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5 cosas que podemos aprender de la Pasión de Cristo para el desarrollo espiritual

"Todas las religiones son verdad, pero ninguna literalmente", escribió Joseph Campbell. Bajo esta perspectiva interpretamos aquí algunos de los eventos y enseñanzas fundamentales de la vida de Jesucristo, extrayendo una esencia mística y delineando un proceso alquímico en la muerte y resurrección, la cual se celebra en estos días de pasión primaveral. Si queremos ver la vida de Cristo solamente desde una perspectiva científica, escéptica y comprobar fechas y eventos históricos o poner a prueba supuestos milagros dejaremos de ver el "corazón" de la historia de Cristo y dejaremos de apreciar los valores y las enseñanzas que puede transmitirnos. "La historia religiosa es aceptada, no históricamente, sino como un eterno fenómeno de la conciencia", dice Manly P. Hall. En otras palabras, como sugiere el psicólogo William James en su estudio de las experiencias religiosas, quien quiere determinar si la experiencia mística de Cristo es verdadera, debe mirar hacia dentro y hacer un experimento religioso --no científico, para lo cual necesita el recogimiento, el sosiego, la fe y en general la disposición de lo místico. Mirar hacia dentro y escudriñar la propia conciencia en silencio para investigar si habitan ahí los dioses y los héroes y sus grandes historias de muerte y renacimiento, ocurriendo perpetuamente en el abismo radiante de la mente.  

Por otro lado quiero reparar rápidamente en que actualmente el cristianismo como religión ha sido gravemente herido, a razón de los actos de numerosos sacerdotes que ciertamente no han vivido en carne el espíritu de la religión que profesan. Esto lamentablemente ha ocurrido por siglos, y la institución de la Iglesia está seriamente mancillada. Pero esto, sin embargo, no debería impedir a las personas obtener consuelo, guía e inspiración en las enseñanzas religiosas, por ello existe desde siempre el camino místico, independiente de las instituciones y sus dogmas, vivificado solamente por su capacidad no mediada de tener experiencias de valor religioso, de unión con lo divino y de hermandad con todos los seres vivos. El filósofo Manly P. Hall dijo:

Las corrupciones de la Iglesia no afectan la integridad del contenido espiritual de la religión... Rechazar la sustancia [de las enseñanzas] debido a que una organización humana fue inadecuada es estúpido... Todos los cuerpos finalmente se vuelven infirmes y perecen. Pero la verdad en sí misma no puede desaparecer en el polvo, sino que eternamente está esculpiendo formas más nobles a través de las cuales operar. 

Recalcar que es más fácil sentirnos atraídos por conceptos espirituales exóticos, muchas veces orientales --y aprender de estas tradiciones es enormemente benéfico-- pero que no debemos desestimar en Occidente la tradición mística cristiana que forma parte de la sangre y la memoria colectiva más íntima.  

 

1. La resurrección de Cristo simboliza el triunfo del espíritu sobre la materia

Hoy en día a esto lo llamamos "mente sobre materia", pero los antiguos creían que la vida era un espíritu y que la materia es sólo un vehículo para la evolución del espíritu. La resurrección, escribe Manly P. Hall en su libro The Mystical Christ, "testificó la completa victoria del espíritu sobre la materia. El místico acepta la resurrección como la evidencia de la victoria de la vida en su interior... Si las plantas crecen hacia la luz del Sol, ¿por qué no crecerán las almas hacia Dios, que es la fuente de su nutrición?". Podemos llevar este simbolismo de crecimiento más allá y ver toda la doctrina de Cristo como una enseñanza de crecimiento espiritual: "Fueron revelaciones del poder divino moviéndose de la fuente invisible del bien a través del alma humana y hacia el cuerpo mortal y el medio ambiente". El espíritu universal atravesando la materia, purificando y liberando.

