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Niños y profesores rasuran sus cabezas en solidaridad con una pequeña niña con cáncer

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/21/2016

La empatía es posiblemente la emoción que más nos distingue como humanos, y este gesto es buena prueba de ello

Probablemente pocas cosas tan tristes en este mundo como un niño con cáncer. Si bien esta enfermedad está rodeada por una sombra terrible y pesarosa, cuando cae sobre un infante se recarga además de cierta sensación de injusticia, como si fuera insoportable que una vida que inicia estuviera desde entonces marcada por la fatalidad.

Con todo, en otro sentido, no deja de ser sorprendente que aun en estas condiciones (o, mejor dicho, sobre todo ahí) afloren el sentido empático y de solidaridad que, según sostienen algunos, fue decisivo para la sobrevivencia y evolución del ser humano como especie.

Como muestra de ello tenemos este episodio que ocurrió hace un par de días en una escuela primaria de Broomfield, Colorado, en Estados Unidos, adonde asiste una niña de 9 años que debido al cáncer que padece ha sido tratada con quimioterapia. Como sabemos, entre los efectos secundarios de dicha forma de medicación se encuentra la pérdida de cabello por causa de los elevados niveles de radiación.

Para apoyar a su compañera otros niños, profesores y directivos de la escuela organizaron una colecta que además tuvo el peculiar gesto de no sólo reunir dinero sino alentar a todos los que quisieran a rasurar sus cráneos para así estar en sintonía con la pequeña Marlee Pack, quien padece rabdomiosarcoma alveolar, un rarísimo tipo de cáncer que se forma en los tejidos blandos.

En total el dinero recaudado ascendió a 25 mil dólares y las cabezas rapadas a 80, pero acaso lo más invaluable, literalmente, sea el afecto hacia la niña que suscitó este acto, el cual también es un factor importante para la salud.

 

También en Pijama Surf: Cómo las emociones contribuyen a crear el cáncer (y cómo evitar que lo hagan)

Esta mujer hace dedos falsos para mafiosos que quieren rehabilitarse

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/21/2016

Una valiente fabricante de prostéticos hace dedos para los yakuza

Es parte de un rito tradicional de contricción entre los yakuza cortarse el dedo meñique. Este acto es también un notorio distintivo que permite identificar a los miembros de dicha mafia japonesa. Sin embargo, el destino a veces hace que estos gangsters puedan salir del mundo del crimen; rehabilitarse y reinsertarse en la sociedad puede ser sumamente difícil con los estigmas que penden sobre ellos. Es por eso que Yukako Fukushima es una especie de ángel cosmético para los yakuzas: esta mujer de 44 años fabrica dedos casi perfectos con los que pueden integrarse. 

Según reporta The Guardian, Fukushima lleva 2 décadas cuidadosamente creando nuevos meñiques para los yakuza. Este arreglo cósmetico les ha permitido encontrar trabajo, pareja y en general llevar una vida normal. Sus fabricaciones son casi un nuevo pasaporte para poder circular de manera normal por el mundo.

Fukushima es toda una institución en este sentido, habiendo sido la primera en cumplir con esta demanda. Nuevas guerras entre las pandillas (especialmente el clan de los Yamaguchi-gumi) podrían hacer que su negocio entre en tiempo de jauja.

La reinserción social de los yakuza además tiene que sortear los abundantes tatuajes con los que suelen llenar sus cuerpos con símbolos que muchas personas identifican fácilmente. Fukushima explica que "si pierdes un dedo en un accidente de tráfico, la gente reacciona con empatía. En el caso de los yakuza, la mayoría de las personas no logra superar sus tatuajes o sus dedos faltantes". Hay quien dirá que el estigma que acarrean es merecido, un efecto consecuente con la vida que han llevado; otros podrán argumentar que todos los individuos merecen una segunda oportunidad y en la medida en la que sea más fácil para ellos llevar una vida recta, se estará haciendo un bien.

Fukushima pide como requisito pruebas de que han dejado la mafia para realizar el trabajo, el cual es altamente personalizado, y al parecer es protegida por la policía.