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Fotógrafo captura los rostros de mujeres justo en el instante en que experimentan un orgasmo (VIDEO)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 09/10/2016

15 mujeres comparten a la cámara el momento justo en el que experimentan un orgasmo

Un peculiar e íntimo acercamiento a la mujer, o mejor dicho a su sexualidad, presenta la serie fotográfica de Albert Pocej. Básicamente se trata de los retratos de 15 mujeres justo en el instante en que experimentan un orgasmo. Y si bien ese momento en el que ellas experimentan el "máximo grado de placer físico" es el hilo conductor de la obra, los contextos y ambientes son los que contrastan: desde un salón de piano hasta una pradera de pasto, pasando por una mujer que fuma y otra que sostiene una carga de leña. 

Obviamente tiene algo de burdo el ejercicio, pues cae en lo fácilmente llamativo y apela a una curiosidad semimachista y primitiva –pero revestida de tabú– que aún genera la sexualidad femenina. Los orgasmos, por cierto, suelen ser un tema común, por lo llamativo, en la Red; y aunque se abordan desde distintas rutas, incluido el ajuar misticoide tipo "orgasmos tántricos" o cosas por el estilo, lo cierto es que no deja de tener algo de rudimentario. A fin de cuentas la sexualidad es un histórico y efectivo mercado, no sólo cuando la divisa de por medio es el dinero, también cuando se trata de atención. 

Dicho lo anterior, y tratando de dilucidar el lado interesante de esta serie, podríamos proponer el contraste gestual, o los distintos ánimos con los que las protagonistas reciben esa descarga como el ingrediente notable. A fin de cuentas nos sugiere que un estímulo universal, en este caso el orgasmo, se materializa o genera reacciones marcadamente distintas. 

This allowed the woman to pleasure herself without feeling self-conscious
 
Mr Pocej, who now lives in Monaco, initially managed to find 20 women who were willing to take part in the project
 
 
 
Mr Pocej said the project was a 'personal challenge' to capture the moment of female orgasm

Brillante y comprometido, Nikola Tesla es un referente obligado de la innovación a favor de la humanidad

A lo largo de la historia han existido mentes privilegiadas que, en combinación con un genuino amor por la humanidad, dedicaron su vida a forjar beneficios para toda la especie, y lo lograron. Dentro de la figura del científico sensible, el genial inventor que pone su brillantez a servicio del bien común, quizá la figura por excelencia es Nikola Tesla –sin dejar de mencionar a otros, por ejemplo Buckminster Fuller–.

Acosado por gobiernos, estafado por socios que robaban sus patentes y siempre lejos de remunerar su genio, Tesla es considerado por muchos como el "más grande inventor de la historia". Pero más allá de su genialidad y facilidad para extender la realidad, con invenciones inimaginables y siempre útiles, lo que hizo que Tesla labrara su nombre y sus ideales en la memoria de la humanidad fue la amorosa responsabilidad con la que ejerció su talento.

A continuación algunas pinceladas de la filosofía de este hombre que, evidentemente, resultan ejemplares e inspiradoras para cualquiera que se tome el tiempo de leer sus letras y reflexionar en ellas:  

1. Si puedes imaginarlo, entonces puedes materializarlo.

Cuando me nace una idea entonces comienzo a construirla en mi imaginación. Cambio el armado, hago mejoras y opero el dispositivo por completo en mi mente. 

2. La vida es en esencia un misterio.

La vida es y será por siempre una ecuación imposible de resolver.

3. Todo está unido.

A través del libre acto y pensamiento, todos estamos unidos, como las estrellas en el firmamento, enlazados inseparablemente. Estos lazos no pueden verse pero sí sentirse. 

4. El dinero sólo tiene valor en la medida en que alimente el bienestar compartido.

El dinero no justifica el valor que le hemos adjudicado. Todo mi dinero lo he invertido en experimentos con los cuales he hecho nuevos descubrimientos que facilitarán un poco la vida de la humanidad. 

5. Las derrotas son tan importantes como las victorias.

           Nuestras virtudes y fracasos son inseparables, como fuerza y materia. Cuando se separan, el hombre no es más. 

6. Innovar no es socialmente cómodo.

Todo lo que hoy es grande en un pasado fue ridiculizado, condenado, combatido y oprimido –sólo para emerger más poderoso que nunca, y victorioso tras la lucha–.

7. El instinto como máxima brújula.

El instinto es algo que trasciende el conocimiento. Sin duda contamos con fibras más finas que nos permiten percibir las verdades cuando la deducción lógica, o cualquier otro esfuerzo del cerebro son inútiles.