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La magia perceptual de los pulpos: tienen neuronas en los tentáculos y pueden ver la luz con la piel

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 05/31/2015

La magia de los pulpos sigue sorprendiendo: descubren que su cuerpo entero es un ojo y absorben la luz para transfigurarse en sus fantásticas mimesis protectoras

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Los pulpos son como los magos del mar: los científicos les siguen descubriendo increíbles facultades de prestidigitación y extraña inteligencia invertebrada. Hace un par de años el doctor Peter Godfrey-Smith de Harvard descubrió que los cefalopodos tienen una mente distribuida en su cuerpo, con más de de la mitad de sus 500 millones de neuronas en los brazos. Es necesario recordar que el pulpo --y en general los cefalópodos-- es un animal capaz de resolver problemas complejos y usar herramientas, lo cual lo coloca entre la élite de animales inteligentes, junto a los delfines, los elefantes, los cuervos y los monos.

Su capacidad para camuflarse es realmente asombrosa, como puede apreciarse en este video. Por si fuera poco, estos maestro del ilusionismo también tienen una inusitada capacidad para percibir la luz con su piel. Según Carl Zimmer en The New York Times,"estos animales, de hecho, han evolucionado un ojo en todo su cuerpo". Sí, por más extraño que parezca eso, el pulpo es todo él un ojo. Lo cual nos recuerda la frase de Terence McKenna que decía que "el pulpo viste su mente", sugiriendo que en el pulpo la mente estaba en todas partes, algo que no parece lejano si consideramos la cantidad de neuronas que tiene en sus tentáculos y su capacidad de percibir la luz mediante la piel (después de todo, el ojo es parte del sistema nervioso).

Nos dice Zimmer que, cuando la luz entra en el ojo de un cefalópodo, su retina choca contra una molécula llamada opsina. Estas moléculas emiten una señal eléctrica que va del ojo al cerebro. El ser humano también produce algo similar, pero lo que es inédito es que el pulpo produce esta molécula también en su piel, por lo que es posible que estos moluscos geniales puedan percibir la luz tanto con su piel como con sus ojos. Este talento único, al parecer, es utilizado por los pulpos para mimetizarse con su entorno: pueden ver a sus espaldas y diseñar su traje del momento sin tener que voltear. "Cuando sus músculos se contraen, estiran sus cromatóforos, permitiéndoles absorber más luz y dándoles más colores. Los cefalópodos tiene más de 96 mil células cromatóforas por pulgada cuadrada de piel, las cuales utilizan como una especie de pantalla de video de alta definición", dice Zimmer.

Hace más de 20 años Terence McKenna, embelesado por el pulpo, había dicho, con cierta preclaridad:

Creo que la imagen totémica del futuro es el pulpo. Eso es porque los calamares y los pulpos han perfeccionado una forma de comunicación que es tanto psicodélica como telepática; un modelo para la comunicación humana del futuro. En otras palabras podríamos crear una sintaxis visual que sería el equivalente humano a la danza de luz, textura y posicionamiento que constituyen la gramática de los calamares y los pulpos.

 

¿El invierno global se acerca? Astrónomos aseguran que el Sol se enfriará en el año 2030

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 05/31/2015

Observaciones sobre el comportamiento del Sol parecen apuntar a un período de baja actividad que afectará la temperatura general de nuestro planeta
[caption id="attachment_97663" align="aligncenter" width="408"]Winter_Scene Imagen: Markos90 (Wikimedia Commons)[/caption]

La glaciación es un período casi legendario durante el cual, como sabemos, la temperatura general de nuestro planeta descendió a niveles que hoy consideraríamos increíbles, aunque aún soportables. En realidad no hubo una sola “era de hielo”, sino varias glaciaciones, la última de las cuales terminó hace 10 mil años (de donde resultó, por ejemplo, Groenlandia, o glaciares menores como la isla canadiense de Baffin, la quinta más grande del mundo).

En este sentido, la teoría científica al respecto asegura que la Tierra se encuentra en un período interglaciar, el cual eventualmente terminará, para continuar el ciclo hacia otra etapa de frío prolongado.

Dicha idea podría tener nueva evidencia tras el anuncio que hizo la astrónoma Vlentina Zharkova, adscrita a la Universidad de Northumbira, sobre la posibilidad de que la actividad del Sol disminuya entre los años 2030 y 2040 lo suficiente para llevar a la Tierra a una “miniedad de hielo”.

De acuerdo con las observaciones de Zharkova y su equipo, actualmente hay ondas magnéticas fluctuando en dos capas del Sol; compararlas con otra información sobre los ciclos del astro ha resultado en la predicción de un período en el que esas ondas, que se mueven a manera de reflejo, se encontrarán en el mismo momento en hemisferios opuestos del Sol. “La interacción será disruptiva, o una casi eliminará a la otra”, declaró la astrónoma.

Estos ciclos, conocidos en el medio como 25 y 26, estarán caracterizados por un grado de inactividad en la superficie del Sol similar al “mínimo de Maunder”, durante el cual se observó una disminución casi total de manchas solares, circunstancia que coincidió con los inviernos intensos que se vivieron en Europa y América del Norte de los siglos XV al XVII, en la llamada “pequeña edad de hielo”.