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El LSD afecta la forma en que tu cerebro se relaciona con el lenguaje y la lógica

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 09/12/2016

Un estudio ha revelado cómo consumir ácido lisérgico afecta las redes semánticas del cerebro, lo cual está relacionado con un incremento en la creatividad, entre otras cosas

El investigador David Nutt y otros científicos incluyendo al Dr. Neiloufar Family publicaron un estudio que explora la relación que hay entre el ácido lisérgico o LSD y el lenguaje. Dicho estudio lleva el título de Activación semántica con LSD: evidencia de nombrar imágenes  e involucró a diez participantes a quienes se les dio LSD y un placebo en el intervalo de una semana. Mientras que estaban bajo los efectos de la droga o el placebo, ellos debían nombrar lo representado en una secuencia de imágenes. A través de esto investigadores descubrieron que aquellos que habían tomado LSD presentaban alteraciones tanto en su conciencia del lenguaje, como de lógica. 

Básicamente los participantes en LSD tenían más probabilidades de identificar erróneamente los contenidos de las imágenes, que aquellos que estaban en un placebo. Sus descripciones de las imágenes a veces eran incorrectas, pues tendían a contener palabras de grupos de significados similares como una respuesta correcta. De tal manera que si la foto era de un “león” podrían nombrarlo “pantera” o “gato”. Ya que el LSD activaba y fortalecía las redes semánticas haciendo que más conceptos similares surgieran. 

De acuerdo al doctor Neiloufar Family el LSD no afectaba los tiempos de respuesta, sino que quienes lo tomaban cometían más errores que eran similares al significado de las imágenes que veían, ya que aparentemente el ácido lisérgico afecta las redes semánticas del cerebro que se encargan de manejar tanto las palabras como los conceptos. Lo cual produce un efecto general de falta de enfoque y un efecto de hiperasociación en la manera en que las personas se relacionan con el lenguaje. En palabras de Family:

Inducir un estado hiperasociativo podría tener implicaciones para aumentar la creatividad. Los efectos  del LSD en el lenguaje pueden resultar en una cascada de asociaciones que permiten tener acceso más rápidamente a conceptos remotos que se encuentran guardados en la mente. 

Pero ¿de qué podría servir saber esto? De acuerdo a los investigadores a cargo de este experimento, la información obtenida podría ayudarnos a tener un mejor entendimiento de las bases neurológicas para la activación de las redes semánticas en el cerebro, permitiéndonos explorar la infraestructura del sistema nervioso y cómo está conectada a la forma en que manejamos la lógica y el lenguaje. De acuerdo al Dr. Family estos descubrimientos son relevantes para la exploración del uso de psicodélicos a nivel terapéutico, ya que se podrían desarrollar formas de tratar la depresión y otras enfermadas mentales. 

La eficacia terapéutica de la hipnosis ha sido fascinante y puesta en duda, pero nunca se le había observado con este nivel de detalle.

La imagen del temprano psicoanalista o del mago poniendo bajo estado de trance a un sujeto está presente en el imaginario contemporáneo como una imagen anticuada, incluso algo supersticiosa: de entre los debates que conciernen a la mente y la conciencia, la hipnosis es uno de los que suele dividir tajantemente a los partidarios y defensores de los detractores o escépticos.

Fue por ello que un grupo de investigadores realizaron un estudio (publicado en la revista Cerebral Cortex) con la participación de 545 personas, divididas en dos grupos según su propensión a ser hipnotizadas o al hecho de no poder hipnotizarse en absoluto.

Dentro de una máquina de resonancia magnética, los participantes debían completar una serie de ejercicios mentales para medir la actividad específica de diversas zonas cerebrales, así como variaciones en la circulación sanguínea dentro del mismo. Los ejercicios podían consistir en relajarse simplemente, en pensar en su día con gran detalle, o entrar en estados hipnóticos (cerrar los ojos, respirar intensamente, permitir que el cuerpo “flote”, etc.)

Los ejercicios fueron realizados en órdenes aleatorios por 36 participantes que eran “altamente hipnotizables” y por los 21 que eran los menos hipnotizables, y que servirían como punto de referencia. Los investigadores encontraron tres diferencias fundamentales a nivel cerebral:

Disminución de la actividad en la zona dorsal anterior, que se relaciona con la propriopercepción, con la conciencia de sí mismo.
Aumento de la conectividad entre otros dos componentes cercanos: la corteza dorsolateral prefrontal (encargada en la cognición, la toma de decisiones y la memoria) y la ínsula (que se ocupa del control corporal, la emoción, la empatía y el sentido del tiempo).
Menor conexión entre la corteza dorsolateral prefrontal y un estado llamado “modo de red por defecto”, algo así como el estado de la mente en piloto automático, como cuando pensamos en nosotros en relación a eventos pasados.

Esta investigación ayudará a entender mejor cómo los cambios en el comportamiento y en el cerebro se implican mutuamente, así como para desarrollar tratamientos para aquellos que no son susceptibles a hipnosis, que a mucha gente le sirve para alejarse de hábitos nocivos, para concentrarse o para establecer conexiones analíticas profundas consigo misma.