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Estas son las palabras más frecuentes de los condenados a muerte en sus últimos momentos

Filosofía

Por: pijamasurf - 03/14/2016

Las personas capaces de cometer en la práctica los actos más violentos y atroces se muestran amorosas --al menos en el discurso-- durante sus últimos momentos en la Tierra

Pero ya es tiempo de que nos retiremos de aquí, yo para morir, vosotros para vivir.

¿Entre vosotros y yo, quién lleva la mejor parte?

Esto es lo que nadie sabe, excepto Dios.

Platón, Apología de Sócrates

El filósofo y el condenado a muerte comparten una característica fundamental: son tanto una declaración vital como jurídica, un trámite y el momento de mayor pathos, el instante patético. Las últimas palabras que alguien dice antes de morir siempre tienen un atractivo especial donde se da cita lo mórbido y lo curioso: sentimos el irrefrenable impulso de conocerlas y escucharlas porque tal vez ahí se oculte un secreto que nos ayude a vivir, o un atisbo de lo que está más allá de la vida consciente cuando se enfrenta a su propia desaparición. 

Cada año son ejecutados 35 presos en el sistema penitenciario de Estados Unidos. Es política del departamento de Justicia Criminal de Texas (jurisdicción que suma 37% del total nacional, cinco veces más ejecuciones que en los otros estados) mantener un archivo digital de las últimas declaraciones de los condenados desde 1976: 534 prisioneros.

Un análisis estadístico realizado por Priceonomics mostró que el campo semántico al que más apelan las últimas palabras de los condenados a muerte (en general por crímenes violentos) tienen que ver con el amor, el cuidado y la compasión: "amor" es la última palabra de 63% de los condenados a muerte, así como otras palabras afectuosas como "corazón" (14%), "cuidado" (11%) y "amado" (10%). Más que un monólogo o soliloquio, se trata la mayoría de las veces de mensajes dirigidos a la propia familia (donde predomina la madre, a quien se dirigen los discursos 17.6% de las veces) o a la familia de las víctimas, y en menor medida al personal de la prisión.

También destaca que de 534 prisioneros, 117 decidieron no ejercer su derecho a expresar últimas palabras. Es interesante porque, como destaca Priceonomics, nada de lo que digan podría cambiar el resultado de la sentencia ni suspender o posponer la ejecución. Son palabras, por decirlo así, "generosas", de hombres que ya no tienen nada que perder y que se enfrentan a la inminencia de la muerte. Son personas que han cometido los crímenes más atroces, y que signan sus últimos momentos terrestres con un desesperado acceso de amor.

deathrow

Amor

Familia

Gracias

Perdón

Dios

Vida

Esperanza

Señor (Lord)

Guardián

Perdonar

Preparado

Jesús

Dolor

Dar

Paz

Muerte

Corazón

Amigos

Años

Fuerte

Señor (sir)

Padre

Cuidado (Cariño)

Tiempo

Mamá

Hogar

Amado

Perdón

Rezar

Disculpa

Apoyo

Por favor

Bendecir

Víctimas

Deseo

Cristo

Cielo

Inocente

Hermana

Hijo

Gracias

Apreciar

Error

Odiar

Ayudar

Lastimar

Recordar

Madre

Espíritu

Adiós

Abrazar sinceramente a otros puede ayudarnos a establecer una conexión profunda y mejorar nuestras relaciones dotándolas de intimidad y armonía

Ha sido comprobado científicamente que el ritual afectuoso de compartir un abrazo libera oxitocina, la cual ayuda a combatir los efectos del estrés ocasionados por el cortisol y la norepinefrina. Además de estimular nuestro sistema inmune protegiéndonos de enfermedades, los abrazos también pueden mejorar nuestro umbral del dolor. Pero éstos no sólo disparan reacciones bioquímicas; también nos pueden ayudar a mejorar nuestras relaciones, dotándolas de intimidad y armonía. 

En su libro Cómo amar el monje y maestro budista Thich Nhat Hann ha dejado claro que una de las expresiones más poderosas de espiritualidad es practicar una comunicación profunda y sincera, la cual requiere una dosis de valor, ya que es un llamado a mostrarse sin máscaras y conectar con otros seres con apertura y vulnerabilidad.

De acuerdo con el maestro zen vietnamita, “Cuando nos abrazamos, nuestros corazones se conectan y sabemos que no somos seres separados. Abrazarse con atención plena y concentración puede traer reconciliación, sanación, entendimiento y mucha felicidad”. En sus propias palabras: “La práctica de atención plena durante el abrazo ha ayudado a muchas personas a reconciliarse, padres e hijos, madres e hijas, amigos y muchos otros”. 

Uno de los conceptos centrales de esta práctica es la interconexión entre todos los seres, y es un aspecto característico del budismo. Pero, ¿cómo podemos hacer de un sencillo abrazo una práctica espiritual? De acuerdo con Thich Nhat Hanh:

Abrazarse es una práctica profunda y necesitas estar totalmente presente para hacerlo de manera correcta. Cuando tomo un  vaso de agua, yo invierto un 100% de mi ser en beberlo. Puedes entrenarte para experimentar cada momento de tu vida diaria de  esa manera. Antes de abrazarse, párense uno frente al otro mientras siguen su respiración y establecen una presencia verdadera. Luego abre tus brazos y abraza a tu ser querido. Durante la  primera inhalación y exhalación, date cuenta de que tú y tu ser amado están vivos y con la segunda inhalación y exhalación piensa en dónde estarán ambos dentro de 300 años. Con la tercera inhalación y exhalación vuélvanse conscientes de qué tan preciado es que ambos estén vivos ahora. 

De acuerdo con el maestro espiritual, cuando dos personas se abrazan de esta manera tienen una experiencia real y vívida del otro. Además no es necesario esperar a una despedida para recibir la calidez y la estabilidad de esta práctica; podemos empezar justo ahora cultivando receptividad, apertura y alerta.