 

2. El poder de la fe

Hoy sabemos, por ejemplo, que el placebo funciona incluso cuando una persona sabe que está tomando una pastilla que no tiene ningún ingrediente activo. Este "ritual" tiene un poder de transformar el cuerpo, al ayudar a la mente a concentrar su energía e intención. Esto es una forma de fe, que podemos utilizar en diversas formas. 

Los psicólogos explican la posesión demoníaca como una obsesión o una posesión de áreas neuróticas y psicóticas del cerebro. En términos más sencillos, lo que ocurre es que permitimos que ciertas actitudes se conviertan en hábitos fortalecidos por la repetición y la visualización, hasta que llegan a tomar control de las emociones y nos dominan. La fe exorciza 'demonios' al purificar nuestra conciencia de esos impulsos destructivos que refuerzan los patrones psicóticos. La dedicación a los trabajos de la luz remueve peligrosos hábitos en un proceso de revaluación.

Este proceso psicológico tiene su equivalente en los "milagros" de Jesús curando a los enfermos: "La luz es la que lleva a cabo todas las maravillas, y la luz no es más que la vida en su forma externa. Los milagros pueden ser interpretados místicamente". La luz, el espíritu o la divinidad que la Biblia nos dice operaba a través de Jesús debe estar también en nosotros. Es la fe la que nos permite reconocer y actuar desde esta divinidad interna: "Por un simple acto de fe, el hombre superó el intervalo entre sí mismo y Dios". Mientras que la mente analiza y define, el corazón acepta, y en esa aceptación revela un forma intuitiva de conocer que es unirse con lo que conoce. En los Evangelios se dice que aquel que tenga fe podrá mover montañas. 

 

3. La entrega al prójimo o el vaciamiento del yo individual conduce hacia la divinidad

Esto es una versión mística de la famosa ley de oro, común a todas las religiones. O una forma de alquimia del amor, en la que un proceso espiritual es detonado por el servicio desinteresado, sin otra motivación que la compasión.

En el misticismo cristiano existe una término griego que explica un proceso de éxtasis religioso en el cual el individuo se vacía para que lo divino lo ocupe. Esto se llama kénosis y evoca también el concepto oriental de vaciar la mente. En el caso cristiano es un perder la importancia personal para entregarse al otro. Dice Rudolf Steiner:

Cuando nos sumergimos amorosamente en otros seres, nuestras almas permanecen inalteradas; el hombre sigue siendo hombre incluso cuando va más allá de sí mismo y descubre a Cristo en su interior. Que Él pueda ser así encontrado fue hecho posible por el Misterio del Gólgota. El alma permanece dentro de la esfera humana cuando alcanza aquella experiencia expresada por San Pablo, “No yo, sino Cristo en mí”. Tenemos entonces la experiencia mística de sentir que una esencia humana superior vive en nosotros, una esencia que nos envuelve en el mismo elemento que lleva el alma de vida en vida, de encarnación en encarnación. Esta es la experiencia mística de Cristo, que sólo podemos tener a través de un entrenamiento en el amor. 

Manly P. Hall señala que el "No yo, sino Cristo en mí" y el "Cristo, en ti la gloria y la esperanza" de San Pablo "puede entenderse como el ejemplo perfecto de la unión entre sujeto y objeto". Una no-dualidad en el corazón místico. El estado crístico obtenido por Jesús, como afirmación de su divinidad, prefigura "la relación entre el ser humano y Dios" donde "Dios es el eterno sujeto y la humanidad el objeto natural", dice Hall. En el sentido más esotérico se sugiere que todos los hombres no son más que un solo Hombre Cósmico, que juega el juego de la multiplicidad encarnando en múltiples hombres pero que en el origen y en el fin no es más que un único Ser, el Purusa de los hindúes, el Anthropos del hermetismo, el Hombre de Luz del misticismo iraní, el Adam Kadmon de los cabalistas, el hombre primordial, el arquetipo... El paleontólogo jesuíta Pierre Teilhard de Chardin creía que toda la materia, como depositaria de la semilla del espíritu, evolucionaba hacia Cristo, el punto Omega.   

