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Orgasmos frecuentes pueden evitar cáncer de próstata, revela estudio

Salud

Por: pijamasurf - 05/25/2015

Una investigación de la Universidad de Harvard demostró que la eyaculación frecuente es un hábito efectivo para prevenir el cáncer de próstata

eyEn los últimos años el cáncer de próstata ha ganado relevancia como padecimiento que afecta a los hombres en la edad madura o hacia los años finales de la vida, razón por la cual también se han multiplicado los estudios científicos al respecto, con el propósito de encontrar formas de cura y prevención.

En este sentido, hace poco se publicaron los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard, quienes encontraron que el riesgo de desarrollar dicho tipo de cáncer se reduce notablemente según la frecuencia de eyaculación del hombre.

La investigación se llevó a cabo con información recabada durante 18 años con casi 32 mil hombres, de los cuales poco más de un 10% fue diagnosticado con cáncer de próstata durante este período. Al analizar sus hábitos, los médicos observaron que aquellos que eyaculaban con mayor frecuencia tuvieron menos probabilidad de desarrollar la enfermedad en comparación con quienes lo hicieron menos. Factores ambientales como la dieta y el estilo de vida también fueron tomados en cuenta, pero la ocurrencia de la eyaculación fue una de las circunstancias que más llamó la atención de los científicos.

Según estas conclusiones, el número mínimo de veces que un hombre debe eyacular al mes como medida preventiva contra el cáncer de próstata es 21.

También en Pijama Surf: Una “guía definitiva” verdaderamente útil: ¿cómo prevenir el cáncer con hábitos cotidianos?

Cómo las palabras que usa un doctor pueden enfermarte

Salud

Por: pijamasurf - 05/25/2015

Experimento muestra el fascinante poder del nocebo, el oscuro hermano del placebo

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El doctor es una figura investida por un halo casi sagrado, pese a que cada vez la sociedad es más secular. Otorgamos, consciente o inconscientmente, una especie de onmipotencia a los médicos, los cuales no sólo simbolizan el conocimiento sino también nuestra esperanza. Es por esto que el efecto nocebo, el hermano gemelo maligno del placebo, se potencia tanto en los actos de los médicos. Más allá de la medicina puntual, muchas veces lo que no sana o nos enferma es su rapport, su amabilidad, su seguridad y, en la ausencia de este trato dirigido más a la mente y al alma que al cuerpo, nos podemos enfermar.

La BBC realiza un interesante ejercicio en el que el doctor Mark Porter ensaya una consulta médica en la que utiliza palabras intencionalmente negativas para crear una respuesta de nocebo en un paciente. Porter dice que tiene malas noticias y que sus "rodillas están desgastadas" o que las medicina "tal vez un ayuden un poco" pero que "podrían tener efectos colaterales". Palabras que un médico debe evitar si quiere fomentar la respuesta del placebo, aunque a veces (es polémico) podría ser más ético hablar así.

Según la BBC, el experimento muestra que advertir a las personas sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento hace más probable que se presenten efectos como nausea, fatiga, diarrea o dolor de cabeza --esto incluso sucede cuando se administran pastillas de placebo. El periodista de la BBC concluye que "es más fácil hacer daño que bien", y recomienda tener cuidado porque la influencia negativa del nocebo "puede encontrarse merodeando en casi cualquier aspecto de la vida médica".

El nivel al que llega el nocebo es notable. Algunas personas, según el doctor Dimos Mitsikostas, llegan a tomar pastillas de azúcar y cuando se hacen pruebas en las enzimas del hígado muestran indicadores elevados. Es sorprendente lo que la mente puede hacer, y la ciencia no se lo explica del todo.

La dualidad placebo-nocebo nos coloca, sin embargo, en una posición de responsabilidad personal sobre nuestra salud y apela a nuestra capacidad de relajarnos o estresarnos, conocer nuestro cuerpo e incluso curarnos. Las palabras del doctor nos pueden enfermar o dar un empujón para curarnos, pero nada puede ser más poderoso que nuestra propia determinación para catalizar un proceso de sanación. "La sanación es un fenómeno real", dice Paul Dieppe del Exeter Medical School, "todos tenemos la habilidad de curarnos en muchas condiciones y eso puede ser activado por nuestra interacción con las personas". Lo cual nos lleva al hecho de que una de las medicinas más poderosas es el contacto íntimo y la empatía entre los seres humanos.