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Campaña persigue a racistas de Internet y exhibe sus comentarios cerca de donde viven

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/04/2016

Para combatir el racismo en Internet, hacerlo visible y mostrar que puede tener consecuencias, una organización en Brasil ejecutó una campaña para llevarlo al lugar de residencia del agresor

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El trolling es una práctica habitual de Internet que no por popular es más aceptable, sobre todo cuando afecta a otras personas de manera más bien agresiva. Trollear nos parece admisible y quizá incluso hilarante cuando toca a personajes públicos, a la estrella de televisión en boga o al presidente de nuestro país, pero dejamos de tolerarlo si provoca una ofensa más sensible y en contra de quienes a veces no pueden defenderse.

Para combatir los efectos nocivos del trolleo y crear conciencia en torno a sus efectos sobre las personas que lo padecen la organización Criola, enfocada en la defensa de los derechos de las mujeres afrobrasileñas, puso en marcha la campaña “Racismo virtual, consecuencias reales”, la cual, grosso modo, consiste en recolectar posts de Facebook o tweets con contenido racial, localizar el punto geográfico desde donde fueron publicados y después convertirlos en vallas publicitarias que se instalan en dicha zona, con el nombre e imagen del agresor pixeleados.

La acción surgió como respuesta a los comentarios racistas que inundaron las redes sociales en contra de Maria Julia Coutinho, comunicadora afrobrasileña que pertenece al equipo del noticiero Jornal Nacional y quien apareció en una fotografía compartida en la página de Facebook del mismo. Para sorpresa de muchos, a poco de haberse publicado la imagen, la sección de comentarios comenzó a llenarse de insultos a propósito del origen racial de la mujer.

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De acuerdo con Jurema Werneck, fundadora de Criola, la campaña tiene como objetivo hacer visible el racismo en Internet pero, sobre todo, hacer ver a quienes lo ejercen que no pueden hacer lo que quieran desde la comodidad de sus casas sin asumir las consecuencias de sus actos. “No dejaremos que eso pase. No se pueden esconder de nosotros, los encontraremos”, declaró.

 

La medida puede parecer agresiva, pero sin duda no tanto como la acción que le da origen.

 

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La peculiar historia de esta selfie al lado del "Pie del Elefante", la letal masa radioactiva de Chernobyl

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/04/2016

Una selfie para avergonzar a todas las demás: Ingeniero nuclear se fotografía junto al Pie del Elefante, una pila letal de radioactividad que emitía hasta 10 mil roentgens por hora

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Un importante documento histórico, un misterio detectivesco y una obra estéticamente significativa; esta foto es todas estas cosas. En ella se puede observar al inspector nuclear Artur Korneyev trabajando fantasmagóricamente al lado de lo que parece ser un "pie de elefante", un letal montículo de material radioactivo con forma de hongo que en un principio irradiaba 10 mil roentgens por hora. El "Pie del Elefante" es la más peligrosa acumulación de corium, una de las sustancias más tóxicas jamás creadas. La foto fue tomada en 1996, 10 años después de la tragedia de Chernobyl, pero incluso entonces la cantidad de radiación que Korneyev debió de recibir fue seguramente enorme. Korneyev ha visitado Chernobyl cientos de veces y, según el periodista David Goldenberg, es quizás el hombre que más radiación ha recibido. Pese a eso no ha muerto y mantiene su buen humor: "La radiación soviética es la mejor del mundo", dice.

La imagen llegó a Estados Unidos a finales de los 90, a una dependencia del Departamento de Energía de dicho país. Luego emergió a la Red sin que nadie supiera de qué se trataba o cómo explicarla; se creía que su efecto granular se debía a la radiación (y un poco así es) y se temía, por supuesto, que la persona allí retratada estaría muerta. Después de todo, más de 30 trabajadores murieron por el síndrome de radiación aguda durante la explosión y la posterior limpieza del enorme accidente nuclear de Chernobyl en Ucrania. Pero Goldenberg hizo una gran labor rastreando el origen de la fotografía hasta su protagonista, Korneyev, quien sigue vivo. La imagen es una selfie a la vieja usanza, montando la cámara, aumentando el tiempo del obturador y regresando a la escena. Una selfie que hace a todas las demás pedir clemencia.