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Buscando un poco de acción en Tinder, uno corre el riesgo de intentar seducir a un bot

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Si utilizas Tinder para catalizar tu vida sexual frecuentemente, es probable que te haya tocado conversar con un bot que parecía ser una chica sexy. 

Desde 2013, cuando Tinder cobró popularidad, los spammers empezaron a programar bots para tratar de enganchar a jóvenes ganosos con links hacia webcams y sitios de porno. Esto era bastante frontal, pero ahora los spammers han evolucionado y han configurado bots más verosímiles; una de las modalidades que está siendo ensayada es la de la vecina sexy a la que le gustan los deportes. 

Antes los bots sólo respondían algo como: "Hola, si quieres que sigamos hablando visita mi website". Hoy los bots ya hacen conversación, simulan inteligencia --aunque a veces pueden llegar a situaciones surrealistas-- y suelen tener fotos más comunes y corrientes. Lo más cómico de esto es cuando las personas llegan a invertir cierta energía o excitación sobre lo que podría suceder con su conexión en Tinder, cuando en realidad se trata de una entidad digital automatizada.

Los sitios de software para crear bots recomiendan que los bots tarden más tiempo en contestar y sólo busquen convertir en visitas o ventas una vez que los usuarios están involucrados y han enviado un mensaje por SMS. Uno de ellos, según Motherboard, motiva a seguir con este simulacro porque "una vez que un hombre beta se siente emocionalmente involucrado hará lo que sea por conseguir una cita". No hay duda de que la fauna digital es cada vez más diversa y extraña.

El CEO de Facebook había declarado hace unos años que la privacidad no era importante en nuestra época

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Hace un par de años Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, declaró que la privacidad había pasado a mejor vida y que en la era de lo social no habría qué ocultar, por lo que todos deberíamos de abrazar el fin del anonimato y compartir alegremente terabytes de data sin cuartel. Claro que, al hacerlo, incrementamos su fortuna.  

Ahora Zuckerberg ha sido criticado por invertir cientos de millones de dólares en su privacidad. Recientemente Zuckerberg adquirió un terreno de más de 300 hectáreas en Hawái, la mayoría de las cuales no planea desarrollar sino que utilizará el espacio para mantenerse aislado como en un "buffer" de privacidad. A esto se suma la compra previa de las cuatro casas que rodean a su residencia en Silicon Valley, las cuales se mantienen vacías para proveer una zona de exclusión que impida que sea observado por ojos intrusivos.

Anteriormente Zuckerberg se había enfadado con su hermana por compartir en Facebook una foto privada en la que aparecía él; aparentemente su hermana no logró descifrar la configuración de privacidad de Facebook, la cual está hecha así a propósito para que las personas hagan pública más información. 

Se dice que para asegurarse de que la gente que trabaja en su casa y sus mismos huéspedes tengan lugar para estacionarse en su barrio, Zuckerberg contrata personas para que se queden estacionados en sus automóviles durante la noche cerca de su hogar.

Queda claro que cuando Zuckerberg decía que la privacidad no importaba, no se refería a sí mismo o a la clase privilegiada que tiene decenas de millones de dólares y por lo tanto requiere --ella sí-- de privacidad para poder preservar su importante tiempo e integridad. Esta también es la razón por la cual Zuckerberg usa la misma ropa todos los días o casi todos los días, ya que considera que su tiempo es demasiado importante para gastarse tomando pequeñas decisiones como qué ponerse, y busca así evitar el "síndrome de fatiga de decisión".