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El estado neural del LSD es similar al de un niño y tiene la característica de disolver el ego

Una interesante conclusión de un reciente estudio fondeado por el público y que por primera vez realizó imágenes de resonancia magnética en un cerebro bajo los efectos del LSD es que este psicodélico coloca al usuario en un estado mental similar al de un niño.

Anteriormente se habían comparado los resultados del experimento con un estado meditativo y una menor actividad de las zonas neurales que producen la sensación de un yo fijo, por lo que se describe el efecto como de "disolución del ego". Significativamente, la pérdida de actividad que existe normalmente entre el parahipocampo y el córtex retrosplenial podría ser la causante de uno de los efectos más característicos del LSD: la sensación de pérdida de identidad subjetiva que se experimenta y que, acto seguido, muchas veces es reemplazada por una “fusión” con una especie de “unidad primigenia” que puede tomar la forma de la naturaleza, Dios, el Ser.

Según uno de los autores de la investigación, el doctor Robin Carhart-Harris, conocido por reactivar los estudios neurocientíficos con psicodélicos, el estado del LSD semeja el estado cerebral libre e irrestricto del cerebro infantil, altamente imaginativo e hiperemocional: "Nuestros cerebros se constriñen y se vuelven más compartimentalizados al desarrollarnos y pasar de la infancia a la adultez, nos volvemos más enfocados y rígidos en nuestro pensamiento al madurar". En otras palabras, la mente del niño es más abierta e impresionable, al igual que la del estado psicodélico, en el cual uno puede pasar horas admirando la belleza del contorno de una silla o cosas así.

Otra característica interesante es que bajo los efectos de LSD diversas áreas del cerebro contribuyen al procesamiento visual y no sólo el llamado córtex visual, lo cual puede explicar ciertas experiencia oníricas o alucinatorias.

Nuevo estudio muestra que el LSD genera sensaciones de felicidad pero impide que se reconozca el miedo

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/15/2016

En un estudio orientado a determinar si el LSD puede ayudar a enfermos a lidiar con enfermedades terminales se obtuvieron interesantes resultados

En medio lo que ya puede llamarse "el renacimiento de la medicina psicodélica", después de décadas de prohibición y tabú, un nuevo estudio publicado en el journal Neuropsychopharmacology y cuyo abstract puede consultarse aquí muestra que el LSD impide el reconocimiento de rostros que reflejan emociones como el miedo o la tristeza, si bien aumenta las sensaciones de "felicidad, confianza, cercanía y empatía emocional".

La investigación fue llevada a cabo administrando dosis de 100μg y 200μg a 20 mujeres y 20 hombres de entre 25 y 65 años que no eran experimentados en el uso de psicodélicos y se analizaron los efectos del LSD en el comportamiento social de los sujetos a través de dos pruebas: Tarea de Reconocimiento Facial de Emociones (FERT por sus siglas en inglés) y el Examen Multifacético de Empatía (MET por sus siglas en inglés).

En el caso de la prueba de reconocimiento facial, los voluntarios exhibieron un impedimento para detectar las expresiones faciales de miedo y tristeza. El reconocimiento de estas emociones está asociado con la activación de la amígadala, parte del sistema límbico del cerebro.

En lo que refiere a la prueba de empatía, los investigadores identificaron un comportamiento prosocial con una clara manifestación de emociones positivas y una capacidad de conexión aumentada. Esto contrasta con la prueba de reconocimiento facial.

Habría que tener cautela en interpretar los resultados, especialmente ya que exhiben, sin tener mayor conocimiento del estudio, una aparente contradicción o al menos una empatía selectiva en la que, bajo los efectos del LSD, los voluntarios aumentan su habilidad y deseo de conectar de manera positiva con otra persona pero a la vez pierden la facultad de identificar el miedo o la tristeza, lo cual podría ocasionar una falta de tacto social y una conducta riesgosa.

Las pruebas fueron realizadas para evaluar el posible uso del LSD en el tratamiento de pacientes con ansiedad ligada a enfermedades terminales. Los investigadores creen que la prueba sugiere que el LSD podría tener una aplicación valiosa para este tipo de casos.