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El video de Radiohead dirigido por Paul Thomas Anderson es algo que no puedes dejar de ver: "Daydreaming"

Arte

Por: Pijamasurf - 08/23/2016

Esta alegoría biográfica en torno a Thom Yorke es una brillante pieza que aflora gracias a la colaboración entre dos grandes

Históricamente existe un modelo creativo que ha dado preciosos frutos: la colaboración. Cuando un par de mentes creativas, destacadas, unen fuerzas en un proyecto común, suele ocurrir algo fascinante, y aquí podemos pensar por ejemplo en David Bowie y Lou Reed o en Jim Jarmusch y Neil Young, pero en esta ocasión toca pensar en una banda paradigmática, Radiohead, y un brillante cineasta, Paul Thomas Anderson (Boogie Nights, Magnolia, Punch Drunk Love). 

"Daydreaming" es el título de la canción de esta banda británica que recién estrenó un video dirigido por el estadounidense, quien por cierto ha ilustrado ya genialmente algunas piezas de Fionna Apple. En esta ocasión podemos ver al protagonista, un desgastado Thom Yorke, divagando fantasmagóricamente a través de corredores formados por la vida de otras personas que, al menos en apariencia y en contraste con Yorke, están despiertas, activas.   

En su análisis del video, Rishi Kaneria nos revela el humor biográfico que contiene:

Es una metáfora de las elecciones que Thom ha tenido que hacer en su vida, de las puertas que ha atravesado, sin realmente saber lo que le espera al otro lado. Y como nunca puede retroceder, lo vemos constantemente empujando hacia adelante, en una continua búsqueda de sentido y el lugar para finalmente descansar. 

Científicos descubren por qué la música nos conmueve y nos provoca tanto placer

Arte

Por: pijamasurf - 08/23/2016

La ciencia ha empezado a comprender las razones detrás de los poderosos efectos de la música en las emociones humanas

Todo melómano conoce la sensación de inmenso placer que la música es capaz de provocar, los estremecimientos,  el erizarse la piel, las palpitaciones, el sentimiento de unidad. El vehemente arrobo que puede producir la combinación de tonos musicales, ritmos y timbres ha intrigado a los científicos por siglos. El desarrollo de nuevas tecnologías que permiten monitorear ciertos tipos de actividad cerebral ha permitido nuevos descubrimientos sobre el placer musical.   

De acuerdo con una serie de experimentos realizados por un equipo de la Universidad McGill en Montreal, la música parece estar relacionada con los circuitos en nuestros cerebros que nos recompensan a través de la secreción de dopamina, lo cual nos lleva a querer repetir la experiencia, de tal forma que pasamos todo el día escuchando la misma canción o lista de canciones, una y otra vez. Según estos investigadores, "este antiguo sistema de recompensa está involucrado en conductas de adaptación biológica y está conectado al sistema cognitivo de recompensa".   

Por otro lado el investigador Matthew Sachs hizo diversos experimentos en la Universidad de Harvard, en un intento por comprender mejor las profundas respuestas emocionales que la música provoca en las personas. El equipo de Sachs dividió a 20 participantes en dos grupos de 10, uno de estos grupos estaba destinado a sentir "escalofríos" musicales y el otro a no experimentarlos. Antes de pasar por el escaneo cerebral, todos los voluntarios proporcionaron a los investigadores listas con sus canciones favoritas. La diversidad de las piezas fue notoria, ya que estás iban de Wagner a Coldplay y más allá. 

Luego los científicos midieron las respuestas fisiológicas de los voluntarios cuando escuchaban la música que ellos habían traído y otros tracks elegidos como controles. Estas pruebas permitieron confirmar que a pesar de que todos los participantes se describían como fanáticos de la música sólo sentían escalofríos musicales la mitad del tiempo. 

Después los voluntarios fueron escaneados utilizando una técnica que mostraba qué tan conectadas están entre sí las diferentes partes del cerebro, es decir, qué tan buena es su comunicación neuronal. Cuando Sachs examinó los resultados de ambos grupos notó diferencias en cómo se conectaban tres regiones claves del cerebro. Los cerebros de quienes sentían escalofríos musicales presentaban más fibras nerviosas conectando la corteza auditiva que nos permite escuchar a otras dos regiones: la corteza insular anterior, que procesa los sentimientos, y la corteza medial prefrontal que registra las emociones y les asigna valores. Así que efectivamente hay un mecanismo antiguo en nuestros cuerpos que vincula lo que oímos con nuestras emociones y las percepciones de placer (en la presencia de dopamina) o rechazo que estos estímulos nos producen.  

Sin embargo, de acuerdo con Valorie Salimpoor, la directora del experimento llevado a cabo en la Universidad McGill que mencionamos previamente, aún queda mucho por explorar sobre este tema: 

Si los estados emocionales inducidos por la música pueden llevar a la secreción de dopamina, como nuestros descubrimientos indican, esto puede comenzar a explicarnos por qué las experiencias musicales son tan valoradas. Estos resultados también explican por qué la música puede ser utilizada eficazmente en rituales, mercadotecnia o el cine para manipular estados hedonistas. Nuestros hallazgos proveen evidencia neuroquímica de que las respuestas a la música involucran un sistema antiguo de recompensa y sirven como punto de partida para investigaciones más detalladas sobre los sustratos biológicos debajo de las formas abstractas de placer.