*

X

La extraña historia de la escultura que dejaron en la Luna

Arte

Por: pijamasurf - 05/28/2014

¿Sabías que hay una escultura en la Luna? El artista Paul van Hoeydonck y el astronauta Dave Scott confabularon para dejarla allí en 1971, en la misión del Apolo 15 al satélite

The Moon after Apollo 12 left lunar orbit. The photo was taken f

Por primera vez, la revista Slate cuenta la rara historia completa detrás de uno de los “logros” más extraordinarios de la era espacial: la escultura que reside en la Luna. En 1971, antes de la misión del Apolo 15 al astro, el artista Belga Paul van Hoeydonck se juntó con el astronauta Dave Scott para ver la manera de mandar una escultura miniatura a la Luna. Sin publicidad, Fallen Astronaut, una escultura de aluminio de tres pulgadas fue llevada allí junto con una placa que honraba a los 17 viajeros espaciales norteamericanos y soviéticos que habían muerto al servicio de la exploración cósmica. Hoeydonck pretendía convertirse en el primer y único artista en tener obra en dos planetas.

Las regulaciones de la NASA para lo que podía llevarse en el “Módulo Lunar” imponían las siguientes limitaciones: debía poder resistir temperaturas diurnas de 250 grados Fahrenheit y de 250 grados bajo cero por las noches. Debía ser pequeño y no podía tener raza (ni blanco ni negro, ni hombre ni mujer).

131209_SCI_Apollo15_Plaque.jpg.CROP.promovar-medium2El 30 julio 1971, el Apolo 15 tocó la Luna. “Nunca tienes suficiente tiempo en la Luna”, apuntó el astronauta Scott; “La gente no entiende que todo toma mucho más tiempo que en la Tierra”. El último día que estuvieron allí, Scott encontró el momento para dejar la estatuilla y quiso mantenerlo privado. Otro astronauta distrajo al Control de la Misión en Houston mientras Scott daba unos pasos flotantes para dejar al Fallen Astronaut como un ciudadano de la Luna.

Cuando los misioneros regresaron, prefirieron no mencionar la escultura ni el homenaje. Van Hoeydonck estuvo de acuerdo y al principio fluyó con ellos, pero luego comenzó a agitarse porque no pudo tomar crédito de lo que él consideraba su creación más épica e histórica. Incluso el nombre --Fallen Astronaut-- fue idea del astronauta Scott, lo cual ofendió al artista ya que “no sonaba como el gran viaje a las estrellas” que él quería.

131209_SCI_Apollo15_FallenFigure.jpg.CROP.promovar-medium2Después de un tiempo, el museo Smithsonian se puso en contacto con Scott y le propuso hacer una réplica exacta de la escultura y la placa para formar parte de la colección permanente. Van Hoeydonck, una vez más, se ofendió porque no lo contactaron a él directamente ya que, por decisión del astronauta, el nombre del artista había permanecido secreto. Pero al final accedió y fabricó otra estatuilla para el museo en Washington, D. C.

Pero ello también detonó que el artista quisiera hacer un anuncio público de que él era el artista de la escultura en la luna. El astronauta Scott no estuvo de acuerdo, como apuntó en un comunicado: “El anonimato era parte de lo que queríamos hacer, no queríamos fanfarrias o comercialización; solo queríamos reconocer a nuestros colegas de manera formal, silenciosa y pacífica en la Luna”.

La emisión tuvo lugar el 16 de abril de 1972, el día del lanzamiento del Apolo 16. Van Hoeydonck, sosteniendo una réplica de la estatuilla en la mano, dijo: “Pensé en el futuro de los hombres; que el único futuro posible del hombre era en las estrellas”. Pero sus visiones soñadoras no duraron mucho. Por ejemplo, un artículo de 1972 del New York Times opinó que el Fallen Astronaut “no se parece a nada más que a un diapasón hinchado”. “La gente odio al Fallen Astronaut”, apuntó van Hoeydonck, aún confundido, 40 años después.

131209_SCI_Apollo15_VanHoeydonckCronkite.jpg.CROP.promovar-medium2

Pero a partir de la fama (o infamia) de la estatuilla, la galería decidió hacer réplicas y venderlas para al menos generar algo de ganancia a partir de la noticia. Ello enfureció al astronauta Scott (y al mundo, que se enteró), pero no había mucho que decir por parte del astronauta ya que él y sus colegas, en la misión del Apolo 15, habían llevado sobres y guardado allí pedacitos de la Luna para venderlos a coleccionistas en la Tierra. Al final del día, el artista quería fama; la galería, prestigio y dinero; los astronautas, lucro extraoficial.

Apollo 15 mission image.El NYT llamó a esto “la explotación comercial de los vuelos de la nación a la Luna” y Dennis A. Miller, un cineasta canadiense, filmó una película al respecto llamada Space Child. La película nunca vio la luz, pero el astronauta Scott perdió su licencia para viajes espaciales.

Ahora, después de años de oscuridad, el Fallen Astronaut está regresando a la luz pública. El Smithsonian, 40 años después del suceso, llamó a van Hoeydock a dar una --increíblemente anacrónica— conferencia. Scott se rehusó a asistir (no quería volver a ver al artista), pero van Hoeydonck relató  la historia entera de la estatuilla.

Muchísimos de nosotros no sabíamos, en primer lugar, que en la Luna hay una estatuilla en forma de un “diapasón hinchado”, ni que el ego de los hombres se extendiera a los satélites que circundan la Tierra --o esto último quizá sí, pero no de manera tan literal. Pero en la Luna, además del astronauta caído, hay banderas norteamericanas y otro tipo de debris terrícola; y ello puede significar muchísimo para el humano y para la NASA, pero puede no significar nada para la Luna. Esperemos que así sea.

