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¿Son realmente los mafiosos violentos psicópatas?

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/07/2014

Los mafiosos italianos son mucho más parecidos a nosotros de lo que creemos; estudio muestra que no son los violentos psicópatas que marca el estereotipo.

Mirrors

Normalmente nos gusta pensar que hay algo que nos separa de los criminales, que somos seres de otra clase, que hay algo escrito en su código genético o mezclado en su química cerebral que hace que se comporten de una manera más primitiva que nosotros. Sin embargo, recientes estudios parecen acortar la distancia que nos separa mentalmente de ciertos criminales, de los que siguen un código, como los miembros de la mafia.

Schimmenti y sus colegas han dirigido un estudio en una prisión de Palermo, Sicilia, para determinar si los miembros convictos de la Cosa Nostra (la mafia siciliana) tienen una personalidad más sociópata que el resto de los criminales.

Fueron entrevistados 30 miembros de la mafia, junto con un grupo de control de 39 prisioneros de la misma cárcel. Los mafiosos estaban convictos por asesinato, tráfico de drogas, extorsión, fraude, explotación sexual y secuestro, pero nunca por violaciones o abuso infantil, como algunos miembros del grupo de control.

Para buscar rasgos psicópatas, los investigadores aplicaron la versión italiana del Hare Psychopathy Checklist Revised (PCL-R), un cuestionario que busca determinar si el entrevistado cumple con 20 rasgos específicos, como mentir patológicamente, ser muy impulsivo o tener una despiadada falta de empatía. Las puntuaciones se suman y si dan más de 30 puntos se determina que el entrevistador está sentado frente a un psicópata.

Después de aplicar las encuestas, los investigadores encontraron que ninguno de los mafiosos en cuestión podían ser llamados psicópatas de acuerdo los criterios de la prueba, mientras que un 10% del grupo de control rebasaron la frontera de la psicopatía. Además, en general los resultados mostraron puntuaciones notablemente más bajas para los miembros de la Cosa Nostra.

En general, esto quiere decir que los miembros de la mafia demostraron ser menos manipuladores, maquiavélicos, narcisistas, faltos de emoción, etc., sino muy al contrario, pues durante las entrevistas no dejaron de demostrar interés por sus familias, con las cuales hablan y se escriben frecuentemente. Los mafiosos declararon muchas veces haber cometido sus crímenes por lealtad a la “familia”, más que por intereses personales. Incluso podría decirse que han logrado dividir su vida en compartimentos diferentes, por un lado actúan según los despiadados intereses de su organización criminal, y por otro se muestran realmente preocupados por el bienestar de su familia y amigos.

Incluso los mafiosos mostraron tener menos problemas con el abuso de sustancias. La organización requiere que sean confiables y muestren integridad a la hora realizar su trabajo.

El estudio es interesante, pero tiene sus sesgos. La muestra fue limitada y además las leyes italianas prohíben tener contacto con mafiosos de alto rango que se encuentran tras las rejas, incluso para investigaciones. Habría que constatar también si las leyes italianas no son más duras con los miembros de la mafia que con los criminales comunes.

Aún así, este estudio parece modificar esa imagen distorsionada que se tiene de estos criminales. La idea de que son despiadados psicópatas sólo es una barrera mental que levantamos para sentirnos seguros, a distancia, ya no de ellos, sino de nosotros mismos, pues la realidad es engañosa y quizá los mafiosos sean mucho más cercanos psíquicamente a nosotros de lo que pensamos. 

[Discover Magazine]

Los asiáticos dominan hoy la excelencia educativa, seguidos por los europeos; desafortunadamente Latinoamérica aún se encuentra muy por detrás de los países con mayor desarrollo educativo.

 

"La educación no consiste en llenar un cántaro, sino en encender un fuego"

William Butler Yeats

Conforme pasan los años, las sociedades alrededor del mundo enfrentamos nuevos y quizá más sofisticados retos. Con más de siete mil millones de personas, una permanente tendencia hacia la concentración urbana, y factores como la hiperconectividad, se gestan nuevas problemáticas sociales que, lamentablemente, se unen a las que tradicionalmente hemos acarreado, por ejemplo la desigualdad de recursos y oportunidades. Pero a pesar de que el contexto muta con mayor rapidez que nunca, todo indica que el motor fundamental para responder a los nuevos y viejos desafíos sigue siendo la educación.

Además de que la educación, o mejor dicho la falta de ella, es proporcional a la vulnerabilidad de una población, lo cual parece acomodar a más de un gobierno, otro de los grandes obstáculos que debe enfrentar el desarrollo educativo es este afán de los gobernantes mediocres por implementar políticas vistosas, con 'resultados' reportables a corto plazo, factor que termina por marginar los esfuerzos en materia de educación –que generalmente rendirán frutos a mediano y largo plazo. Otro problema, aún más complejo, es el cómo se entiende la educación, cuáles son los principios que servirán como pilares del sistema de enseñanza y que aptitudes se privilegiaran. Muchas veces incluso aquellos responsables de diseñar los modelos educativos carecen de una educación efectiva, propositiva.

