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Mira en YouTube los cursos de caligrafía del maestro que enseñó a Steve Jobs (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 05/09/2016

La creatividad se nutre de las fuentes más inesperadas; tal fue el caso de la influencia inesperada que tuvo un curso de caligrafía que Steve Jobs tomó por la simple curiosidad de hacerlo

En un discurso que se hizo famoso por la emotividad con que trazó el curso de su trayectoria, Steve Jobs dedicó un pequeño momento a recordar su paso por la Universidad de Reed que es ejemplo de la curiosidad e intuición que siempre guió su búsqueda de conocimiento, más allá de la oferta académica universitaria (que al final terminó por abandonar). Dijo Jobs:

En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los pósters, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano.

Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía.

Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía.

Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero 10 años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo eso volvió a mí.

Ese es la apuesta por la curiosidad. La exploración de un ámbito sólo porque sí, porque se le encuentra agradable, porque hay algo ahí que nos llama y aun nos cautiva, sin importarnos que sea útil o provechoso o “lo nuestro”. Eso, en otro sentido, también es uno de los afluentes más decisivos de la creatividad: interesarse por otras muchas cosas más allá de lo que se cree el campo de conocimiento propio.

Bajo esa premisa compartimos ahora una serie de videos que se grabaron alguna vez, en la década de 1970, teniendo a Lloyd Reynolds como protagonista, el responsable del programa de caligrafía al que Jobs acudió en la Universidad de Reed y uno de los más finos calígrafos de todos los tiempos.

La serie se realizó a instancias del Servicio Estatal de Televisión de Oregon y, en general, es sumamente didáctica respecto de una disciplina que quizá ahora mismo parece poco relevante y acaso hasta un poco anacrónica pero que, quién sabe, quizá a la vuelta del tiempo, de forma inesperada, puede surgir en un momento de inspiración creativa.

 

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Lo que podemos aprender del fotógrafo Ansel Adams en la era de Instagram (y el exceso de imágenes inanes)

Arte

Por: pijamasurf - 05/09/2016

Una reflexión sobre el verdadero arte de la fotografía, en un momento en el tiempo en el que pareciera que la imagen está devaluada por su exceso y redundancia

Como señala The Nerdwriter, vivimos en la época del abuso de la fotografía: todo es fotografiado. Cada 6 meses se producen más fotos que estrellas en la galaxia. Este imperio hiperlaxo e hiperconsumista de la imagen ha hecho que de alguna manera las imágenes pierdan su valor, y que entre más imágenes tenemos menos interactuamos con unas que sean verdaderamente bellas y significativas.

En este ilustrativo video se explica cómo el proceso de un fotógrafo como Ansel Adams, uno de los más reconocidos de la historia, tiene un valor y un cierto misticismo de la creatividad. No se trata solamente de ir a los mejores lugares y simplemente pasar la cámara por el espacio y luego ponerle un filtro o retocar digitalmente lo captado. Se trata de crear un puente entre la imagen de la naturaleza, el ojo de la mente y lo que la cámara capta y reproduce.

Al principio Ansel Adams tomaba imágenes solamente como un diario visual --como la mayoría de nosotros-- pero un día de 1927, al encontrarse en un paisaje montañoso, logró el primer momento consciente de la técnica que llamaría "visualización": utilizar el ojo de la mente para formar una impresión mental y luego empatar este atisbo con la imagen; esto es una forma de disolver las fronteras entre los medios visuales. Adams desarrolló otra herramienta llamada "el sistema de zona" que divide los blancos y los negros en 10 segmentos de tonos, el cual se convierte en un mapa mental que se superpone a la realidad; se intenta cubrir todas las zonas de 0 a 10 de negros a blancos para capturar una imagen total que nos lleve a una experiencia profusa en matices. "Una fotografía puede revelar interminables horizontes de significado", decía Adams.

Hoy en día es fácil crear imágenes que aparentan ser estéticamente geniales pero, ¿cuántos realmente consiguen traducir la visualización del ojo de la mente a la realidad de la imagen, cuántos realmente logran encontrar el momento mágico de la luz y el espacio, los dos elementos que se convierten en la unión no dual de la realidad? Seguramente existen personas que consiguen esto, y el mismo Adams consideraba que la tecnología podía llevar a la fotografía a un siguiente nivel; sin embargo, esta tecnología debe servir siempre a la intención y al espíritu, y no ser un simulacro o un sucedáneo del proceso artístico.