Las más extrañas escenas de sexo virtual de todos los tiempos (NSFW)

Arte

Por: pijamasurf - 05/28/2014

Vasta que se desarrolle alguna tecnología visual para que inmediatamente empiece a existir pornografía para ese formato. Es evidente que, cuando se desarrolle a gran escala la realidad virtual, una de las prioridades será la simulación de encuentros sexuales. Así lo atestiguan estas películas.

virtual-sex

No pasó ni un año desde que se inventó el cine para que alguien quisiera filmar la primera película pornográfica. Lo mismo pasó con la foto, el internet e inevitablemente sucederá con la realidad virtual, los hologramas o cualquier tecnología que les siga. Sin embargo, es en el campo de la realidad virtual donde los encuentros más ridículos y extraños han tenido lugar. Aquí están algunos de los momentos sexuales más bizarros de la realidad virtual (por cierto, te advertimos que este es contenido NSFW):

El Demoledor

Tener sexo en el año 2032 parece algo realmente complicado, o en todo caso Sylvester Stallone y Sandra Bullock parecen tener muchos problemas para lograrlo en la película de ciencia ficción El Demoledor. Y es que como el sexo carnal se considera algo sucio y asqueroso, entonces de prefiere una “transferencia digitalizada de energías sexuales”, lo cual no sólo suena complicado, sino que es patético y terriblemente anticlimático.

Menno's Mind

Menno, el personaje principal de la película, programa computadoras en un lugar llamado The Resort, donde se permite a la gente vivir sus fantasías (por lo demás casi siempre sexuales) vía realidad virtual. Y cuando no está programando fantasías de sexo virtual para la gente, Menno ocupa su tiempo de ocio tratando con terroristas, o lo que sea. (Un tip: échale un ojo al minute 15:26)

The Lawnmower Man

The Lawnmower Man es una de las adaptaciones menos fieles de todos los tiempos a una obra de Stephen King. La película involucra a Pierce Brosnan convirtiendo a un joven talachero (Jeff Fahey) en un super genio que pasa demasiado tiempo en un mundo de realidad virtual. La escena más memorables involucra a Jobe (Fahey) en un encuentro virtual con Marnie, la vecina viuda. Esta escena puede ser bastante inquietante, sobre todo cuando Marnie es tragada por la cyber-identidad de Jobe.

Cyberella: Forbidden Passions

Esta es definitivamente una de las películas de realidad virtual más extrañas de todos los timpos. Mara escribió un programa de realidad virtual llamado Dreamworlds, pero cuando está dentro de su propio programa, muere en un incendio. Sin embargo, su mente sigue viva dentro del programa y entonces conoce a Dios, quien quiere que ella cure a la gente, teniendo (obviamente) sexo virtual con ellos. Quizá si tiene relaciones con suficientes patanes en algún momento logre llegar al cielo, o al menos eso parece estar intentando.

TekWar

TekWar es un show de TV creado por William Shatner, donde Jack Cardigan derrota a Tek Lords, los distribuidores de un narcótico llamado Tek, el cual es un fuerte estimulante de realidad virtual.   

Venus Rising

Eve escapa de prisión, e intenta usar un juego de realidad virtual para intentar crearse una nueva identidad, lo cual significa (por alguna razón) montones de sexo virtual. En algún momento decide modelar como Venus para Bottichelli y subirse a un tren virtual llamado  Midnight Express. Allí, el conductor llevará a quien ella quiera a su compartimento, incluyendo, por supuesto, un trío sadomasoquista.

Emmanuelle 7

Salta al minuto 13:37. La saga de Emmanuelle toma muchas veces caminos inesperados: ella conoce a Drácula en algún momento, por ejemplo. Logra acceder a un dispositivo que le permite tomar control del cuerpo de otras personas a distancia. Va al espacio. Y sí, en Emanuelle 7 inicia su propia clínica de realidad virtual para ayudar a la gente con sus problemas sexuales.

I.K.U.

Una de las películas de harcore más artísticas jamás filmada, I.K.U. es conocida como una importante obra de cyberpunk. Entre otras cosas incluye muchos encuentros virtuales y gente descargando orgasmos de internet. La película sigue la vida de una androide sexual que es capaz de cambiar de forma para parecerse a diferentes mujeres, y cuyo trabajo consiste en “recolectar experiencias sexuales” teniendo sexo con varias personas. Estas experiencias son luego grabadas en chips que se venden en máquinas expendedoras. El problema es que una empresa rival intenta insertar virus en los sex-droids para robarles sus información y vender sus propias experiencias virtuales.

 Virtual Encounters

Una mujer recibe una invitación al exclusivo club Virtual Encounters, donde se pone un casco de motocicleta con tubos y un guate. Entonces, de pronto se encuentra en la habitación de Sting, rodeada de un millón de velas. Aquí un clip de la secuela, Virtual Encounters 2.

Virtual Girl

Un genio en programación crea a la mejor gatita sexual holográfica del mundo, pero esta se enamora de él y no entiende por qué quiere venderla a otras personas. Pronto él, y los demás usuarios, descubren que no hay nada peor que un programa de computadora celoso usando lencería sexy y botas vaqueras.

Sex Files: Sexual Matrix

Un profesor universitario diseña un simulador de realidad virtual, e inmediatamente decide usarlo para entrar a las fantasías eróticas de la gente. Lo que hace destacar a esta película en un mar de softcore de realidad virtual son sus hermosos diálogos, como: “Profesor, parece que la modulación es directamente proporcional al nivel de excitación sexual. ¿Deberíamos tratar con estimulación física ahora?”