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Un ejercicio de percepción tomado de las enseñanzas del alquimista y egiptólogo René Schwaller de Lubicz en el cual se oculta toda una visión metafísica y matemática de la creación, o del paso de la Unidad hacia la dualidad

Todo en el mundo moderno contribuye a pervertir la percepción, pero si queremos realizar nuestros destinos, debemos encontrar una cura. Debemos hablar abstractamente en términos de funciones, pero debemos percibir el gesto concreto viviendo el hecho cósmico.

René Schwaller de Lubicz

En el tercero de estos ejercicios de percepción espiritual proponemos la visualización de la "espiral esférica", un paradójico ejercicio de percepción que el alquimista René Schwaller de Lubicz enseñó a André VandenBroeck, quien fuera su aprendiz durante una temporada en 1959 y 1960. El ejercicio no es sólo una práctica concreta, si bien refleja la forma en la que la abstracción metafísica se vuelve concreta, comprende también un ejercicio de pensamiento no lineal y una reflexión sobre la naturaleza de la percepción que busca sintonizar el instante creativo del cosmos, esto es, percibir lo eterno dentro de lo transitorio.

En una de sus lecciones, Schwaller le dijo a su pupilo:

Los ciclos son la única forma de vencer al tiempo y al espacio. Así es, la única forma de vencer a estos dos es en su propio terreno. Y la conciencia cíclica lo coloca ahí. El tiempo no es como un río que fluye y en el cual no puedes bañarte dos veces. El tiempo es una espiral, y el espacio también, una espiral esférica. ¿Puedes imaginarte una espiral esférica? ¡Inténtalo!

Este es el fundamento de la práctica: ver una espiral esférica, una espiral en 3D. Schwaller agrega que percibir esta espiral esférica es importante porque es la "más justa representación del espacio-tiempo, abstraída del flujo y de la extensión infinita que nos conduce a lo factual". Esto presenta un gran problema puesto que, nos dice, la espiral esférica no puede imaginarse, "debe percibirse formándose en el espacio". VandenBroeck escribe que su instrucción concluyó así:

Con un giro de las manos y brazos que se acercó más que mil imposibles palabras a evocar esta doble hélice, que se hacía no lineal y ganaba dimensiones moviéndose en sentido opuesto al enrollar el borde de su espacio en sí misma. Cuando después de meses me pareció que mi visión del espacio-tiempo estaba mejorando, siempre fue en el sentido de este asombrosamente mágico gesto. 

Así que tenemos este desafío de percibir una espiral esférica y no tenemos mucha información práctica sobre cómo hacerlo, y la información que tenemos es ciertamente enigmática, como si fuera un acertijo en el centro de la conciencia. Y esto es exactamente lo que Schwaller buscaba, una forma de pensamiento a-racional, ligada a lo que llamó, siguiendo al la ciencia sagrada del Egipto faraónico, la "inteligencia del corazón".

004-loxodromiaPercibir la espiral esférica es ciertamente un enigma, pero tenemos algunas pistas, algunas piezas del rompecabezas que pueden ayudar como inspiración pero que ciertamente no lograrán conformar la imagen completa, puesto que ésta es algo que debe surgir en el espacio, en la percepción como presencia viva del "acto cósmico".

Aaron Cheak, en su ensayo sobre Schwaller, Agent of All Transmutations, incluido en su Alchemical Traditions, sugiere que esta espiral esférica nos enfrenta con una paradoja (¿aquella de la eternidad y el tiempo, que es una imagen aparentemente móvil de la eternidad?). Sabemos que la espiral esférica es como el "tornillo de Arquímedes" que "aparenta evolucionar y sin embargo no lo hace, el concepto de Schwaller de la piedra [filosofal] encarna la paradoja de progresar y al mismo tiempo permanecer igual", esto es una "coincidencia de 'la simultaneidad del ser y el devenir'", dice Cheak citando a VandenBroeck, y conectando las hebras de tal forma que es posible insinuar que: la percepción de la espiral esférica es en sí la piedra filosofal. Para entender esto debemos mencionar la idea de Schwaller de que la evolución no es más que el intervalo aparente de la Conciencia de regreso a su Causa, es decir, a sí misma. Schwaller le dice a VandenBroeck:

Hay una visión pertinente a cada momento cósmico particular… el momento presente, tal como lo defino en mi libro, es de hecho la eternidad. Sabemos que todo se está creando cada momento, y todo también se pierde [cada momento]… La Obra [alquímica] no es el descubrimiento de una técnica… es la percepción de un proceso existente. Es la percepción la que es objeto de estudio y oración. 