 

4. La experiencia mística está disponible para todos (pero cada quien debe efectuarla por su propio mérito)

El misticismo no entiende el ministerio de Jesucristo como un acto de salvación de las almas completamente pasivo y automático, sino que el alma individual debe reconocer ese mismo proceso en su propia alma y "reactuarlo". La salvación de las almas es el acto esencial del proceso humano, es decir, una realidad interna, onmipresente. La salvación del alma no ocurre en un futuro a través de una intercesión externa, sino en una identificación presente con la divinidad. Más que una acción proyectada en el tiempo, es una percepción o una realización de la naturaleza intrínseca. Jesuscristo muestra el camino de la experiencia mística inmanente. Pero aun así, sugiere el misticismo, esta experiencia debe realizarse individualmente, generalmente como resultado de la virtud, la caridad y la meditación. Para los alquimistas Cristo era el símbolo de la piedra filosofal o del alma perfeccionada, también simbolizada en un fénix, el ave que renace de sus propias cenizas. Los diferentes procesos de transformación de la materia para conseguir el oro son símbolos de un proceso de transformación de la sustancia material para la expresión y liberación del poder espiritual. 

Angelus Silesius escribe:

Hasta que Cristo no nazca dentro de ti, tu alma no estará entera,

aunque en Belén mil veces más naciera.

Miras en vano al misterio de la Cruz

hasta que en ti otra vez no se crucifique Jesús.

El místico Meister Eckhart:

Aquí en el tiempo celebramos porque el nacimiento eterno que sostuvo Dios Padre y que sostiene una y otra vez en la eternidad ahora se hace en el tiempo, en la naturaleza humana. San Agustín dice que este nacimiento siempre está ocurriendo. ¿Pero si no ocurre en mí, de qué me sirve? Lo que importa es que ocurra también en mí. Por eso intentamos hablar de este nacimiento como ocurriendo en nosotros, como siendo consumado en el alma virtuosa, ya que es en el alma perfeccionada que Dios pronuncia su palabra.

 

5. Para evolucionar espiritualmente debemos "morir"

Según San Juan (3:30), "hasta que el hombre no nazca otra vez, no podrá ver el reino de Dios". Para nacer otra vez hay que morir. San Pablo dice a los corintios: "lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes". Esta semilla muerta es rediviva, puesto que Dios da "a cada semilla su propio cuerpo" (Corintios 15:39). "Aquello que nace de la carne es de la carne; y aquello que nace del espíritu es del espíritu", dice San Juan. De aquí que este morir sea una purificación, una separación de lo impuro de lo puro (algo que para Sócrates era esencialmente la labor filosófica). "En Grecia y en Egipto, aquellos místicos que habían pasado el misterio del 'segundo nacimiento' eran llamados los 'dos veces nacidos' y eran considerados con especial veneración", dice Manly P. Hall. Podemos tomar esto como una muerte simbólica en vida, un cambiar de piel (como la serpiente), un descender al inframundo y hacer consciente lo inconsciente a través de procesos de purificación e iniciación o también como un entrenamiento para morir a través de la purificación para llegar a la muerte como quien llega a una frontera habiendo ya tramitado todos sus documentos migratorios.

 

Twitter del autor: @alepholo 

Una poética lista que nos viene de la alquimia interna taoísta (neidan) con la que introducimos al misterio de la preparación de la píldora de la inmortalidad

Al igual que en la alquimia occidental, dentro de la alquimia interna taoísta (neidan) se utiliza una serie de metáforas de metales, animales, colores y cuerpos celestes (entre otros) para referirse a las diferentes sustancias en sus diferentes fases; esto es parte de la inspiración poética de los alquimistas así como del hermetismo con el cual se protege la sabiduría de aquellos que no cuentan con la inteligencia o la moral necesaria para penetrar los secretos. El maestro Fu Jinquan de la dinastía Qing explica:

En los textos alquímicos hay palabras sutiles, palabras llanas, palabras claras, palabras alusivas, palabras metafóricas, palabras turbias, así como palabras astutas y palabras indirectas. Hay doctrinas sobre el Elixir y hay instrucciones orales. Es como si un dragón divino primero primero se oculta y luego surge, sólo para volverse invisible otra vez dejando una escala en el camino del este y una garra en el camino del oeste. Esto requiere gran atención del lector.