En todo caso, por fortuna existen países que lograron diseñar modelos educativos fiables, que enaltecen valores indispensables para construir sociedades no solo eficientes, sino libres y responsables. Y más allá de felicitarlos, cada uno de estos casos se presenta como una valiosa oportunidad, para el resto, de aprender, replicar y adaptar aspectos probadamente útiles. Hace un par de años analizamos brevemente el sistema educativo de Finlandia, entonces considerado como el mejor del planeta, tratando de entender su excelencia. Y aparentemente su éxito se debe a cuatro premisas básicas: la confianza, la transparencia, el respeto y el incentivo a pensar más allá de memorizar. 

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Recientemente fue publicado el informe The Learning Curve: The Global Index of Cognitive Skills and Educational Attainment 2014, que resulta de la colaboración entre la empresa de servicios editoriales y educativos, Pearsons, y la Unidad de Inteligencia de The Economist, la prestigiada revista inglesa. La metodología de este informe toma en cuenta los resultados de otras pruebas, por ejemplo PISA (de la OCDE) y TIMSS, y la de 2014 es la segunda edición de este ejercicio, luego de que en 2012 fuese inaugurado. En pocas palabras se trata de una referencia fiable y seria –aunque como cualquier otro ranking posible, no se trata de un listado de verdades absolutas sino de una aproximación útil y confiable.

Al revisar el listado final de posiciones obviamente llama la atención la dominación que imponen los países asiáticos, que ocupan los cuatro primeros lugares, sugiriendo un revolucionario desarrollo en esa zona, cuya apuesta por la educación le seguramente redituará, o le está ya redituando, beneficios significativos. Y aquí destaca el caso de Corea del Sur, calificado hoy como el mejor sistema educativo del mundo. Otras particularidades que llaman la atención es que solo hay un país fuera de Europa y Asia que se incluya entre los diez mejores sistemas educativos, Canadá, y que Polonia, un país que suele figurar poco en cuanto a indicadores positivos, ocupa el décimo puesto, superando a países como Estados Unidos y Dinamarca. En cuanto a Finlandia, el campeón del pasado informe, ahora descendió cuatro posiciones y se ubica en el quinto lugar, aún como el mejor sistema fuera que no es asiático.

10. Polonia 

9. Irlanda

8. Holanda

7. Canadá

6. Reino Unidos

5. Finlandia

4. Hong Kong (China)

3. Singapur

2. Japón

1. Corea del Sur

En lo que se refiere a países latinoamericanos, Chile ocupa el puesto 'menos peor', 32 de 40, Colombia el 36, Argentina el 37, Brasil el 38 y México el penúltimo, 39, solo por delante de Indonesia. Supongo que aquí podríamos encontrar las respuestas a muchas de las interrogantes sobre las problemáticas que acechan a Latinoamérica. 

Lecciones de los mejores sistemas educativos para el resto

Aparentemente todavía ninguno de los mejores modelos educativos termina por desafiar de frente los sistemas tradicionales de enseñanza (mismos que muchos padecimos), al menos no en cuanto formato (autoridad-alumnado-aulas), pero en cambio si se han construido entornos estimulantes, en los que aprender no solo tiene un fin práctico, y bien recompensado, sino que también se torna en algo que enriquece el sentido existencial de los involucrados. 

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De acuerdo con las conclusiones obtenidas en la edición 2014 de The Learning Curve, se pueden extraer una serie de lecciones que debieran tomarse en cuenta para mejorar los sistemas de educación en muchos países, por ejemplo los latinos. A continuación algunas de estas:

1) Las bases educativas, aquellas que se cultivan en los primeros años escolares, determinarán en buena medida el éxito posterior del modelo.

2. Es fundamental "enseñar a aprender" y no simplemente inculcar conocimiento. 

3. Los mejores modelos educativos involucran una gran cantidad de actores sociales: funcionarios, maestros, alumnos, padres de familia y en general requieren de la gestación de una cultura alrededor de la enseñanza y el aprendizaje. 

4. Se deben propiciar ambientes laborales que demanden el uso, aprovechamiento y enriquecimiento de las aptitudes aprendidas durante la etapa escolar. 

A cada país le corresponde descifrar las mejores rutas educativas de acuerdo a las particularidades de su entorno. Sin embargo, existen ciertos recursos que probadamente contribuyen a instaurar un entorno propicio para la educación. Pero en cualquiera de los casos, se requiere sin duda de una voluntad tajante, tanto de gobiernos como sociedades, para privilegiar este rubro por sobre el resto –incluso más allá de la idolatrada economía. Aquellos países que, como en este caso los cuatro asiáticos, apuesten por la educación como principal motor de desarrollo, están destinados a mejorar el resto de indicadores sociales y económicos, pero sobretodo terminarán por gozar de una mayor calidad de vida, en el sentido más amplio de la palabra, situación que por cierto debiese ser la máxima aspiración de toda sociedad.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis