*

X
Una pintora sueca podría haber inventado el arte abstracto con la ayuda de espíritus de planos astrales

Hilma af Klint es uno de los mejores secretos de la historia del arte. Aunque algunos consideran que fue la primera pintora de arte abstracto o al menos paralela a Mondrian, Malevich y Kandinsky, no se le ha incluido en las grandes exposiciones de arte abstracto, y hay quien piensa que esto se debe a sus vínculos con el ocultismo. ¿Fueron los espíritus los que le revelaron las formas geométricas cromáticas que remiten a una energía pura? (Un crítico de The Guardian cita la frase de Blake para describir la pintura de Hilma: "la energía es delicia eterna".) Evidentemente, otra razón es que dejó instrucciones de que su obra no se diera a conocer hasta 20 años después de muerta. A principios del siglo XX la pintora sueca conoció al maestro de la antroposofía Rudolf Steiner quien, impresionado con sus pinturas, le dijo que no serían apreciadas hasta 50 años más tarde.

Actualmente la Serpentine Gallery de Londres exhibe una importante muestra de su obra con el título Painting the Unseen y la prensa ha rotulado a Hilma af Klint como la pintora que llegó al arte abstracto antes que los modernistas, lo que permanece como zona espectral en la historia. Desde 1906, bajo la influencia de sus comunicaciones astrales y la teosofía de Blavatsky, la gran matrona del ocultismo, ya había desarrollado un imaginario abstracto. 

En el caso de esta pintora sueca, su arte no puede dividirse de su visión mística. Desde 1892, Af Klint formó parte de un grupo espiritista conocido como "Los Cinco" que se involucró con la canalización de cinco espíritus, los cuales comunicaban sus conocimientos a través de una gnosis metarracional. Es por ello que la pintora empezó a experimentar con el dibujo automático, de nuevo, mucho antes que los surrealistas (otro ocultista, Austin Osman Spare también anticiparía las técnicas para catalizar la creatividad del inconsciente antes que los surrealistas). Como sugería Sócrates, la posesión lleva a lo divino (o a lo daimónico) y puede ser una ventaja para cualquier artista. 

Screen shot 2016-05-12 at 11.46.36 AM 

 111-hilma-186b3_mar8_moderna_img

No hay duda de que Hilma era una persona especial. Medía alrededor de 1.50m de estatura, pero tenía una energía inmensa que le permitió hacer obras de gran tamaño. Era vegetariana y siempre usaba negro. "La vida es una farsa si una persona no vive para servir a la verdad", declaró.

Cuando murió a los 81 años de edad, estipuló que su obra fuera revelada 20 años después: mil 200 pinturas, 100 textos y 26 mil páginas de notas. De éstos, por lo menos 196 fueron dictados desde el plano astral para concluir lo que llamó Las pinturas del templo, siendo Hilma el canal para trazos de origen akáshico. Algunas de sus obras se consideran proféticas, anticipaciones de la Segunda Guerra Mundial, y en otra medida también proféticas, como prefiguraciones de corrientes artísticas futuras. 

hilma_af_klint_09
 
 
 
hilma-medium_item_268595_4ebcfa6496
 
5056
 
hilma af klint-
 

Pingüinos de la Antártida reaccionan a cantante de ópera... huyendo en desbandada (VIDEO)

Por: pijamasurf - 05/12/2016

La ópera nunca ha sido un espectáculo popular... ¿pero ahora esto?

Tristemente, la ópera no es un espectáculo popular. Quizá el único momento en que tuvo oportunidad de ganar adeptos masivamente fue a finales del siglo XIX, cuando tanto Giuseppe Verdi como Richard Wagner coincidieron en la intención de convertir su arte en un vehículo del sentimiento popular, ambos en el marco de los movimientos de reunificación nacional que ocurrían en sus respectivos países. Aunque pueda parecer insólito, hay aspectos de las óperas de estos dos compositores que están dirigidos al gran público de su época, acaso no con la instrucción necesaria para apreciar todo el mensaje, pero sí para comprender parte de su contenido. Tal vez el mejor ejemplo de esto sea el famoso coro de Nabucco, “Va pensiero”, que aunque insertado en una historia del pueblo judío exiliado en la Babilonia de Nabucodonosor, se ha considerado una suerte de himno del Risorgimento italiano.

Éstos, sin embargo, son casos aislados. Como género musical, la ópera comparte con la música académica de la que proviene el hecho de requerir de cierta educación para disfrutarla. Todo tipo de música, es cierto, pero la llamada clásica tiene la desventaja de no estar por todos lados y en todo momento, como sucede con otros géneros como el pop, el rock o la música folclórica, que escuchamos desde la infancia o la juventud y que por ello mismo sentimos que podemos apreciar con mayor facilidad, que nos son más cercanos y asequibles.

Esta introducción, acaso un tanto extensa, sirve para introducir un video que a falta de mejor adjetivo tildaremos de “curioso”: la huida en desbandada (es un decir) de un grupo de pingüinos que inesperadamente escuchan a un hombre entonar la célebre canción napolitana 'O sole mio' (no propiamente una pieza operística pero que, al ser popularizada por distintos tenores desde Enrico Caruso hasta Luciano Pavarotti, laxamente ya se considera como tal).

Nick Allen, cantante profesional según las notas que reseñan el hecho, fue el causante de este pavor entre un público que claramente no estaba preparado para llenarse de la experiencia musical de su voz, y aunque por las condiciones de la grabación parece que Allen tenía todo preparado para llevar la canzone napoletana al último rincón del mundo, esto tampoco pudo ser.

 

Lástima. Mejor suerte para la ópera en la próxima ocasión.