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La Secretaría de Economía dividió las clases sociales en México ¿un concepto despectivo, asumible en términos de superioridad e inferioridad?

clases socialesLa forma en que nombramos las cosas es una traducción de cómo comprendemos la realidad. Las palabras tienen un trasfondo cultural: el inglés por ejemplo, es mucho más visual que el español, quizá como una manifestación de practicidad, y el chino es aún más visual que el inglés: hay palabras en chino que describen una escena completa, es decir, asumen  la unidad de las cosas, según autores como Alan Watts.

Los términos, sobre todo en espacios institucionales, debieran cuidarse minuciosamente pues desde ahí se crea cultura. Si referimos los distintos niveles de ingresos como clases sociales, nos remitimos semióticamente a una dialéctica sobre superioridad e inferioridad. Cuando alguien hace la pregunta ¿y en qué clase social estás tú?, psicológicamente dirigimos nuestras expectativas a la clase alta. Pero no es lo mismo hablar de ingresos. Seguramente hay personas que no tienen la ambición de  ganar grandes cantidades de dinero en su vida, sin que ello les signifique ser de clase baja.

La Secretaría de Economía en México publicó en El Programa Nacional de Protección a los Derechos del Consumidor, la definición y distribución  de las  seis clases sociales mexicanas: la justificación de la publicación es que esta es una “sociedad compleja, donde la riqueza determina el estatus” y “las posesiones se convierten en un indicador de valor”.

Las clases sociales fueron divididas por estereotipados oficios. Es esencial repensar la carga simbólica que tiene cada palabra que empleamos. El dinero es solo un medio para satisfacer necesidades, hacer creer a las personas que este tiene qué ver con términos como clases altas o bajas, imprime un sentido, quizá aún más materialista, a la sociedad.

Las “clases sociales en México” según la Secretaría de Economía:

La “clase Baja Baja”: 35% de la población del país (unos 39.3 millones de mexicanos). Ubicaron aquí a trabajadores temporales, inmigrantes, comerciantes informales, desempleados, y gente que vive de asistencia social.

Baja Alta: 25% de la población (alrededor de 28.8 millones de mexicanos). Campesinos y obreros.

Clase Media Baja: 20% de la población (22.4 millones de ciudadanos). Oficinistas, técnicos, supervisores, artesanos calificados.

Media Alta: 14% de la población (15.7 millones de ciudadanos). Hombres de negocios y profesionistas exitosos.

Alta Baja: 5% de los habitantes, es decir, 5.6 millones de personas. “Familias que son ricas de pocas generaciones atrás”, pero cuyos “ingresos económicos son cuantiosos y muy estables”.

Alta Alta: por 1% de la población, es decir, 1 millón 123 mil mexicanos. Antiguas familias ricas, que durante varias generaciones han sido prominentes”.

*Sobra decir que en los tres primeros 'niveles' se encuentra el 80% de la población.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

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Preocupan las nuevas leyes que inhiben la protesta social en México

Por: Ana Paula de la Torre - 05/15/2014

En pocos meses se aprobaron dos legislaciones, que en opinión de prestigiadas Ong´s, inhiben la esencial protesta.

protestaLa protesta es una insignia de la libertad de expresión. En México vivimos una democracia representativa porque elegimos a los gobernantes, pero una democracia ejercida únicamente desde el voto es pobre, y se precisa de la participación ciudadana para que esta se desarrolle. Pero, ¿y si nuestra única vía de incidencia es el voto? ¿y si los personajes que elegimos están decidiendo contra los derechos colectivos? ¿Debemos conformarnos porque ya fueron elegidos?

La calle es la alternativa más efectiva (por falta leyes sobre participación ciudadana) para visibilizar la inconformidad cuando las decisiones políticas se tornan regresivas. La máxima expresión de lo público, es decir, de aquello que nos pertenece colectivamente, es la calle. Aunque la calle le pertenece a todos --comerciantes, automovilistas, peatones, etc.--, en un análisis dimensional los derechos particulares son, sí, menos importantes que los derechos humanos colectivos.

En ese sentido, organizaciones civiles hacen un llamado por una preocupante tendencia de criminalización e inhibición de la protesta en México, en donde recién se aprobaron dos legislaciones que, según el Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta (integrado por 12 prestigiadas organizaciones sociales), inhiben esta libertad. En el estado de Quintana Roo se aprobó la Ley de Ordenamiento Cívico, y en el Distrito Federal la Ley de Movilidad del Distrito Federal.

La ley aprobada en el Distrito Federal es preocupante porque condiciona toda manifestación pública a un previo aviso de 48 horas a las autoridades. Lo más grave está estipulado en el artículo 213, pues para las manifestaciones públicas no será posible hacer uso de las vías primarias de circulación, cuando en realidad, el sentido de la protesta es visibilizar los problemas, e incluso incomodar a las autoridades para llamar su atención. Finalmente, en el artículo 214 se estipula que la Secretaría de Seguridad Pública tomará "las medidas necesarias” (sin especificación) para evitar la obstrucción de vías sin circulación continua.

Por su parte, lo más inquietante en la Ley de Ordenamiento Cívico en Quintana Roo es que se pretende sancionar formas comunes de protesta; recordemos que el fin ¡es incomodar! Se castiga el hacer ruido excesivo, obstruir inmuebles o afectar "el funcionamiento normal de las instituciones del Estado y actividades económicas  turísticas y sociales”, así como trepar bardas, escalar como acción de protesta edificios públicos y llevar a cabo bloqueos. 

Otro indignante caso es el del estado de Puebla. Con la conocida "Ley Bala" se pretendía que los cuerpos de seguridad pudieran hacer uso de armas de fuego en las protestas públicas, pero finalmente, y de forma discreta, los puntos más polémicos fueron derogados de la ley que publicó el gobernador Rafael Moreno Valle.

Cuando los ciudadanos carecemos de vías de incidencia en la política, la calle es nuestra arma más orgánica. Las opiniones de las organizaciones antes mencionadas para denostar las legislaciones están basadas en argumentos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y en declaraciones de relatores especiales de las Naciones Unidas.

En México se están dando leyes regresivas en derechos humanos, por ahora está varada la polémica reforma en telecomunicaciones, que censura internet, pero la sociedad se está organizando cada vez más, porque aparentemente, ya no está dispuesta a que los políticos decidan solos, bajo el débil argumento de la democracia representativa.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.