Esta imagen entonces, de la esfera espiral, debe estar relacionada con la paradoja de que el momento presente es la eternidad y que todos los instantes son la cosmogénesis a la vez que la disolución del mundo. En otras palabras existe un movimiento creativo, una evolución y sin embargo, la unidad de la Conciencia permanece inmóvil, acaso como el Uno de Parménides. Aaron Cheak explica:

Es importante mencionar que el tornillo de Arquímedes que evoluciona y sin embargo permanece igual es la imagen detrás  de las varias alusiones que Schwaller hace a la incomprensible espiral esférica (l'incompréhensible spiral sphérique). Para entender la naturaleza de la espiral esférica, primero debemos comprender que las formas geométricas bidimensionales ordinarias se resuelven fácilmente en sus equivalentes tridimensionales: un círculo se vuelve una esfera, un cuadrado un cubo, un triángulo una pirámide tetraédrica. Pero la espiral no es una forma cerrada. Es una forma abierta, evolutiva... Una espiral en tres dimensiones es otra cosa --una esfera que es al mismo tiempo un vórtice o hélice, esto es, un volumen evolucionando dinámicamente hacia fuera y hacia dentro al mismo tiempo. Es la forma que une el centro estíptico a su expansión volumétrica a través de "líneas de fuerza que van del centro a la perifera en forma de una espiral" [palabras de Schwaller]. Esta fue la forma paradójica que Schwaller intentó asir a través de la visualización. Debe enfatizarse que esto no fue meramente un modelo de especulación cosmológica, sino un preciso intento de intensificar la conciencia al expandir sus parámetros formales a través de una experiencia dinámica de la estructura absoluta de la realidad que subyace todas las formas geométricas y fenoménicas.

Archimedes_screwCheak aquí toma de la descripción que hace el mismo VandenBroeck, en el momento climático de su biografía de Schwaller, cuando una tarde en el estudio de su maestro su campo de visión fue reemplazado "por un volumen de naturaleza cíclica cuyo movimiento se vuelve sobre sí mismo y sin embargo progresa al mismo tiempo (de alguna manera similar al tornillo de Arquímedes, una figuración en la que reconozco sin esfuerzo una perfecta espiral esférica)". VandenBroeck entra entonce en un estado de conciencia muy particular, comparable con el estado hipnagógico (el momento antes de dormir), arrastrado por las palabras cadenciosas y llenas de metafísica de Schwaller. Es una especie de alucinación o epifanía matemática:

Arriba de la cabeza, está la luz clara y me doy cuenta que puedo seguirlo con gran atención y sin embargo continuar mi contemplación de una función abstracta, la función de la fisión binaria, la función creativa de phi... Tantas cosas más caben en este momento, abundante más allá de lo que se puede decir... En este contexto, el lenguaje distorsiona el componente temporal del evento; la temporalidad y la sucesión en sí mismas son engañosas, cuando sólo el silencio y la inmovilidad representan adecuadamente la experiencia creativa.

Este es el estado de percepción hacia el cual se dirige la práctica de la espiral esférica, uno cuyo realidad y "permanencia más allá de la presencia irracional, existe solamente a través de inscripción experiencial en los huesos principales del cuerpo". Un percibir que hace tan nítida y significativa la experiencia que se inscribe en nuestros huesos, en el polvo que seremos.

Entramos aquí en el aspecto más esotérico de la obra de Schwaller de Lubicz y necesitaríamos extendernos más de lo pertinente en este espacio para explicar cabalmente su teoría de la sal fija y la palingénesis. Simplemente diremos que la visión de la evolución de la conciencia de Schwaller mantiene que ciertas experiencias perceptuales que van más allá de lo aprehendido por la inteligencia cerebral logran inscribirse literalmente hasta los huesos, en lo que llamó una sal fija indestructible. Así la conciencia se fija en los huesos, en la sal, y continúa su evolución en la Tierra como un polo atractor. Dice VandenBroeck: "La importancia de la percepción es asegurar la cualidad de la experiencia y garantizar su inscripción en la sal, que a su vez propiciará una forma más evolucionada en una siguiente encarnación". En El Templo en el Hombre, Schwaller explica que "sólo la conciencia que es registrada en el elemento permanente subsiste después de la muerte corpórea" (este elemento permanente es la sal o una ceniza que soporta toda decadencia).

