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¿Tomas laxantes? Cuidado: pueden causar daño neuronal

Salud

Por: pijamasurf - 08/13/2015

El uso de laxantes estimulantes como el senna (Senokot) puede dañar las neuronas de tu segundo cerebro

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Muchos doctores hoy en día siguen recurriendo a los laxantes como primer recurso para tratar problemas de estreñimiento, sin antes experimentar con dietas. Utilizan laxantes "over-the-counter" y supuestamente "naturales" como el senna (Senokot), que sin embargo son agentes estimulantes que, si son utilizados crónicamente, suelen producir pérdida de los movimientos de las haustras del colón, modificar su anatomía y conducir a una de las enfermedades más molestes que existen: el colón catártico, un verdadero infierno en el que los enfermos viven en una monomanía tiránica y paradójica: luchan con su estreñimiento a la vez que no pueden dejar de tener ganas de ir al baño (en un caos virtual y demencial del colón). Una vida reducida, en algunos casos, a la evacuación, al reino fecal; deseo y obstrucción oscilante, impotencia y dolor abrasante. 

Un estudió observó que 28% de los pacientes  que habían ingerido laxantes estimulantes como senna, bisacodil, casantranol, y fenolftaleína habían perdido los abultamientos de las haustras en su intestino. Esto es preocupante porque existen millones de neuronas en este órgano. Los investigadores concluyeron que "el hallazgo sugiere daño neuronal o daño a la musculatura longitudinal colónica causado por estos agentes".

Los laxantes estimulantes son sustancias que actúan en la mucosa y en el plexo nervioso, alterando la secreción de agua y electrolitos y estimulando el movimiento peristáltico.

El doctor Michael Gershon, autor del popular libro The Second Brain, en el que cuenta cómo la ciencia descubrió que el intestino es en realidad "un segundo cerebro" (el sistema nervioso entérico), cita ahí el caso de pacientes cuyo uso a largo plazo de senna (Senokot) produjo profundos daños neuronales en su sistema nervioso entérico.

images (2)Existe también un posible vínculo entre el uso de este tipo de laxantes y la condición llamada melanosis coli, o colón negro, debido a la apoptosis o muerte celular. 

Tomar crónicamente estas "medicinas", por tiempos mayores a 1 año, es literalmente envenenarse. Tomarlo por varios meses ya es arriesgarse. Recordemos que la forma en la que algunos doctores administran medicamentos sin reparar en los efectos secundarios es la tercera causa más frecuente de muerte en Estados Unidos. Y, sin embargo, muchos doctores siguen recomendado no sólo tomar estos fármacos como primera línea de defensa sino, con el paso del tiempo, subir la dosis, sin mayor preocupación. Muchas personas, por otro lado, se recetan libremente sin consultar a su médico, incluyendo quienes toman laxantes para perder peso. Es importante que el paciente se informe e investigue y pueda encontrar un doctor de confianza que se guíe por el principio hipocrático de "primum non nocere" (primero no hacer daño). Antes de recurrir a la pastilla para desbloquear tu intestino, recuerda que los movimientos que violenta dañan el cerebro que tienes ahí. ¿Por qué no buscar, antes que la solución de los síntomas, conocer la causa? 

Lo que realmente le hace el alcohol a tu cerebro (VIDEO)

Salud

Por: Samuel Zarazua - 08/13/2015

¿Cuáles son los verdaderos efectos del alcohol en nuestro cerebro? Mitos y realidades alrededor de su consumo

 

Las leyes naturales lo han hecho fácil: la unidad básica de la vida es la célula. De esta forma, la unidad básica del cerebro es la neurona. Y la neurona está peleada con el alcohol. Analicemos los mitos (y crudas realidades) en torno a este antagónico duelo cerebro versus etanol.

Dos vasos de alcohol al día son buenos para la salud: todo está en cómo, se dice. La sentencia tal cual es incorrecta: sea tequila, vino o whisky, el alcohol es etanol, y el etanol NO es el componente activo que causa beneficios a la salud. En el caso del vino, los beneficios pueden provenir de los compuestos antioxidantes y el resveratrol. Estudios científicos en ratas y ratones han destacado las propiedades anticancerígenas, antiinflamatorias, antifibróticas y antienvejecimiento, así como numerosos beneficios para el sistema cardiovascular del resveratrol. Sin embargo, como bien explica la Universidad de Harvard, aunque estos datos puedan ser veraces, en realidad ningún ser humano consumiría tan altas dosis de resveratrol como las cantidades utilizadas en los estudios, por lo que in vivo, este efecto no podría ser perceptible y por tanto no es significativo. Finalmente, lo que más beneficia al cerebro es sencillo e inherente al ser humano: ejercicio para oxigenar, baile para coordinar, vitaminas para complementar, sueño para restaurar, música para ampliar y juegos mentales para entrenar. 

El alcohol mata las neuronas: sí y no, es más bien una muerte lenta. La ingesta de alcohol no promueve directamente la muerte neuronal, pero sí altera la composición de las membranas celulares. En el caso de las neuronas, la membrana celular es similar a un alambre cubierto de una capa protectora formada de lípidos, análoga a un cable que transmite electricidad. El alcohol altera profundamente la composición del ‘cable’, afectando la organización y el funcionamiento de la red neuronal (Revista PLOSOne, Reino Unido, 2014) y por ende la transmisión de los mensajes y estímulos, no sólo en el cerebro sino en todo el cuerpo.

El alcohol promueve un buen sueño: aunque después de unas copas caemos rápidamente en los brazos de Morfeo en un onírico y lánguido sueño, la realidad es que el alcohol interfiere con la fase REM, y un sueño sin fase REM no está completo, por lo que no será tan reparador como debe serlo. 

El alcohol es diurético: sí, en una noche de copas las visitas al WC son repetidas, y no por ello significan desintoxicación; contrariamente enmascaran una severa deshidratación, seguida del desbalance en la proporción de electrolitos, que afectará músculos, coordinación motora, atención y memoria a corto plazo.

El alcohol desinhibe y favorece las interacciones sociales: demasiado simplista. Biológicamente, el etanol afecta las transmisiones neuronales alterando el tipo de neurotransmisor secretado, y por tanto modifica la respuesta conductual. Al tener acción inhibidora sobre las neuronas, el etanol hace más lentas y torpes las señales eléctricas (y claro, los movimientos corporales).

Mientras que la ciencia describe hechos y los mitos ‘mal-dicen’ los resultados, el cuerpo vive, relata historias y confirma los datos: ¿quién se ha sentido realmente BIEN después de una noche de copas? La idea de escuchar a nuestro cuerpo, en realidad, no es nada descabellada.