leyenda nórdica cristiana dice que si una huldra logra casarse con un hombre en una iglesia, su cola se cae y se vuelve completamente humana. Algo que recuerda la idea de Paracelso de que las ninfas, si logran tener un hijo con un hombre, su hijo será humano y obtendrán un alma. El médico suizo escribió sobre los seres elementales algo que quizás podamos extrapolar a las huldra:

[Los tesoros] son guardados por los espíritus de la naturaleza, son ocultados y mantenidos en secreto para que no sean descubiertos hasta que llegue su tiempo.

 

En el sitio escandinavo Spangenhelm tienen más información y leyendas sobre esta fascinante criatura 

Lee también: Paracelso y las ninfas

 

Te podría interesar:
El "beso de la muerte" es la encarnación simbólica de la unión mística, la cual se vuelve más pura y profunda con la muerte, que elimina lo que no es espíritu y regenera la vida

Todos hemos escuchado del "beso de la muerte", pero pocos realmente sabemos de dónde viene esta idea que podría parecer un oxímoron si sólo se entiende de manera superficial. Quizás la asociamos con alguna película de mafiosos o gangsters o con un cuento de hadas, pero en realidad tiene que ver una profunda tradición mística.

Raimon Arola, experto en simbolismo de la Universitat de Barcelona, hace una formidable labor de rastrear el origen esotérico del "beso de la muerte" o mors osculi, reflexionando a partir de una llamativa estatua en el cementerio del Poble Nou en la que la muerte personificada como la parca, en su figura de esqueleto, va a buscar a un joven y se lo lleva a su reino con un beso. Esta imagen es ya una especie de pathosformel, un arquetipo visual que encierra el simbolismo de la vida después de la muerte. Un beso que nos lleva a "Morir antes de morir, o la muerte como una iniciación religiosa o espiritual", escribe Arola. 

La imagen es llamativa e inquietante, porque en el mundo actual "se ha perdido el conocimiento de los misterios de la muerte y ésta, si es que se tiene en cuenta, es considerada como un acontecimiento terrible y nefasto", dice Arola. La diferencia radical en esta concepción es que "la muerte se presenta como aliado y colaborador. La muerte se ha concentrado en un personaje que refleja, como si fuera un espejo, al propio individuo ante quien se presenta. Una sombra, una oscuridad, un espectro delimitado que se abalanza sobre el ser vivo y lo besa". No sólo es una iniciación religiosa, es una iniciación poética, en esa estrecha liga del espíritu que une al arte con la religión. 

Encontramos en la tradición cabalista y en la alquimia numerosas referencias al "beso de la muerte" en las que se menciona generalmente un beso en la boca, aunque luego existen representaciones de besos más castos como la escultura de Poble Nou. La importancia del beso en la boca es que es así como se transfiere el aliento vital, el hálito o espíritu. Se repite también el proceso cosmogónico que narra el Genésis cuando habla del espíritu de Dios que se posa sobre las aguas para insuflar el aliento o Ruach Elohim. La creación y la muerte no son dos opuestos irreconciliables sino parte de una misma dinámica, de un contínuum que se origina y regresa a la eternidad. Escribe Arola: "Al morir por el beso de Dios, el espíritu del hombre sale por la boca y se une con Él que por unos instantes se ha disfrazado de muerte. En este sentido está escrito en el Talmud: 'La más penosa de las muertes es la del garrote, la más dulce es la del beso [divino]"'. El Zohar se refiere a esto:

Se nos ha enseñado que el besar es la unión de un espíritu [ruah] con otro espíritu, por ello el beso es en la boca, pues la boca es el origen y la fuente del espíritu. Y por eso en el amor, el beso es en la boca y se une espíritu con espíritu, sin haber separación del uno con el otro.

Las palabras (Cantar de los Cantares 1, 2): “Que me bese con los besos de su boca” tienen la siguiente significación: El rey Salomón aspiraba a la unión del mundo superior con el mundo inferior. Y la unión de dos espíritus sólo se realiza a través de un beso; cuando dos personas se besan en la boca, sus espíritus se unen hasta el punto de convertirse en uno. 

El beso religioso de la muerte es como el beso de los amantes, el cual es una prueba de la íntima elección. El devoto es elegido por la divinidad como el amante es elegido por su amado. En el beso se hace un crisol espiritual, un remolino de unión íntima, un cauce de transustanciación. 

 

Lee más sobre esto en Arsgravis