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El extraño espectáculo de rituales de cortejo animal ejecutados por humanos (VIDEO)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/16/2016

La naturaleza está lejos de la humanidad, pero quizá no tanto en asuntos de seducción y apareamiento

Sabemos bien que parte de la condición humana es ya estar irremediablemente separados de la naturaleza. A pesar de los discursos que defiende un regreso a nuestro origen natural, lo cierto es que ser humano implica ser ajeno a dicho mundo por el solo hecho de que nuestra supervivencia tiene como condición sine qua non su transformación. Hasta donde sabemos, somos la única especie que no sólo usa sino que además transforma la naturaleza para su beneficio y su provecho, con las consecuencias conocidas que esto conlleva.

Con todo, al mismo tiempo existe --paradójicamente-- una especie de nostalgia por ese paraíso perdido, esa especie de seno materno del que fuimos arrancados y en el que --creemos-- se encontraba la tranquilidad, la certeza, la respuesta por el sentido de la vida.

En cierto sentido, un ejemplo de esa añoranza es este video que inicialmente fue auspiciado por Sagami Industries, una compañía japonesa de preservativos para quien se elaboró esta peculiar pieza que parte de una premisa en apariencia sencilla pero ingeniosa: ¿cómo se verían los rituales de apareamiento animal realizados por seres humanos?

El resultado es, por decir lo menos, extraño, pues si ya en los animales en los que sucede tiene su propia extravagancia, cuando se le mira despojado de esas cualidades que en cierta forma lo hacen admisible (plumajes, dimensiones, la animalidad misma), justamente parece perder sentido pero para adquirir otro. ¿Cuál? Acaso el único que podría tener para el ser humano: uno ligado a la cultura, esa segunda naturaleza nuestra. Específicamente, el de la estética. Para nosotros el cortejo se mira esencialmente como danza, como movimientos bellos, armónicos, que atraen quizá pero porque demuestran dominio del cuerpo, su puesta al servicio de la consecución de un objetivo, el mismo quizá que el del los animales, el apareamiento, pero recubierto con la pátina de la seducción, el erotismo. En una palabra –y so riesgo de sonar redundantes, la cultura, esa auténtica naturaleza nuestra.

 

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Este escenario apocalíptico espera a la Ciudad de México en la fase 2 de contingencia ambiental

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 04/16/2016

Si las condiciones de la calidad del aire no mejoran en el valle de México, estas serán las medidas estrictas que podrían implementarse

Quien esté familiarizado con la literatura o la cinematografía distópica sabrá que en este género de ficción el futuro tiene un tinte más bien siniestro, como si en última instancia todos los progresos previos de la humanidad no pudieran desembocar más que en caos, sufrimiento generalizado, destrucción y más. Los ensueños renacentistas de un porvenir luminoso, sabio y placentero para todos viraron radicalmente sobre todo a partir de los acontecimientos vividos en el siglo XX, en el que las catástrofes de las dos guerras mundiales, la explosión de un par de bombas atómicas, la hambruna de todo un continente y otros sucesos afines fueron evidencia suficiente de las promesas rotas de la modernidad.

Actualmente la Ciudad de México vive una de sus peores crisis ambientales en varios años. Desde hace algunos meses sus habitantes respiran el aire más tóxico del que se tiene memoria, consecuencia sí de las condiciones atmosféricas de esta época del año, de la situación geográfica de la urbe, pero también de otra coincidencia de factores en los que tienen responsabilidad lo mismo autoridades gubernamentales que los propios habitantes de la ciudad.

Ante esta situación y pese a la implementación durante 3 días consecutivos de la fase 1 de Contingencia Ambiental (la cual incluye medidas restrictivas a la circulación de automóviles, por ejemplo), la calidad del aire no ha mejorado, por lo que parece posible y acaso incluso inminente que la ciudad viva un episodio inédito en su historia: la fase 2 de dicho programa.

¿En qué consiste ésta? Según la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME), estas serían las medidas:

·Se suspende 50% del parque vehicular. Un día no transitarán los autos con terminación par y al siguiente descansarán las terminaciones nones. Las autoridades decidirán con cuál se inicia.

·No circula el transporte público federal terminación par o non.

·Se evaluará si será necesario suspender actividades en oficinas públicas, instalaciones culturales y recreativas.

·Se contemplaría la suspensión de clases si lo deciden las autoridades.

·Todas las industrias de competencia federal reducirán emisiones hasta en 60%.

·Las estaciones de gasolina dejarán de dar servicio según su terminación en pares o nones.

·Se suspenderán actividades a cielo abierto.

·Se suspenderán actividades en establecimientos que utilicen combustible leña o carbón.

·Tendrán que parar labores las industrias relativas a la fabricación artesanal de tabiques.

·Se disminuirá en 60% la operación de equipos de combustión indirecta.

·Se emplearán sensores para detectar y retirar de circulación a vehículos contaminantes.

·Se aplicaría en la Zona Metropolitana (16 delegaciones y 18 municipios del Estado de México).

Un tanto apocalíptico, ¿no?

Lo interesante del género distópico, sin embargo, es que muchos de sus autores no resistieron la tentación de concluir con un final si no optimista, al menos esperanzador. Aun las narraciones más oscuras quieren creer que al final de ese callejón sin salida de la civilización se enciende una luz que redima a la humanidad de todo el mal causado lo mismo a sus semejantes que al entorno.

Quizá, de implementarse, estas medidas nos sacudan y nos despierten del sueño de egoísmo, indiferencia y destrucción en que estamos inmersos.