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¿Tu pasado te angustia? Este fragmento filosófico te servirá para comprenderlo de otra manera

Libros

Por: pijamasurf - 07/18/2016

En un párrafo de pocas líneas, Walter Benjamin explica de forma lúcida cómo considerar nuestro pasado para volverlo parte activa de la construcción del presente

En ocasiones puede ser difícil mirar hacia atrás, tanto que haya personas que prefieran no hacerlo. A veces, en efecto, porque la existencia viene acompañada de episodios por los cuales no fue sencillo transitar, que provocaron dolor o sufrimiento, que por eso mismo preferimos mantener bajo cubierta, como esas cosas guardadas en lo más alto de un armario y que sabemos que existen pero preferimos que sigan ahí, lejos de nuestra vista. A veces también es posible que esos episodios ni siquiera sean tan graves, pero nuestra severidad es tal que los magnifica hasta volverlos insoportables.

Con todo, lo interesante del pasado es que si bien no podemos modificarlo en cuanto a los hechos ocurridos sí podemos cambiar la manera en que lo entendemos y encaramos, la lectura que hacemos de esos hechos.

A manera de estímulo para comprenderlo así compartimos ahora un breve fragmento del filósofo Walter Benjamin, un excéntrico que desde distintos ámbitos (la filosofía, la sociología, la literatura e incluso la mística judía) formó un pensamiento singular que posee una inesperada sensibilidad respecto de la formación de lo humano.

En este párrafo (procedente de su libro Einbahnstrasse, de 1928, traducido como Calle de sentido único y también como Dirección única), Benjamin nos hace ver nuestro pasado personal sí como algo dado pero, al mismo tiempo, como la materia que tenemos para trabajar tanto nuestro presente como nuestro provenir.

Escribe Benjamin:

TORSO. Únicamente quien supiera contemplar su propio pasado como un producto de la coacción y la necesidad, sería capaz de sacarle para sí el mayor provecho en cualquier situación presente. Pues lo que uno ha vivido es, en el mejor de los casos, comparable a una bella estatua que hubiera perdido todos sus miembros al ser transportada y ya sólo ofreciera ahora el valioso bloque en el que uno mismo habrá de cincelar la imagen de su propio futuro.

¿Qué te parece? Al respecto, también te invitamos a conocer la noción de "amor fati" ("amor al destino") que elaboró Friedrich Nieztsche.

 

También en Pijama Surf: Los Tres Peldaños: el sencillo consejo de Walter Benjamin para una buena prosa (y cómo practicarlo)

 

Imagen: Pablo Curto/Sara Herranz

William Burroughs te dice cómo enfrentar lo absurdo e impermanente de la condición humana

Libros

Por: pijamasurf - 07/18/2016

El sabio pervertido Burroghs con inesperados consejos de inspiración zen para afrontar la condición humana

En los intersticios de sus delirantes narrativas --cortadas por la poesía de los opiáceos-- William Burroughs inserta perlas de filosofía. Podrían pasar desapercibidas, pero el lector atento reconocerá esa veta más o menos constante en Burroughs que lo hace un viejo lobo de mar o un recocido tío sabio y bizarro. En su última gran novela, The Western Lands (1987), el hombre que tenía "1 millón de dólares de heroína en el brazo" escribe:

La condición humana es un caso perdido una vez que te has sometido a ella al haber nacido... o casi. Hay una oportunidad en 1 millón, y eso es una posibilidad biológica decente. Empieza de donde estás mirando hacia abajo del tubo. El 90% de tu actividad es estar inquieto sin ningún propósito, prendiendo otro cigarrillo... el peso de 90% ramas muertas sobre tus espaldas... esos son los momios de la casa. 

Las películas supuestamente concentran los pocos momentos de acción significativa, pero de todas maneras cargan más del 60% de peso muerto. Por ejemplo una película como El padrino... corte corte corte. ¿Quién quiere verlo comprar un durazno, ponerse un abrigo, beber un vaso de vino? Así que tenemos tal vez unos 10 minutos que nos conmueven y eso es una muy buena película. Así que puedes abarcar todo el guión de tu vida en 1 semana, o menos. Algún personaje menor quema toda su parte en apenas unos segundos. 

Nuestra vida está compuesta mayormente de paja y no de cualquier paja, dice Burroughs, paja mortal, enferma y oprimente. Sin embargo, tenemos una posibilidad, en nuestra forma de percibir, de encontrar sentido. Burroughs fue entre los beats el menos tocado por el budismo zen, pero aquí muestra que supo absorber a su propia manera, asimilando a su propio cosmos embrujado, las perlas de la filosofía oriental:

Concéntrate en todo el planeta moviéndose a esa velocidad. Todo encuentro es tan portentoso como un cometa. El aire crepita con peligro, miedo, luto y éxtasis. Cada vuelta más rápido. [...]

Así que tenemos una vida con pocos momentos de propósito y significado dispersados aquí y allá... no tienen que ser supremos pedazos de gran logro, puede ser solamente el cielo nocturno sobre St. Louis o donde sea. Puede ser un gato blanco en una pared roja mirando el horizonte de Marrakesh... ese gato macho es Ra, el dios mismo. Es transitorio: si ves algo hermoso, no te aferres a ello; si ves algo horrible, no recules de ello, aconseja el sabio tántrico [itálicas nuestras].

 

Hat tip: @aaroncheak