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Existe una tenue línea entre una experiencia mística y una alucinación, pero por suerte tenemos un recurso para orientarnos en las profundas y a veces espectrales aguas de la conciencia

La mente es en verdad, como dice la frase, un excelente sirviente pero un terrible amo y con suma facilidad puede construir los más intrincados laberintos, o hacer un cielo o un infierno de un momento mayormente neutro. Esto es algo que ocurre en la cotidianidad como una consecuencia no del todo inusual de absorber dogmas y formas de ver el mundo, de recoger hábitos, opiniones y creencias a la vez que nuestra mente está sujeta a estrés, presión y en general a una inestabilidad que afecta la percepción (se ha dicho, y me parece acertado, que sólo una mente tranquila puede percibir las cosas tal como son). Si la propia naturaleza de la mente conlleva este riesgo, esto se vuelve aún más delicado cuando uno se aventura a estados alterados de conciencia, ya sea utilizando drogas psicodélicas, ejercicios de yoga o meditación o demás "tecnologías del éxtasis". En estos casos lo que se suele buscar es refinar la percepción para establecer un conocimiento de lo que subyace al mundo de las apariencias y entrar en un estado de identidad o gnosis con la realidad. Sin embargo, cuando estas prácticas --que quieren ser la medicina-- no se llevan con el debido aprendizaje gradual, bajo una guía calificada, con naturalidad y dentro de un contexto adecuado (el famoso set and setting, las prácticas de purificación) rápidamente pueden convertirse en una distorsión más, en un embotamiento y desatar un caudal de fantasías, complejos y alucinaciones --el remedio si no se toma bajo las condiciones exactas se vuelve un veneno. Sobre esto el filósofo Manly P. Hall explica:

No hay nada más peligroso para el crecimiento natural que las alucinaciones, ya que se manifiestan como una especie de experiencia vivida y el individuo tiende a darle más importancia a aquello que le ocurre a él mismo, por lo cual también él mismo se engaña más fácil de lo que lo engaña otra persona... y si este engaño lo hace avanzar en dirección de algo que le interesa o gratifica una de sus ambiciones es muy fácil que se convierta en víctima de sus alucinaciones. 

El "buscador" de experiencias espirituales o estados alterados de conciencia muchas veces se acerca a estas disciplinas o a estas sustancias con un ansia y una avidez que fácilmente le provocan sensaciones --ve luces, se encuentra con coincidencias significativas, escucha voces, las cuales fácilmente puede confundir con verdaderas epifanías y hasta teofanías y así considerar que ha vivido algo extraordinario y milagroso, todo lo cual sirve también para reafirmar su ego (el ego de ser una persona espiritual). Como sabemos esta predisposición del cerebro es una configuración inicial que suele sesgar el "experimento" y que, por la propia potencia creativa del cerebro, le hace encontrar significado en el caos o ver reflejado sus deseos en el mundo "objetivo", así confirmando en el mundo externo los extraordinarios resultados que ansiaba internamente.

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¿Es Dios, es Alan Moore, es una morsa fractal escarabajo gigante?

El problema aquí es que no existe una metodología muy clara para clasificar las visiones que ocurren en este tipo de estados de conciencia, ya sean alterados o simplemente más agudos; podríamos ser reduccionistas y tomar partido con la ciencia materialista más dura que simplemente todo lo mete en la misma canasta: todo es un fenómeno neuroquímico y puede explicarse por la activación de ciertas neuronas o por la desconexión de ciertas regiones del cerebro, las cuales alteran nuestra percepción ordinaria produciendo algo que a falta de mejor término puede designarse como una alucinación ya que dentro del modelo científico no es posible que se perciban mundos sutiles, entidades espirituales o se tengan fenómenos psi, como la telepatía o la clarividencia (esto es llevado al extremo por la neuroteología que explica todos los fenómenos religiosos  que ha experimentado el ser humano como perturbaciones del lóbulo temporal). Sobra decir que el término alucinación de entrada es problemático ya que la percepción ordinaria es en sí misma una reconstrucción de la realidad filtrada por todo el cúmulo de experiencias y conceptos que constituyen nuestra subjetividad. Mucho ha discutido la filosofía si realmente podemos percibir las cosas en sí mismas; sería demasiado largo debatir esto aquí. Sin embargo, apelaremos a algo así como un sentido común y a una tradición de místicos como Paracelso, Swedenborg, Buda, Pitágoras y muchos más, cuya vida y obra es congruente con sus experiencias místicas. Lo que nos interesa no es hacer ciencia sino que se produzca un entendimiento subjetivo de este fenómeno, más ligado a una experiencia y a un conocimiento práctico que produce una transformación en el individuo. Tomamos una posición de apertura ante la posibilidad de entrar en contacto con lo numinoso, siendo que algunas de las grandes mentes en la historia de la humanidad han reportado tener experiencias de este tipo, y preferimos al menos darles el beneficio de la duda y considerar que lo místico --que podemos definir como la experiencia directa de lo sagrado o divino a través de la cual se accede a una verdad-- es algo que ocurre, que es posible, si bien es infrecuente, de la misma manera que las personas extraordinarias, las grandes sensibilidades aparecen también de manera poco común (pero no así los charlatanes). Nos dice Manly P. Hall  que:

los grandes místicos y más tarde el psicólogo William James han apuntado a que existe una tenue línea entre las experiencias místicas y las alucinaciones, la mera imaginación y la variada estimulación por medios artificiales de las facultades emocionales del individuo, y es sumamente difícil, incluso actualmente, distinguir el seudomisticismo del verdadero misticismo.

Sabiendo que es casi imposible establecer un consenso que nos diga qué visión es real y cuál es una alucinación o un error perceptual, pero a la vez reconociendo la importancia de poder establecer un mapa que nos permita navegar estas dimensiones de manera un poco más segura --ya que siempre existirán psiconautas y personas inclinadas al misticismo, por más de que vivamos en épocas oscuras, hacemos mención aquí de un criterio de distinción que puede resultar muy valioso para  quien se aventura a los mundos alternos de la percepción. La idea viene del filósofo Manly P. Hall, quien dedicó buena parte de su vida a orientar a personas que sentían curiosidad metafísica y prevenirlos del fácil encuentro con gurús que prometían iluminación en una sesión o que se inclinaban hacia los superficiales entramados de la literatura new age. Hall era partidario de retomar a los clásicos de la filosofía y el ocultismo para poder desarrollar una capacidad de discernimiento como un blindaje al exponerse a maestros y sistemas novedosos de superación personal o transformación espiritual. Y cuando se trataba de determinar si una persona había tenido realmente una experiencia espiritual, o una visión mística, Hall creía que el mejor termómetro, más allá de la naturaleza de la visión, era observar los cambios que ocurrían en la vida de esa persona. Dejemos que él mismo explique:

El misticismo desde su origen estaba asociado con la idea de que una cierta forma de vida producía un cierto resultado...

Regresamos al concepto original enseñado en el Oriente por el Buda y en Occidente por Plotino, esto es, que el misticismo tiene que ser un efecto cuya causa debe ser igual al efecto producido; la causa del misticismo no es sólo tener buenos deseos o la estimulación tecnológica o farmacéutica de facultades extrasensoriales, el misticismo es una cierta adaptación de la conciencia humana en conformidad con las leyes de la existencia universal, por ello todo el verdadero misticismo empieza como una forma de vida, como una dedicación... no puede surgir en una condición distinta a sí mismo.

Lo anterior está fundamentado en la noción esencial y completamente racional de la ley de la causalidad o del mérito (y en cierta forma también del karma). "No hay atajo a Dios", dijo en repetidas ocasiones Hall y por lo mismo no se puede esperar que una persona que no tiene méritos en su práctica personal tenga visiones muy refinadas. Y lo mismo aplica  en el caso de una persona que aparentemente alcanza un estado de conciencia muy alto tomando una droga psicodélica. Y es que, ¿cuál es el valor de percibir que el universo entero no es más que luz y conciencia en un juego infinito de energía creativa (o algo similar) en un viaje de ayahuasca, si al siguiente día seguimos haciendo lo mismo que hacíamos antes, víctimas de nuestras emociones, de nuestra desidia, de nuestro desencanto o de cualquier cosa --y no somos esa conciencia que vimos? Podemos agregar también que el significado de la experiencia mística no está en si nos muestra esta o esta otra visión particular sino en el cambio que produce en la conciencia del individuo que la experimenta: alguien puede ver el merkabah que vio el profeta Ezekiel, puede ver un OVNI o simplemente tener una sensación muy fuerte e inefable en su corazón. Y todo esto puede ser la misma visión, la misma experiencia, la misma transmisión en esencia. De nuevo Hall:

No negamos que un individuo sin el desarrollo de su vida moral o cultural puede bajo ciertas condiciones [como tomando una sustancia psicodélica] tener experiencias que trascienden sus funciones ordinarias, sin embargo surge la pregunta de si estas experiencias son realmente valiosas e importantes y producen una transformación positiva. [...]

El misticismo [debe proceder de manera] natural y gradual, sin especial tensión y esfuerzo, no deseado demasiado... es un estado de evolución natural de la conciencia, la consecuencia inevitable de causas adecuadas [...]

El individuo moderno está convencido de que puede obtener ciertos poderes sin importar lo que es y que para ello existen ciertos trucos, fórmulas científicas, ciertas drogas, o alguna técnica especializada para obtener una extensión de una facultad por encima de un sistema de mérito, esto es una terrible fantasía.[...]

Sólo hay una verdadera guía, esto es, que el misticismo representa un crecimiento natural por lo que debe ser revelado de la mano de un nivel de integración completo en un estado de crecimiento espiritual, tal integración lleva necesariamente hacia una reforma gradual de la actitud que se tiene ante la vida. 

Así tenemos un protocolo muy sencillo que aunque no sea científico creo que tiene una base ética muy sólida y esto es lo que se necesita cuando se entra en estos terrenos de la mente. Coincido con el gran traductor francés de los textos de la tradición sufí, Henry Corbin, quien estudiando las visiones místicas de los grandes filósofos de esta tradición consideró que realmente la imaginación era un mundo en sí mismo --el mundus imaginalis-- y que tenía su propia geografía, su propia realidad más allá de la elucubración de una mente fantasiosa. Pero, como demuestran estos grandes místicos, para acceder a estos paraísos imaginales es necesario llevar una vida conducente, seguir las enseñanzas de aquellos que han viajado a estos mundos antes, obedecer ciertas leyes que operan en la dimensión de la psique e incluso construir un vehículo, un cuerpo sutil que permite serenar las oscilaciones e infirmezas de la conciencia para emprender un vuelo que logre llegar a su destino. Como enseñan la mayoría de estas tradiciones la verdadera sabiduría es un acto esencialmente místico, una comunión: nos convertimos en aquello que conocemos y por ello sólo podemos conocer aquello con lo cual hemos establecido una afinidad esencial. Sólo el hombre sincero puede acceder a la verdad, "el inicio de la práctica del misticismo es la honestidad", dice Hall. 

 

Twitter del autor: @alepholo

La era de la neurocosmética está aquí. Pastillas para mejorar el rendimiento, la memoria, sincronizar los hemisferios cerebrales, mantenerse alerta o hasta para tener sueños lúcidos. Pijama Surf investiga el mundo de las drogas inteligentes, sus beneficios, consecuencias y la sociedad que las consume.

La borrachera a veces da
Una asombrosa lucidez
En que uno está como si fuera otro.
Estuve ebrio sin beber, tal vez.

Fernando Pessoa

"Me tomé un cóctel de nootrópicos con tres huevos y un vaso de jugo de naranja, me acosté para tomar una siesta. 45 minutos después me desperté, me puse de pie y me senté en mi escritorio a trabajar, claro como una campana. Beethoven en el fondo y luego Mozart y yo era como uno de esos genios matemáticos de la música. Solo que mi partitura era mi Mac y estaba componiendo mi obra maestra. Cascadas de colores, diseños armónicos, mensajes subliminales, palabras luminosas, todo fluía y hacía click como nunca antes".

 

Así describe un usuariosu experiencia con aniracetam, piracteam e hydergina, una serie de sustancias que parecen aumentar las capacidades cognitivas del cerebro humano. Suena bien, demasiado bien. Y no es el único, es fácil encontrar en Intenet miles de experiencias similares, acaso sin la euforia descriptiva. Y a diferencia de las drogas como la cocaína o el MDMA, estas sustancias no parecen tener efectos negativos significativos sobre la salud y , a diferencia del LSD o la mescalina, permiten funcionar en ámbitos sociales y laborales. Suena demasiado bien.

 

La lucidez en una pastilla

 

Nuestra cultura mediatizada parece confiar inherentemente en que un agente externo es capaz de otorgarle el bienestar que por sus propios medios no puede alcanzar. Esto es característico de una sociedad consumista, que cree casi mágicamente en la ciencia y en la tecnología y que poco a poco introyecta en su psique el concepto, o meme, de que la felicidad, la belleza y ahora la inteligencia son algo que se puede adquirir con una tarjeta de crédito (y tal vez con un manual de uso). Suena falso, suena fácil, pero tal vez no esté lejos de la realidad.

 

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La utilización de agentes externos o drogas para obtener cierto estado mental es algo recurrente y de todos sabido en la historia del hombre. Pero solo en los últimos tiempos esta idea se ha masificado, con el auge de los sintéticos, llegando al extremo donde incluso se medica a las mascotas deprimidas.

Una sociedad de pill poppers que parece transferir el control de su destino a una metapastilla. Quizá una de las últimas muestras relevantes en la cultura es la película Matrix, esa escena en la que el protagonista, Neo, se enfrenta a la disyuntiva de tomar una pastilla azul o una pastilla roja para definir si permanece en el mundo de la ilusión (la matrix) o decide despertar para atravesar el espejo y ver "qué tan hondo va el agujero del conejo”. Lo interesante de esto es que (además de que una pastilla parece servir como el cadenero del portal dimensional) en la película como en el nuevo paradigma, las drogas se vuelven software, un programa definido para realizar ciertas funciones. Como si no solo fueran una pastilla sino también un botón (de on) en nuestro cuerpo que activara un nuevo sistema operativo o desactivara otro.

 

La tentación es grande, más allá de ensoñaciones cósmicas: la posibilidad real de mejorar nuestro rendimiento de manera cualitativa y cuantitativa con la simple ingesta de una pastilla que no produce efectos nefastos. Cuya cruda, en muchos casos, es menor que la del café o el tabaco. ¿Quién no tomaría una pastilla como estas antes de un examen importante, una cita con un inversionista o hasta con una mujer,  a quienes se quiere impresionar?

 

Esta es la pregunta que cada vez más está en la cabecera de millones de personas en el mundo. Los noótropicos o drogas inteligentes (brain enhancers, cogntive drugs) viven un auge en ciertos sectores de la sociedad y pronto podrían masificarse como las sustancias que aumentan el desempeño sexual o los productos de belleza. Tomando así una nueva dimensión neurocosmética y planteando nuevos paradigmas en los ámbitos intelectuales. Como el dopaje en el béisbol, la academia podría entrar a la era de los esteroides cerebrales. Y en muchos nichos esto ya es una realidad cotidiana.

En Silicon Valley, algo como la Florencia de los Médicis pero en el mundo digital, la automedicación de sustancias que exaltan la proficiencia mental es un hábito común (iPhones, laptops y modafinil). Michael Arrington, creador del popular sitio Techcrunch, escribió hace unos meses un artículo (How Many Silicon Valley Startup Executives Are Hopped Up On Provigil?) donde discurre en términos bastante positivos sobre el uso del Provigil (nombre comercial en Estados Unidos del modafinil) entre los ejecutivos de la meca tecnológica. El mismo ejército de Estados Unidos dio a conocer que estaba probando el modafinil con pilotos de la Fuerza Aerea, algo que , como reveló The Guardian, ya hacían los soldados británicos. La revista Wired publicó una carta en la que un empleado de una compañía de tecnología pedía consejo sobre una peculiar disyuntiva: acusar a uno de sus compañeros que tomaba modafinil con su jefe o empezar a tomarlo él también. Pues al parecer el desempeño de su colega era un poco superlativo y su jefe lo presionaba para que él también entregara resultados sobresalientes. Un caso emblemático de lo que sucede en las empresas de alta competencia interna.

 

El modafinil, una sustancia desarrollada para tratar la narcolepsia, es, sin duda, la droga de preferencia en estos momentos entre quienes buscan ser más productivos, superando al Adderall y a la Ritalina, algo como la hot new pill que promete excelentes resultados sin los efectos secundarios de las anfetaminas. Sin embargo estudios recientes revelan que el zeppelin eufórico de su benevolencia podría estar por desinflarse, al encontrársele adictiva y posiblemente tener efectos en la capacidad natural de producir dopamina del cerebero.

