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Astrónomos descubren planeta en cuyo cielo se pueden observar tres soles

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/31/2016

En una galaxia muy lejana existe este planeta que orbita en torno a 3 estrellas distintas

La astronomía nos ha regalado imágenes sorprendentes de paisajes que exceden nuestra realidad y a veces incluso nuestra imaginación. Imaginar, por ejemplo, un planeta con temperaturas muy por debajo de los 0ºC o, por el contrario, donde cualquier metal de la Tierra se fundiría, pensar en atmósferas abigarradas llenas de gases tóxicos o en días que duran 58 de los nuestros (como en Mercurio), son posibilidades que nos hacen reflexionar sobre cuánto del universo es tan distinto a lo poco que conocemos.

Hace unas horas, científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian anunciaron el descubrimiento de un exoplaneta que orbita en torno a tres estrellas.

El cuerpo celeste se catalogó como KELT-4Ab y según las observaciones es tan grande como Júpiter. La primera estrella que orbita es KELT-A, con un ciclo de traslación que se cumple cada 3 días. Por otro lado, las estrellas KELT-B y KELT-C se orbitan mutuamente en un período de 30 años, y a su vez giran en torno al planeta en una traslación que se completa aproximadamente cada 4 mil años.

Así, aunque se trata de un fenómeno poco usual, en el cielo de KELT-4Ab hay al menos un momento cada 4 mil años en el que se observa la coincidencia de tres soles, lo cual sin duda debe ser un espectáculo que habrá valido la espera.

La fascinante historia del primer encuentro sexual en el planeta

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/31/2016

En el origen de la vida compleja está el maravilloso acto sexual de fusión

¿Puedes imaginar el primer acto sexual en el planeta? Tal vez imaginas a un prototípico Adán y a una Eva en el Edén, en un ardiente abrazo carnal bajo el árbol de la vida. No: en cambio, el abrazo informático y biológico de dos bacterias en un remoto origen. 

Así describe Jill Neimark el primer acto sexual (que además, para encender el candor biológico, fue sexo mutante) en un interesante artículo sobre la función evolutiva del sexo:

Alrededor de 2 mil millones de años atrás, dos procariontes --dos bacterias borboteando en la sopa primordial de la vida-- se unieron en lo que debió de haber sido el acto sexual original. Una invadió a la otra. Una comió, la otra fue comida, y ambas vivieron para contar la historia. Se fusionaron y con el tiempo, crearon algo asombrosamente nuevo. La invadida --la que fue comida-- evolucionó a ser una pequeña pero poderosa mitocoondria a lo largo de pocos millones de años. La otra evolucionó a ser un núcleo mucho más grande.

Esta es la endosimbiosis que está en el origen de la vida de los eucariontes. No sólo estamos conformados por un 90% de células bacteriales que forman nuestro microbioma; las células animales también tienen este origen dual bacterial. Las bacterias que ahora son las mitocondrias producen la energía que permite la explosión de la vida compleja en este mundo

Las mitocondrias, que son los motores biológicos, tienden a una serie de mutaciones erráticas, lo cual sin embargo es compensado por la reproducción sexual, que en un principio no parece ser una forma eficiente de reproducirse pero que permite la más rápida recuperación en los errores genómicos de las mutaciones. El sexo es un mecanismo de adaptación. El sexo y el amor son ciertamente dos cosas distintas, pero comparten tal vez un remoto origen, en un acto primero y en un deseo, luego, de convertirse en el ser que se desea, de hacer que dos sean uno.