Más allá del profundo esoterismo de esta noción, que Schwaller liga a "la sal de la tierra" que se menciona en los Evangelios, hay una profunda belleza simbólica e intuitiva en estas aseveraciones. Solamente nos llevamos de la vida aquello que realmente logramos percibir con todo nuestro ser, aquello digno de inscribirse hasta el tuétano: la luz de la experiencia, en su profundidad, se vuelve indestructible (quizás en esto podemos encontrar alguna similitud con el cuerpo diamante (vajra) del tantra tibetano, algo que ha sugerido Cheak). Schwaller explica su "metafísica de la percepción":

La materia no puede más que expresar la conciencia. ¿Por qué crees que insisto en este esfuerzo de percepción? ¿Por qué el esfuerzo de percibir aquello que yace claramente más allá de la norma actual, como es el caso de la espiral esférica? Porque mientras tu percepción permanezca común y corriente, se mantiene una comprobación de objetos, una interpretación psicológica de eventos. No estarás dando un paso hacia una conciencia más amplia, no inscribirás nada, no lograrás ganancias evolutivas salvo aquellas que el tiempo mismo consigue a través de interminables ciclos, a través de lo que los egipcios llamaban "Osiris". Las ganancias no son ganancias personales, por supuesto, son ontogenéticas, son la evolución de la sal debido a la inscripción de la experiencia. Lo que es inscrito, esta modificación de la base mineral, es permanente; comparable a ella, el material genético es simplemente frágil.

 

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luxor-templemancrpPara concluir debemos mencionar que Schwaller de Lubicz en sus importantes aportaciones a la egiptología teorizó que el templo de Lúxor fue construido en su conjunto como la imagen de un hombre --lo que llamó el Antropocosmos. Un hombre que es a su vez la imagen del universo o, mejor dicho, es la totalidad del universo encarnada. Schwaller notó en diferentes construcciones, que conformaban la anatomía de este "templo del hombre", la proporción áurea, φ (phi). Existen indicios de que los egipcios conocían el también llamado número áureo. Como sabemos la proporción áurea puede observarse en la naturaleza y en ciertas obras de arte, habiendo llegado a considerarse como el signo esencial de la armonía. 

Esto es importante puesto que en la naturaleza ocurren espirales que se aproximan a la espiral de oro, esto es, una espiral logarítmica cuyo factor de crecimiento es la proporción áurea. Para Schwaller la proporción áurea "preside sobre la armonía de la Naturaleza como el principio de la escisión original, y al decir que 'preside', me refiero a una presencia incesante". Esto nos lleva a la importante observación de que los egipcios tenían una teología matemática, donde los neters (los principios divinos) eran también funciones numéricas. Fundamentalmente, nos dice Schwaller, lo que se expresó en la teología egipcia, en los símbolos y en los mitos, era el "paso del Uno al Dos", lo cual constituye "el acto creativo", así todo lo que observamos no es más que la escisión de la Unidad en la Dualidad en un proceso en el que sin embargo mantiene su unidad, esto es similar a la imagen del tornillo de Arquímedes que  "evoluciona y sin embargo permanece igual".

En su obra principal El Templo del Hombre, Schwaller expone su gran idea de que φ es la función matemática de la creatividad que se manifiesta como un cosmos múltiple; y por ello los animales y los vegetales crecen bajo esta proporción. "El decreto es crecer. Ahora bien, todo crecimiento está hecho de la escisión de los elementos. Así 'crecer' significa proceder a través de la duplicación --1,2,4,8-- en otras palabras, dividir". Para resumir:

Phi es la función creativa; la creatividad (o el crecimiento) se expresa como división, el paso del Uno al Dos, y sin embargo en la dualidad persiste la unidad, "por un poder inmanente a la Unidad".  

La espiral es la imagen del tiempo; en reiteradas ocasiones Schwaller señala que el "tiempo es Génesis", este Génesis o este "acto creativo" es la función de φ que se imprime en la naturaleza como una armonía y en los patrones del crecimiento (división) animal y vegetal se desdobla como una espiral; así la espiral es la estela numérica de la creatividad manifiesta.  