 

i_used_to_care_now_i_take_a_pill_for_that_tshirt-p235498827390930486qdvq_400La revista New Yorker pública en su última edición un artículo (Brain Gain), donde se hace una investigación bastante completa con selectos usuarios de sustancias para aumentar la performance del cerebro. Entre ellos, Paul Phillips, un exitoso programador vuelto estrella de póker, (y luego jugador profesional de Scrabble), quien relata su jugosa experiencia utilizando adderall y luego modafinil para enfrentar largos torneos y beneficiare de el estado de alerta y aguda observación en el que le colocaba la sustancia (los esteroides cerebrales no son prohibidos en el póker, comenta Phillips). Sin embargo, después de un tiempo, Phillips notó que su cerebro se acostumbraba al fármaco y que tomar más no provocaba una diferencia. Al dejar el modafinil los síntomas de abstinencia se hicieron presentes. Difícil saber si Phillips hubiera sido capaz de conseguir los cientos de miles de dólares que ha ganado jugando póker sin adderall y modafinil, pero él no se arrepiente, incluso habla de cómo los habría usado en su época universitaria para devorar libros y destacarse entre sus congéneres. Algo que, como el mismo artículo señala, hacen muchos otros estudiantes de prestigiosas universidades.

 

Por otro lado, la definición de los nootrópicos es bastante borrosa. Algunos hablan de sustancias que elevan el rendimiento del cerebro sin tener efectos secundarios negativos contundentes. Esto dejaría fuera a las anfetaminas y sus derivados, la sustancia, después del café, más usada para mejorar o revolucionar el desempeño mental en el siglo pasado. Entre los usuarios más reconocidos de las anfetas o speed, en el slang, están Elvis Presley, John F. Kennedy y Adolf Hitler. Y en un plano específicamente intelectual Jean Paul Sartre, W.H. Auden, Phillip K. Dick y Jack Kerouac, quienes en cierto momento padecieron su adicción física y dependencia para escribir.

 

La anfetaminas preferidas de su tiempo eran la dexedrina y la benzedrina (tren en el cual se dice Kerouac escribió On the Road, casi de una sentada, en un frenesí que creó su famoso estilo de la prosa espontánea sin correcciones). En la actualidad, la ritalina (la llamada coca de los niños ) y el adderall dominan el mercado, favoritas particularmente de los estudiantes que buscan mejorar su SAT e ingresar a universidades del Ivy League y que se someten a sesiones maratónicas de estudio. Sus efectos secundarios y su formación de dependencia han sido comprobados.

 

Pero más que las anfetaminas e incluso el modafinil, hay otras sustancias de mayor auspicio, algunas de mayor sutileza, sin resultados tan vehementes, pero tal vez mucho más interesantes para lo que algunos han llamado, parafraseando a Timothy Leary, el hackeo mental. Entre ellas están los racetams, los cuales, a diferencia de las anfetaminas que actúan sobre la dopamina o los antidepresivos, también usados en algunos casos como brain enhancers, que actúan sobre la serotonina, los racetams tienen efecto sobre la modulación de los neurotransmisores acetilcolina y el glutamato. El racetam más conocido y responsable de alguna manera de acuñar el término “nootrópico” es el piracetam, comercializado como nootropil. El piracetam, a diferencia del Modafinil, parece tener efectos no solo y no tanto en la concentración (mindfulness) o en la memoria, sino en el pensamiento abstracto y en el flujo lingüístico, ligándose más a un uso creativo y hasta holístico (según algunos los racetams sincronzian los hemisferios del cerebro). El aniracetam es otro racetam, de mayor potencia, que parece ser el preferido entre los avezados.

 

hoffman02190-769729Otros nootrópicos populares son la hydergina, la colina y la galantamina. La hidergina fue desarrollada por el Dr. Albert Hoffman, el creador del LSD, en los laboratorios de Sandoz, en Suiza. Al igual que el LSD, la hidergina proviene del ergot y su nombre químico es Ergoloid mesylates. Se desarrolló, al igual que otros nootrópicos, para tratar padecimientos de demencia senil como el Alzheimer. Algunos estudios muestran efectos prometedores en el proceso de anti-envejecimiento de las nueronas. En Japón, el nootrópico más popular es el nicergoline, el cual parecer ser similar a la hydergina, pero con mayor potencia.

 

La colina (química) es el nootrópico de preferencia para tomar con otras sustancias y aumentar su efecto. Su venta no requiere de receta (se puede adquirir como Alpha GPS en cualquier tienda de vitaminas) ya que se le considera un suplemento alimenticio. Estudios en ratas demuestra resultados positivos en pruebas de memoria y en la capacidad de realizar ciertas tareas motrices, incluso en generaciones siguientes .

 

La galantamina, también desarrollada para el tratamaniento del Alzheimer y de extracción natural (Lycoris radiata), se ha vuelto popular particularmente como una sustancia que permite recordar mejor los sueños. Es generalmente la sustancia activa dentro de las populares pastillas para tener sueños lúcidos que se venden en Internet.