En su introducción al libro de Wang Mu, Foundations of Internal Alchemy, el traductor Fabrizio Pregadio sugiere que los lectores no deben intentar entender "el núcleo mirando la superficie", sino que deben buscar en el fondo, en las hendiduras, en los bordes.

La esencia vital es uno de los tres tesoros que en la filosofía taoísta componen la anatomía humana, la cual integra lo material con lo espiritual. La esencia se conoce como jing 精, qi es la energía o el aliento y shen es el espíritu. "En los textos alquímicos, la palabra esencia denota las funciones vitales y la fundación misma de la vida, de una forma comparable a las secreciones y a las hormonas", explica Pregadio; "El taoísmo como la medicina china concuerdan en que es en el campo de cinabrio donde se coagula el elixir, el lugar donde la semilla germina". El campo de cinabrio generalmente se ubica debajo del ombligo en el dantian inferior ("campo de cinabrio", "campo del elixir") (el dantian medio es llamado el "palacio escarlata", ubicado al nivel del corazón y el dantian superior, donde el espíritu es refinado en vacuidad, es el tercer ojo). Un viejo texto atribuido a Xu Jingyang dice que "el yang original es lo mismo que la esencia original, emanado de los arroyos del Misterio más allá del Misterio. La esencia original no tiene forma y reside dentro del aliento original. Recibe un estímulo externo, y entonces se mueve: se separa del aliento original". Se dice tambien que no es la esencia del acto sexual sino "la saliva en la boca del Soberano de Jade", quien representa el Origen, el estado del cielo anterior. La esencia entonces no debe tomarse de manera literal aunque comprenda también los líquidos corporales como el semen o la menstruación, su naturaleza no se limita a estas sustancias sino que tiene una contraparte celeste o divina.

Para crear la medicina (yao) se necesitan los tres tesoros, esencia, aliento y espíritu: la esencia (la simiente) se transmuta en aliento o energía (el movimiento), el qi luego se transmuta en espíritu (el regente) y una versión del shen (yishen, Espíritu Único) se refina para regresar al vacío. Así se cumple el proceso inverso de la famosa frase: del 1 surge el 2, del 2 surge el 3 y del 3 surgen los 10 mil seres (una metáfora del todo); la alquimia invierte el proceso: el 3 regresando al 2, el 2 regresando al 1 y el 1 regresando al vacío.

Weng Baougang provee la siguiente lista (tomada del libro Foundations of Internal Alchemy) de nombres para referirse a la esencia, y añade que existen más. La esencia (jing) está asociada al elemento o movimiento metal, a los números 4 y 9 y al trigrama Kan (agua, lo abismal). Compartimos esta bella lista, que recuerda a la poética que encontró Borges en las sagas islandesas de Snorri Sturluson:

Po: Alma de la Luna

Viejo Caballero

Kan masculino

Plomo verdadero

Nieve blanca

Licor dorado

Tigre de agua

Flor de oro

Plomo negro

Madre del elixir

Pistilo de jade

Aliento de la fase de la Luna del Tigre

Plomo del brote amarillo

Sol rojo en la piscina del fondo

Caballero vestido de seda

Caballero de pelo blanco

Blanco dentro del negro

Medio kilo de médula de liebre

Nacido en Ren y en Gui (puntos de acupuntura)

Medio kilo de metal del primer cuaternario de la Luna

Esencia lunar de Wu en Kan

 

Twitter de del autor: @alepholo