La forma de la espiral esférica, que evoca movimiento, en realidad es un progresar permaneciendo igual; el cosmos evoluciona hacia su raíz, es un moverse hacia un un origen inmóvil del cual nunca se separó.

Así entonces podemos conjeturar que la espiral esférica es una manifestación formal, concreta, de este principio universal de división, que es el acto creativo, es decir la proporción (armonía) con la que se divide a sí mismo el Uno para crear el mundo (el Dos). Asimismo es el contacto o ligamento de la Idea, de lo Absoluto, de lo Trascendente con la forma concreta (puesto que sólo así se puede conocer la Unidad, lo Absoluto...). La espiral es la expresión, la imagen, el eco visual de la Unidad (que persiste) en la dualidad, es decir el espíritu; imagen también del movimiento de separación que en realidad es una evolución hacia la Causa.

 

Twitter del autor: @alepholo

 

Conoce más sobre la "teología matemática" de Egipto en la obra de Schwaller de Lubicz 

Ejercicios de percepción espiritual 1: la restrospección de Pitágoras

Ejercicios de percepción espiritual 2: el ejercicio budista de recordar "esto es un sueño"

 

Citas:

Alchemical Traditions, Aaron Cheak

Al-Kemi: Hermetic, Occult, Political, and Private Aspects of R. A. Schwaller de Lubicz

The Temple of Man, René Schwaller de Lubicz

La política y sus libros fundamentales

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Los libros son, de alguna forma, objetos capaces de congelar en el tiempo la mente humana y alimentar las mentes de siguientes generaciones. En muchas profesiones son indispensables, como en química, física o medicina, y cualquiera que se diga buen político debe gobernar con sus libros a la mano. He aquí los 12 libros que resumen el pensamiento político (si es que se puede hablar de tal unidad). Esta lista está basada en esta otra, con unos aditamentos.

1. El príncipe, Nicolás Maquiavelo

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En primer lugar está El príncipe. Cualquiera creería que la Política de Aristóteles estaría en primer lugar, sin embargo, esta vez comenzaremos con el texto de Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, intitulado Il principe. Este texto fue un regalo condescendiente al príncipe Lorenzo II de Medici, al verlo en apuros por no saber administrar el poder, optimizar la economía, hacer uso del liderazgo carismático y la forma de hablar y dirigirse a sus vasallos. 

El Príncipe ha sido el libro de cabecera de muchos gobernantes, pues en este texto Maquiavelo no sólo enlista consejos para ser 'justo' o democrático (hay que recordar que hablamos de monarquía), lo cual hizo en libros sobre la república y la democracia, aunque se le conoce más por El príncipe. 

Nunca se imaginó que su libro inspiraría ideas como esa de "El fin justifica los medios", la cual no se halla literalmente en el texto; es una sobreinterpretación, al grado que ahora se usa lo 'maquiavélico' casi sólo como sinónimo de alguien astuto y engañoso que hace lo posible para que resulten las cosas como él quiere, lo cual no aplica a otros títulos del italiano, únicamente a este. Además de la referencia a la doctrina de Maquiavelo, 'maquiavelismo' ha llegado a significar también una forma de ser hipócrita o manipulador, donde se subordinan los principios éticos y morales al principio de la política.

2. Aristóteles, Política

A Aristóteles se le atribuye un profundo pensamiento filosófico materialista, a diferencia de Platón, que era idealista. Como es sabido se conocen textos suyos que hablan sobre física y metafísica, filosofía, historia de las ideas, poética, sobre gramática, sobre la meteorología y sobre ética (escrita para su hijo), entre muchos otros temas. También se le recuerda por ser asesor político de gobernantes como Alejandro Magno. Aristóteles hizo el estudio de más de 150 constituciones (politeias, para muchos especialistas concepto que no tiene traducción, para otros puede traducirse como "el gobierno de las clases medias bajas bajo una constitución y de acuerdo a la ley") para darle rigor a su libro.