Tal vez los nootrópicos que más prometen son los ampakines, el más nuevo y flamante grupo de compuestos en la familia índigo de las drogas inteligentes. Se encuentran apenas en estado de prueba y son sumamente difíciles de conseguir (además de caros). Los ampakines toman su nombre por su interacción con los receptores AMPA del glutamato, su activación de los receptores AMPA es mucho más fuerte que la de los racetams. Estudios científicos ofrecen resultados prometedores de sus beneficios mnemónicos y en el proceso de revertir el envejecimiento. En la actualidad DARPA investiga sus beneficios en efectividad militar. La farmacéutica Cortex se encuentra desarrollando ampakines, muchos de los cuales aún tienen nombres como de galaxias o aviones —CX-1739, por ejemplo. Los ampakines podrían ser la primera piedra en el camino al “resplandor de una mente eterna con recuerdos”.

 

Aunque los nootrópicos no han salido de una etapa beta y queda mucho por descubrir y comprobar científicamente, el boom de las neurociencias —al igual que, en su campo de estudio, la biología en la última década del siglo pasado— se encuentra cerca de producir un mapa del cerebro, una especie de neuroma humano, donde se atisba la exégesis del texto constitutivo del cerebro, lo cual permitiría leer la mente y hasta grabar los sueños y explicar por fin el insondable misterio del pensamiento, el átomo de la inteligencia, lo cual va perfectamente acompañado del desarrollo de nuevas sustancias que no solo sean capaces de curar enfermedades como el Parkinson, el Alzheimmer o el ADHD, sino también maximicen las capacidad del ser humano y conquisten su propia naturaleza. Es el terreno del autodiseño y la autoprogramación. A un lado también se encuentra el transhumanismo y el uso de la nanotecnología para extender la vida y optimizarla. La zona de la ciencia ficción y de pioneros como Ray Kurzweil (quien vaticina la llegada de la inteligencia inmortal poco después del 2030. Necesariamente la zona de una nueva ética humana que defina el uso de los nootrópicos en ámbitos laborales o intelectuales y hasta qué punto el acceso a estas sustancias (que probablemente se fusionarán con la nanotecnología) estará dictado por el capital económico o el poder militar. O para algunos, desde la bioética y la religión, hasta qué punto es válido alterar nuestras capacidades innatas si no padecemos una enfermedad que necesite curarse.

 

Por lo pronto la posibilidad es real. En México, por ejemplo, es fácil ir a cualquier farmacia y comprar un arsenal de nootrópicos sin receta médica. Pero si bien en algunos casos los resultados son innegables (aun con los estudios a largo plazo incompletos), queda la pregunta individudal de qué tan inteligente es tomar drogas inteligentes.

¿Tomar o no tomar la pastilla? Esa es la cuestión que acecha en el laberinto del futuro de la mente humana.

 

RECURSOS:

Adderall

The Adderall Advantage (New York Times)

 

Students using Adderall and Ritalin for competitive edge (Youtube)

Farmacopea, experiencias, historia, etc, (Erowid Amphetamine vault)

 

Modafinil

The time shifting drug (Gizmag)

Pill to boost brain power (BBC)

Popular wakefulness drug may be addictive (Wired)

 

Farmacopea, experiencias, historia, etc, (Erowid Modafinil vault)

Ampakines

The future of memory

Experiencias con ampalex

 

Nootrópicos en general:

Smart drugs vault (Erowid)

Debate around brain enhancement drugs (BoingBoing)

Foro de discusión de nootrópicos (Brain Meta)

Top ten nootrópicos(Imminst.org)

Popping smart pills: the case for cognitive enhacement (Time)

Cerebralhealth (tienda y centro de investigación)

OTRAS ALTERNATIVAS:

La dieta de Ray Kurzweil

Placebos (and mind body relationships, Rupert Sheldarke)

Get smarter: 12 hacks that will amp your brain power

Brain boost food (comida buena para el cerebro,BBC)

El modelo cerebral de 8 circuitos de Tim Leary (por Robert Anton Wilson)

Programming and autoprogramming in the human biocomputer (John Lily)

Fotoestimulación, máquinas de los sueños, tecnología psicoactiva, biofeedback, tanques de aislamaiento

Psychedelic drugs just a click away (sustancias psicodélicas que se venden en internet, PC World)