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Escribir 750 palabras todas las mañanas: el hábito que podría transformar tu vida

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/20/2016

Una práctica sencilla con muchos beneficios, algunos para tu psique, otros para tu desarrollo, e incluso otros más para tu salud

Ahora y desde hace algún tiempo (¿pero cómo decir cuánto?) la escritura se considera un ejercicio reservado a unos cuantos. Si bien es posible que esté más presente y extendida que nunca en la historia, su uso es más bien instrumental o utilitario. Escribimos un mensaje de texto, quizá una actualización en Facebook, un tweet, un recado, pero poco más que eso. Leemos lo que alguien más escribe (como ahora), ¿pero alguna vez nos detenemos a pensar que también cualquiera de nosotros podría escribir así? No con cierto estilo, sino escribir porque sí, escribir sin una utilidad manifiesta, escribir únicamente porque hace bien y es satisfactorio.

En los últimos meses han circulado reseñas sobre una práctica que al parecer es común entre personas de muy distintos ámbitos: actores, empresarios, periodistas y otros. Oliver Burkeman, por ejemplo, columnista en The Guardian y a quien hemos citado en Pijama Surf, también ha hablado al respecto.

El hábito es sencillo: poco después de despertar por la mañana, tomar lápiz y papel y escribir hasta completar cerca de tres páginas, lo cual equivale más o menos a 750 palabras, mismas que se completan en un promedio de media hora. Escribir lo primero que venga a la mente. Escribir sin censura. Escribir sin pensar que alguien más va a leer el resultado final. Escribir y ya.

¿Por qué algo tan simple puede tener tanta importancia? La respuesta puede ser variada. Podríamos decir que, cómo otros hábitos, este enseña también el valor de la disciplina y la constancia.

Sin embargo, si sólo fuera esto, no sería distinto de correr o de realizar una actividad de entretenimiento (hay quien teje o quien construye cosas en su tiempo libre).

La diferencia con la escritura, de acuerdo con quienes hacen esto que se ha dado en llamar “Páginas matutinas” ("Morning Pages") es que, de inicio, escribir conlleva la cualidad de la conexión. Como han descubierto muchos escritores en la historia de la literatura, paradójicamente escribir sin rumbo definido casi siempre conduce a algún lugar. Podemos comenzar con un recuerdo, con el sueño que tuvimos la noche que recién terminó, con una idea que quisiéramos desarrollar e incluso con algún pendiente del día. Si continuamos sin reservas, movidos únicamente por el impulso de escribir, con toda seguridad terminaremos en un punto que aunque no imaginábamos, de algún modo ya conocíamos.

Por otro lado, escribir de la nada, llenar una página en blanco con lo primero que se nos ocurra, también nos enseña al menos dos cosas: una, nuestros propios límites. ¿Qué podemos decir? ¿De qué manera lo hacemos? ¿Con cuánta dificultad? En segundo lugar, también nos hace escuchar a nuestro crítico interior. Todos tenemos esa voz que nos señala nuestros errores, a veces con severidad excesiva. Conocer a ese juez pequeño pero terrible también es importante para nuestro desarrollo personal, pues no pocas veces es el orquestador del autosabotaje en que incurrimos.

Finalmente, y aunque no es menor, la escritura también tiene efectos positivos en aspectos específicos de nuestra salud física y mental, pues puede contribuir a reducir las nocivas consecuencias del estrés y mejorar la memoria, por ejemplo.

Autoconocimiento, honestidad, claridad e incluso un poco de buena salud. Parece un buen intercambio, ¿no crees?

Extraña pareja de Pamela Anderson (y rabino) declara que el porno es para perdedores

Buena Vida

Por: Pijamasurf - 09/20/2016

Quizás Pamela Anderson se refiere a que el porno (en el que no sales tú) es para perdedores. Conformando una extraña pareja, la exconejita de Playboy y el rabino Shmuley Boatech, autor de libros como Kosher Sex, han levantado una campaña en contra del porno, lanzando una editorial en el Wall Street Journal donde condenan la pornografía.

Anderson y el rabino dicen que el porno es "un peligro público de seriedad sin precedentes" y lo describen como "un aburrido desperdicio y callejón sin salida para personas demasiado flojas para cosechar los amplios beneficios de una sexualidad sana", algo que seguramente no será muy popular, dados los cientos de millones de personas que ven porno e, incluso, con otros tantos de personas que no logran tener una sexualidad muy sana, no porque sean flojos. sino por diferentes condiciones como su salud, su estatus social, o la influencia misma de la sociedad y de la cultura de celebridades como Anderson, que los hacen creer que son inadecuados. 

El rabino y Anderson llaman a una "revolución sensual" que "aliará la sexualidad con el amor, la fisicalidad con la personalidad, la mecánica del cuerpo con la imaginación, la liberación orgásmica con las relaciones duraderas".

Anderson no ha sido tomada muy en serio quizás porque ha salido en la portada de Playboy más de 14 veces y ha aparecido en diversos videos donde sale desnuda (además de sendos sextapes, aunque esos supuestamente no fueron grabados para el público). Esto desacredita sus argumentos en cierta forma, los cuales además tienen cierto matiz moralino –el rabino dice que la masturbación lleva a la separación de los matrimonios–, etcétera. Sin embargo, es difícil sostener que el porno no sea un problema de salud, según revelan cifras sobre la creciente adicción a él. Y aunque el calificativo de que el porno es para perdedores carece de tacto, es cierto que ver mucho porno puede hacer que las relaciones íntimas sean más difíciles y pasa su sombra irreal sobre los actos sexuales comunes (el sexo real no es como el sexo que vemos en el porno, algo que no es evidente para todos). Así que el mensaje quizás no deba ser desestimado del todo, aunque ciertamente parte de su discurso es un poco confuso y alguien podría decir que contradictorio. 

¿Qué seguirá después, Pamela Anderson en una porno para promover que no veamos porno?

Aquí puedes leer un poema que escribió Pamela Anderson sobre su nueva revolución sensual.