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Los videos de Ben Ridgway tienen que ser los más psicodélicos que has visto

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/12/2016

Los videos de Ridgway son artefactos para explorar el espacio interno y captan la la esencia de los viajes psicodélicos en imágenes

Ben Ridgeway es un animador digital de lo que el llama "Inner Space Art", se especializa en generar imágenes hipnagógicas y psicodélicas muy estimulantes. Sus videos pueden considerarse artefactos para establecer exploraciones de los mundos internos. 

 

En su último video Ridgeway muestra un flujo similar a las arquetípicas secuencias iniciales de un viaje de DMT, que marcan el cruce del umbral hacia la fortaleza de las entidades que Terence Mckenna describió como "self-transforming machine elves" (elfos mecánico autotransformativos) o lo que los usuarios de DMT Nexus llaman "El Crisantemo", la bóveda cósmica de la geografía triptamínica que marca la entrada al reino, la explosión pura de la conciencia enteógena. Los fractales marcan el camino -como migajas en el bosque del hiperespacio-- hacia el núcleo enjoyado del dios en la máquina. No hay duda que el trabajo de Ridgeway capta la esencia de lo que podemos llamar el "approach" del estado, ese comienzo hipnótico que lleva hacia el insondable corazón del estado psicodélico, y que en este caso nos lleva por una caleidoscópica cuadrilla como por dentro de una máquina tragamonedas, un casino cósmico, lenta y deliciosamente... La experiencia se agudiza si vemos el video en pantalla completa y dejamos de pensar, sólo nos dejamos absorber por la posibilidad del trance.

 Anteriormente habíamos reseñado otra obra maestra de Ridgeway, Cosmic Flower Unfolding,: 

En menos de 2 minutos podemos entrar al corazón de la materia submarina, en donde cobra vida la información de seres que evocan anémonas, dinoflagelados, medusas, moléculas de sal, algas y flores eléctricas y son también mandalas, glifos, arabescos y partículas de un superorganismo que nos recuerda a una especie de fauno marino o una ondina psicodélica cuyo rostro está compuesto de flores azules transparentes y cuyo cuerpo es un portal como la boca abierta del océano. 

El flujo emergente de la animación parece estar sincronizado con un patrón de olas, como la respiració de un mar cibernético o un silencio enteógeno que nos permite escuchar la palpitación de la vida misma, el universo vegetal y mineral con sus secretos. La animación, al final, no es sólo una bella estampa decorativa o una distracción más; cumple la función de revelarnos y hacernos adentrar en la noción de que la materia está hecha de un código, que contiene joyas secretas, y las formas geométricas son un puente de conciencia a la integración de la unidad entre todas las cosas.

Hoy hace 61 años Gordon Wasson se convirtió en el primer extranjero en comer hongos con María Sabina

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/12/2016

Uno de los viajes de hongos más importantes en la historia moderna de las sustancias psicodélicas

Una velada del 29-30 de junio de 1955 el micólogo, periodista y banquero estadounidense Robert Gordon Wasson participó en una ceremonia de hongos psilocybe en Huautla de Jiménez, México, iniciando lo que sería una legendaria práctica entre turistas psicodélicos, académicos y hasta rockstars. Wasson es una de las figuras claves en la revolución psicodélica de los 60 al abrir brecha para que otro académico, el doctor Tim Leary, buscara la misma experiencia mágica en nuestro país, el detonador de su cruzada por expandir la mente de una nación con LSD. 

La curiosidad de Wasson por los hongos alucinógenos había sido picada por una carta del poeta Robert Graves y por el trabajo del etnobotánico de Harvard Richard Evans Schultes, quien mencionaba los en ese entonces legendarios hongos usados por los aztecas. Fue en al principio de los 50, cuando Wasson era vicepresidente de J&P Morgan, que inició sus viajes a México.  

Wasson había presenciado una ceremonia en 1953 pero no había participado. Sin embargo, después de haber localizado el lugar donde se realizaban estas ceremonias en la Sierra Mazateca de Oaxaca, en 1955, junto con el fotógrafo Allan Richardson, pudo probar las mieles del mítico teonanácatl (la carne divina). La historia de cómo logró conocer a María Sabina es un tanto oscura: Wasson se presentó en la sede municipal y le dijo a un oficial llamado Cayetano Mendoza que sabía que ahí se realizaban ceremonias con hongos. Según cuenta John Allen en su libro Mushroom Pioneers, Mendoza, sorprendido y quizás asustado, no supo reaccionar más que llevándolo a casa de una "sabia", quien podía revelare el secretos de los nti xi tjo. María Sabina luego contaría que se sintió obligada a darle acceso a Wasson --quien se convertiría en su amigo-- por ser llevado por una autoridad. El filtro de la historia haría controversiales las subsecuentes expediciones de Wasson ya que algunas de éstas fueron infiltradas y fondeadas --inadvertidamente para Wasson-- por la CIA, como parte del programa secreto de control mental MK ULTRA. Comúnmente se cree que Wasson no sabía esto y simplemente aceptó los generosos fondos provistos por el científico James Moore; no obstante, el conspiranoico John Marks considera tener pruebas de que Wasson trabajaba para la CIA.

En lo que es la primera descripción académica de un viaje de hongos, Wasson escribió:

Los patrones se convertían en estructuras arquitectónicas, con columnatas y arquitrabes, patios de un esplendor majestuoso, orfebrería en tonos brillantes --oro, ónix y caoba-- todos armoniosa y astutamente arreglados, la más deliciosa profusión extendiéndose en todas direcciones. Estas visiones arquitectónicas parecían orientales, aunque en cada etapa notaba que no podían identificarse con ninguna región oriental en particular.

Wasson quedó sumamente impresionado con los hongos y con la curandera María Sabina; recomendaría la experiencia a intelectuales y celebridades, siendo él mismo sumamente influyente como parte de una élite cultural económica. Su impresión lo llevaría más tarde a la conclusión de que los "hongos mágicos" eran la mítica bebida de los dioses que aparece en los himnos védicos, el soma y, junto con Albert Hofmann, a concebir la noción de que otro hongo, el cornezuelo de centeno, jugó un papel preponderante en los Misterios de Eleusis. Estas teorías no han podido comprobarse, aunque sin duda son fascinantes.