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El gurú indio que ayudó a negociar la paz y puso a meditar a los líderes de las FARC

Política

Por: Pijamasurf - 09/28/2016

La historia de cómo el método de no violencia propuesto por el gurú Sri Sri Ravi Shankar contribuyó a lograr el histórico cese al fuego en Colombia

Este lunes se firmó un histórico acuerdo que pone fin a más de 50 años de conflictos armados en Colombia entre las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el gobierno. El esfuerzo para lograr esto involucra a numerosos individuos de ambas partes y ya se ha insinuado que el presidente Santos podría perfilarse para ganar el premio Nobel; en su discurso, el presidente colombiano ha hechos ecos de Mandela y la paz ha sido la gran obsesión de su mandato. Quizás también podría mencionar a Ghandi, y es que otra de las personas que contribuyó a este proceso de paz fue el maestro espiritual Sri Sri Ravi Shankar, quien sugirió a los líderes de las FARC el principio de no violencia (ahimsa), el cual fue aplicado memorablemente por Ghandi para liberar a su país.

El año pasado Ravi Shankar (no confundir con el músico) fue invitado por el presidente Santos a reunirse con él en Colombia. Ravi Shankar es consultor especial del Consejo Económico y Social de la ONU y ha asistido en diversos procesos de paz en el mundo. Después de reunirse con Santos, Ravi Shankar viajó a Cuba donde celebró una serie de reuniones con los líderes de las FARC, incluyendo una meditación guiada.

Los actos de negociación realizados por "Sri Sri" pueden verse en este inspirador (micro)documental.

En una entrevista el gurú indio dijo al diario El Tiempo:

La guerra empieza con la falta de entendimiento, de comunicación, de confianza. Entonces, si se quitan estas cosas y la gente piensa desde una perspectiva más amplia, cualquier conflicto se puede resolver.

Cuando alguien siente que es una víctima porque le han cometido una injusticia, entonces quiere reaccionar. Una pregunta que no ha sido respondida en la mente se fermenta y causa estrés, y el estrés es la causa de la violencia. Cualquier buena persona, si no la dejas dormir durante dos días y no les das de comer, se volverá violenta.

[...] El verdadero trabajo empieza ahora. La gente que ha estado en la selva por tanto tiempo, cuando vuelvan a la sociedad necesitan un toque de curación, al igual que las víctimas. Las víctimas deben poder dejar atrás el pasado y buscar un futuro más brillante. La conciencia de la víctima y del culpable no son para nada positivas para la sociedad. Debemos curar la conciencia de las víctimas y por el otro lado, necesitamos lograr la reconciliación con la conciencia de los culpables. Cuando una persona siente que es culpable, va a querer justificarlo; inconscientemente va a victimizarse.

​Según se ha publicado, aparentemente algunos de los miembros de las FARC aprendieron las técnicas de respiración que Ravi Shankar enseña en su programa "el Arte de vivir", de esta manera permitiéndoles lidiar con el estrés. Ravi Shankar había dicho a los líderes de las FARC que debían entender que no sólo ellos eran las víctimas, sino también las otras partes involucradas, y que consideraran un pensamiento revolucionario: que se podía buscar la justicia social sin la necesidad de la violencia, una resistencia pacífica, que no es lo mismo a una renuncia a la causa. 

Es difícil cuantificar qué tan importante fue la participación de este gurú indio en la negociación, aunque indudablemente le añade un cierto aire exótico y y una veta de inspiración espiritual. De cualquier manera, lo logrado es ciertamente positivo, pese a que algunas personas piden que no se olvide la violencia que se ha cometido. Hay momentos en los que es mejor mirar hacia adelante, ceder y creer que las cosas podrán ser mejores. Acaso sea prudente recordar la frase de Borges, "la única venganza es el olvido" y es que el albergar resentimientos y deseos de que otra persona sufra es una forma de violencia contra uno mismo. 

El estado nación fue una solución histórica a problemas concretos. Pero con el cambio del mundo, esta organización también debe transformarse

La historia de los grupos y sociedades humanas se remonta a los parentescos primigenios, a las familias, tribus, hordas y confederaciones, así como a la historia de lo que hacen ciertos grupos para diferenciarse de otros con el objetivo de mantener el poder. La creación de estados modernos fue una solución para unificar principados o feudos en pugna; para protegerse mejor de enemigos comunes, como un pacto de no agresión entre señores, quienes no necesariamente buscaban una mejor integración identitaria de sus súbditos (y probablemente no les importaba demasiado). 

A raíz del Brexit, muchos analistas pensaron que en lugar del camino hacia un estado plurinacional, el mundo daba un paso hacia atrás, hacia un neofeudalismo. Los mapas tienen la extraña particularidad de hacernos pensar que el mundo se divide en países, cuando las únicas divisiones y fronteras están en nuestras mentes. Las etnias, el multilingüismo, las identidades en pugna, todo eso ha estado presente siempre, mucho antes de la globalización. Se trata, según algunos investigadores del orden político, de cómo basamos la jerarquización.

Las últimas revoluciones industriales fueron posibles gracias al modelo de estado nación, a las economías nacionales y a las vías de apertura e intercambio entre bloques económicos, pero las actuales naciones en realidad son parodias de las tradiciones nacionales que las precedieron. Grupos de ricos aplastan a los pueblos pobres, se quedan con sus recursos y su cultura, la cual después reivindican como propia y defienden a ultranza.

Según Brian Slattery de la Universidad de York, en Toronto, Canadá, la existencia de los estados nación se basa en la creencia de que “el mundo está hecho naturalmente de grupos distintos, nacionalmente homogéneos o tribales, que ocupan porciones separadas del globo”. Pero la evidencia antropológica está en contra de este prejuicio: desde la Antigüedad, las culturas prosperan juntas y perecen más por defender sus particularidades que por nutrirse de sus diferencias. 

A decir del investigador, la existencia misma del Estado depende de una mentira básica: “La suposición de que la identidad y bienestar de una persona está atada de manera central al bienestar del grupo nacional es errónea simplemente como hecho histórico”. A pesar de que las naciones surgen para garantizar la paz al interior de un territorio, desde 1960 ha habido más de 180 guerras civiles a nivel mundial: esto es, guerras de una nación consigo misma, como la actual en México.

¿De qué más sirve la idea de lo nacional si no es para preservar la paz? En democracias débiles y con poco acceso a la educación, sirve para controlar mejor a la población. El sociólogo Siniša Maleševic del University College Dublin piensa que los remanentes de las lealtades antiguas que impulsaron la creación de mitologías nacionalistas sólo sobreviven como “nacionalismos banales”, como los deportes, los himnos, los programas de televisión e incluso los reality shows.

El modelo de socialización del futuro deberá tomar en cuenta las investigaciones no sobre las ventajas de la diversidad étnica, sino las de la inclusión oficial. Esto se traduce en que todos los grupos que forman parte de un país deben tener acceso al poder, no solamente a la representación electoral. Según Jennifer Neal de la Michigan State University, el algoritmo ganador para la paz y prosperidad de un país es permitir la formación de enclaves étnicos, pero no demasiado cerca unos de otros. Tomando como medida el ejemplo de países con gran diversidad étnica, racial y lingüística como Singapur, Suiza o la antigua Yugoslavia, la distancia entre enclaves debería ser de 56 km, así como garantizar una relativa autonomía de los estados y su participación en las decisiones del grupo. 

Con información de New Scientist.