3. San Agustín de Hipona, La ciudad de Dios (426. d. C.)

Civitate Dei

Origen, sustancialidad del bien y el mal, tiempo, pecado, lucha, muerte, necesidad, duración, espacio y providencia son algunos de los tópicos tratados por uno de los 'santos' más influyentes desde el Renacimiento hasta la actualidad, incluso dentro del pensamiento filosófico de Occidente. Sus juicios hacen creer que quien escribe es, a veces, una persona que no tiene creencia alguna. No obstante, en este libro el filósofo cristiano compara la 'ciudad del hombre', la ciudad pagana (que en el Medievo estaba llegando a una crisis en todos los aspectos) con el concepto filosófico cristiano de la 'ciudad de Dios' o ciudad celestial. La obra Civitate Dei, que cuenta con 22 libros, es una apología del cristianismo que trataba de contribuir a la mejora del pensamiento religioso, consiguiendo más que eso. Para Aurelius Augustinus Hipponensis, quizá la divinidad es como "el tiempo, si nadie me lo pregunta lo sé, si alguien me lo pregunta, lo ignoro" (San Agustín dixit).

4. Tomás de Aquino, ­Suma teológica (1596)

Summa theologica (1)

En contraposición con los planteamientos de San Agustín, este otro santo también logró despegar (filosóficamente hablando) la religión del sistema religioso, es decir al mundo terrenal del mundo celestial. Tanto Santo Tomás como San Agustín supieron, a través de la lógica, separar el contenido teológico de la creencia, iniciando varias corrientes entre las que se encuentran, por un lado, las que intentan comprobar las existencia de Dios con matemáticas y filosofía y, por otro, quienes buscan hacer exactamente lo contrario a través de la lógica y la lingüística.

La Suma teológica (Summa Theologiae, s. XIII) es un tratado escrito por Tomás de Aquino en dos tomos, pues la tercera parte quedó inconclusa, ya que la escribió en los últimos años de su vida. Es este volumen Tomás de Aquino muestra el sistema religioso con todo lo que ello conlleva, es decir, sus asociaciones políticas y la estructura de sus jerarquías. 

En primer instancia habla de Dios, después de la creación, de los ángeles; del hombre y el cosmos, la providencia, la trinidad y el acto humano, la pasión, el hábito, la virtud, el pecado, la gracia, el mérito, la fe, la esperanza y la caridad. También de las virtudes más importantes como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, el carisma, la vida y la pasión; sobre la penitencia y los sacramentos religiosos; además, trata el matrimonio y la extremaunción. Habla sobre la muerte, claro, el Juicio Final y el postrero infierno, el cielo. En suma, este compendio explica categorías y estructuras filosóficas y religiosas que sin embargo son modelos de organización política.

5. Montesquieu, Del espíritu de las leyes (1747)

Esprit

El barón de Montesquieu (Charles Louis de Secondat) escribió el compendió De l'esprit des lois teniendo en cuenta el impulso de la Ilustración. En el texto Montesquieu habla de todo lo que influye en el gobierno, desde el clima, la geografía, el temperamento y la forma del matrimonio hasta las relaciones sociales y las instituciones (todo ello es para Montesquieu como una especie de espíritu). También analiza la división de poderes.

Este libro habla de que las leyes tienen una especie de ‘espíritu’, el cual debe procurarse para que la ley tenga efecto sobre la comunidad humana. Montesquieu creía que "aunque bajara un libro con las leyes perfectas en su interior, sería imperfecta su aplicación debido a la imperfección es la constitución del hombre por antonomasia", por lo cual la ley también debía combinar esta serie de multifactores. (Por ello, ese espíritu sigue vigente).

Todas y cada una de las cosas que se enumeran y que influyen en el Estado, son motivo aún de investigaciones y teorías de gobierno.

6.  Tomás Moro, Utopía (1516)

UtopiaThomas More, (Thomas Morus, en latín) es un inglés que pasó de la traducción a la ficción. Su volumen Utopía inspiró tanto a diletantes como a escritores y exploradores. Los navegantes hacia el Nuevo Mundo tenían en su mente los libros de Moro y de Campanella, los cuales hablaban del ideal utópico que se centra en la idea de generar una nueva forma de organización más ordenada pues, ya en aquellos tiempos, la sociedad se veía en decadencia. (Lo que hicieron España, Inglaterra, Portugal, Francia por ejemplo en las colonias, fue reproducir la misma sociedad decadente en los dominios ultramarinos).

Hay una relación en la Utopía con una especie de comunismo donde la lógica de los individuos y su racionalidad los lleva a la desaparición del Estado y la política; Moro, creía en que cada persona era capaz de gobernarse a sí misma, lo cual contribuye al mejor sostenimiento de la sociedad, al igual que los anarquistas de Grecia.

7. John Locke, ­ Ensayo sobre el entendimiento humano (1690)

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An Essay Concerning Human Understanding consagra a John Locke como un ejemplo de la mente ilustrada. Su aporte fue muy relevante pues (al contrario del generativismo, en la lingüística) Locke cree que el humano no nace con un intelecto innato sino que la inteligencia es como un cajón que se va llenando de conocimientos a partir del nacimiento, por ello todo parte de la experiencia, con la premisa de Descartes: "Pienso, luego existo". La premisa de Locke habla sobre la construcción del conocimiento como una lógica racional. (Lo cual muchas veces no se ve en política).

8. Thomas Hobbes, Leviatán (1651)dj-leviatan-1-peke

El Leviatán (del hebreo liwyatan, enrollado) es un monstruo marino mitológico creado por Dios a partir de la figura de la serpiente de Adán y Eva. (Dios creó a este monstruo para atormentar a los pecadores). Se le conoce como una serpiente marina. Después fue utilizado como sinónimo de monstruosidad (Taninim, monstruo marino, cocodrilo o gran serpiente). Aparece en el Génesis, en el Libro de Job, en los salmos, en Isaías y en otros versículos de la Biblia. ("Nadie hay tan osado que lo despierte... De su grandeza tienen temor los fuertes... No hay sobre la Tierra quien se le parezca, animal hecho exento de temor. Menosprecia toda cosa alta; es rey sobre todos los soberbios", se dice en el Libro de Job).

Hobbes habla de un monstruo hecho de personas, el cual es resultado de la unión las personas, por ello el título completo, Leviatán o la materia, forma y poder de una República eclesiástica y civil, es una justificación del Estado absoluto, partiendo de las premisas de El contrato social. Es una crítica materialista a las estructuras políticas de la sociedad en la que vivía, que aplican aún para nuestro tiempo. Después de todo, ¿estaba tan equivocado Hobbes al hablar de ese monstruo que es el Estado?

9. Jean-Jaques Rousseau, El contrato social

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En Du contract social ou principes du droit politique, Juan Jacobo Rousseau habla sobre la existencia de un contrato presocial, como si la propiedad privada, la mercancía y el gobierno hubieran existido desde que los 'buenos salvajes' decidieron cercar un terreno y decir "esto es mío". El gobierno se ve en Rousseau como si hubiera coexistido con el hombre desde siempre, tesis que fue después criticada por el marxismo. Sin embargo, fue y sigue siendo un punto de álgido debate entre los gobernantes y estudiosos de la política.

10. Adam Smith, La riqueza de las naciones (1776)

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An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, o simplemente La riqueza de las naciones, es un título fundamental para comprender la denominada 'mano invisible' del mercado, donde se establece una forma de la economía que no dependa del Estado, con la frase francesa que recupera, Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même, "Dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo" o, simplemente,  Laissez faire et laissez passer, principio que detonó el liberalismo económico que atormenta tanto al mundo globalizado, rendido ahora ante el neoliberalismo y la base de expansión hacia afuera.

11. Denis Diderot, ­La Enciclopedia (1751)

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Diderot, así como con Voltaire (seudónimo de François-Marie Arouet), Rousseau, d'Alembert y Montesquieu, fueron personas conocidas por su conocimiento enciclopédico, de lo cual fue resultado un libro de la misma magnitud. El primero fue autor de L'Encyclopédie o Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, un texto que intenta compendiar los conocimientos de toda materia que se pueda conocer, y por si fuera poco, acomodada en orden alfabético. Éste funge como una aportación al acervo del conocimiento fundamental de la humanidad, y dentro de él se encuentran la filosofía (base de la ciencia) y la citada política.

La siempre atractiva página Nalgas y Libros (el binomio infalible) publicó esta lista con la que quizá muchos politólogos estén de acuerdo. Otra cosa será cómo se usen los libros en la política real. En un ejercicio de diacronía, tal vez podríamos decir que quizá Aristóteles no estaría de acuerdo en que lo que se practica hoy en día sea algo de la política que él teorizó.