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¿Quieres un cambio de vida pero no te atreves? Estas 3 preguntas resolverán tus dudas

Salud

Por: pijamasurf - 04/25/2016

Si de verdad deseas algo, mejor que no lo dudes, porque eso podría impedir que lo consigas

El cambio es inherente a la vida y, aunque suene paradójico, lo verdaderamente incomprensible es la resistencia que a veces podemos tener a ello. Sin embargo, sucede. En general parece que estamos habituados a querer la permanencia, a buscar que las cosas se mantengan como están, a que nada cambie. Pero al mismo tiempo otra fuerza se agita en nuestro interior, un impulso que nos dice al oído que no es cierto que las cosas están bien, que es necesario hacer algo al respecto, que en realidad queremos otra cosa.

¿Cómo salir de esa encrucijada? Lo más sencillo sería responder que haciendo caso a esa segunda voz, atendiendo a lo que deseas de verdad y haciendo lo necesario para materializarlo. Sólo que transitar ese camino tiene sus propias complicaciones. Según Jacques Lacan, de principio el sujeto no sabe qué desea porque aprendió a desear lo que cree que otros desean. Por ejemplo, (el que cree que es) el deseo de su madre, o el de su padre.

De cualquier modo, la única forma de descubrir ese deseo es poniéndose en marcha, moviéndose, probando alternativas, yendo al encuentro de eso que sabemos que deseamos pero fingimos saber que no lo sabemos.

A continuación compartimos tres preguntas elementales que no por dicha cualidad son menos reveladoras de nuestro propio deseo y lo que estamos dispuestos a hacer para volverlo realidad.

 

¿De verdad quieres hacer lo que dices que quieres hacer?

Para nadie es un secreto que muchos proponemos más de lo que hacemos. Decimos que, por ejemplo, queremos tener un negocio propio, estudiar algo en específico o cambiar de trabajo, pero en los hechos no hacemos nada por concretar dicho supuesto anhelo.

Sé sincero/a contigo mismo: ¿De verdad quieres hacer eso que dices que quieres hacer? ¿Realmente tienes la voluntad necesaria para acometerlo y realizarlo? ¿Estás dispuesto a sobrellevar sus implicaciones y consecuencias? Si la respuesta es sí, adelante. En caso contrario, lo único que podemos ofrecerte al respecto es un recordatorio de que fantasear puede ser altamente frustrante, y en la práctica puede ser que sólo te esté alejando de lo que quieres.

 

¿Ese cambio que intentas hacer te llevará a un mejor lugar?

Los cambios son difíciles, duros y puede ser que, una vez emprendidos, al inicio parezcan más un retroceso que un avance. Sin embargo, si al pensar en él y al planearlo tienes la certeza de que es una mejora con respecto a lo que eres y dónde te encuentras en este momento, no dudes en persistir.

 

¿Puedes realizar lo que planeaste –e improvisar en el camino?

Después del paraíso de la planeación se encuentra el “desierto de lo real”, por usar la expresión de The Matrix. La realidad es ardua y por ello mismo el ser humano ha pasado siglos y siglos transformándola a favor suyo, como individuo y como especie.

Si ya sabes qué quieres, si sabes que ese cambio con el que sueñas significa una mejora en tu vida, lo siguiente es preguntarte si se trata de algo realizable en el marco de tu existencia. Piensa, como se dice, con los pies en la tierra, lo cual quiere decir que pienses en tu propio potencial, tus recursos personales, tus vínculos con los demás, y quizá algunas otras cosas que al tiempo te harán ver que implementar y sostener un cambio puede ser un poco más fácil de lo que creerías en un principio, pues en muchos casos lo arduo del desafío convive con la sorpresa del hallazgo, esto es, al mismo tiempo que te enfrentas con algo nuevo descubres un recurso tuyo que no conocías –lo cual, a su vez, podría abrirte la vasta puerta de la improvisación, darte de cuenta de que sabías, pero no sabías que sabías.

50 millones de años de trabajo se pierden por la ansiedad y la depresión

Salud

Por: pijamasurf - 04/25/2016

El problema global de la salud mental no está siendo tratado con la resolución que merece

Las enfermedades mentales que impiden el funcionamiento y la adaptación de las personas son uno de los principales problemas de salud del mundo, y ciertamente el que más ha aumentado en los últimos tiempos. Los síntomas esenciales de nuestra época son el estrés y la ansiedad; en los países donde se han resuelto muchas de las necesidades materiales y desocupado al ser humano de las labores físicas, toda la energía y la atención se dirige a la mente. Pese a que cada vez tenemos que hacer menos trabajo físico estamos cada vez fatigados --aunque pensándolo bien, el hecho de no tener actividades físicas y vivir en entornos de altos estímulos mediados por tecnología es quizás una de las razones por las cuales cada vez tenemos más enfermedades mentales.

La OMS calculó recientemente que la depresión y la ansiedad le cuestan al mundo cerca de 1 billón de dólares al año en productividad, algo así como 12 mil millones de días de trabajo o 50 millones de años, lo cual considera "una enorme cantidad de miseria humana".

Estas cifras han provocado que se haga un llamado a incrementar la inversión en el tratamiento de la depresión y la ansiedad, lo cual arroja buenos dividendos. Se calcula que por cada dólar invertido en el tratamiento de estos padecimientos mentales regresan 2.50 dólares en productividad y en mejor salud. Actualmente el mundo sólo tiene contemplada una inversión de 147 mil millones de dólares en los próximos 15 años, sólo se invierten 1.50 dólares por persona anualmente y en promedio los países destinan sólo 3% de su presupuesto de salud a las enfermedades mentales, algo que se antoja insuficiente. Igualmente insuficiente es que estos recursos estén solamente dirigidos a antidepresivos, el desarrollo de fármacos y psicoterapia tradicional; existen nuevas e interesantes alternativas como la medicina psicodélica, la meditación y otras técnicas que podrían ayudar y completar un plan más integral de tratamiento. También es necesario tomar medidas preventivas e incorporar a la educación planes que consideren problemas actuales, como el uso excesivo de la tecnología. 

El estudio nota que estas dos enfermedades mentales están al alza, escalando desde 1990 a 2013 de 416 millones a 615 millones. Esto en países como Chile, en cuya capital aumentó 470% el consumo de antidepresivos en sólo 12 años. Chile es un caso llamativo ya que según la OMS lidera el mundo en depresión y es la nación que más suicidios tiene en América Latina, pese a que diversos rankings internacionales lo colocan como uno de los mejores países para vivir y el mejor de la región en cuestiones económicas. Esto sugiere que existe una confusión entre lo que realmente es el bienestar, mayormente, que el bienestar no tiene que ver con los indicadores de crecimiento económico. Es necesario un nuevo paradigma.