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El Atlas de los Prejuicios (un divertido mapa de percepciones geográficas)

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/03/2014

Mapa de los prejuicios con los que percibimos a diferentes países y zonas de Europa nos hace descubrir la forma en la que nuestras realidades pueden simplificarse

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Un mapa de divisiones tajantes que astutamente se sirve de prejuicios y asociaciones que si bien simplifican las personalidades nacionales, de todas maneras nos ofrece información interesante sobre las percepciones y la creación de estereotipos en Europa.

Por ejemplo los países latinos, que heredaron el dogma de la Iglesia de que el sexo fuera de matrimonio es pecado, figuran en una franja divisoria que separa a los países reprimidos sexualmente al sur y los países más desenfadados en el norte. Esa misma franja, bajo la moral protestante los divide en "flojos" y "trabajadores".

En este duelo geográfico tenemos la franja climática que hace de los países escandinavos "depresivos" por no recibir el sol del Mediterráneo, a los países centrales como Alemania e Inglaterra "melancólicos" y España, Italia y otros países más solares como "eufóricos".

Otras divisones son del orden gastronómico (una geografía culinaria), como los países que toman mantequilla vs. aceite de oliva, té vs. café, vodka, vino o cerveza, etcétera.

Este "atlas de los prejuicios" fue realizado por Yanko Tsvetkov, en su sitio tiene otras notables infografías que nos hacen apreciar de un vistazo cómo construimos nuestra percepciones utilizando prejuicios.

 

100 años de testimonio revelan que las niñas son mejores estudiantes que los niños

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/03/2014

En todas las materias, las niñas se desempeñan mejor que los niños. Y de acuerdo a este estudio, así ha sido por más de un siglo.

Girl writing a sum on a blackboardDe acuerdo a numerosos estudios, los niños están en crisis. En el 2006, la revista Newsweek declaró, en su portada, que los niños se estaban quedando atrás de sus contrapartes femeninas en la escuela. Estaban teniendo peores calificaciones, fallando en exámenes estandarizados y no atendiendo a la universidad en el mismo número que las niñas. Ahí comenzó una larga conversación acerca del fin de los hombres, y de cómo hacer que mejorara el desempeño de los niños en el salón de clases.

Esta “crisis de niños”, sin embargo, estaba basada en una suposición: que previamente los niños estuvieron al tope. Tradicionalmente, las educaciones institucionales han favorecido abiertamente a los niños. Y antes de la década de los noventa, se cree que los niños sí tenían mejores resultados en exámenes de matemáticas y ciencia. Pero en esta década, las niñas empezaron a desempeñarse mejor en matemáticas, y más niñas que niños estaban tomando biología y química avanzadas. Los investigadores Daniel y Susana Voyer, sin embargo, se han dedicado por mucho tiempo a coleccionar resultados que prueben que alguna vez los niños fueron mejores estudiantes.

En su mega-meta análisis encontraron que, “si encuentras diferencias de género, todas ellas están a favor de las niñas, sin importar de qué materia se trate”. Su conclusión fue que no sólo las niñas son mejores estudiantes, sino que lo han sido por al menos 100 años. Los niños puedes estar en “crisis” cuando se trata del salón de clase, dicen, pero siempre ha sido así. Esto sólo refuerza el estereotipo impuesto a los niños desde chiquitos, que se cree que tienen más capacidades.

Las teorías sobre por qué las niñas superan a los niños son abundantes. Algunos dicen que las niñas tienen más voluntad para buscar ayuda cuando la necesitan, que son más pacientes y atentas en clase, que la estructura del salón de clase está mejor diseñada para su psicología. El New York Times publicó esta semana que “en el kínder, las niñas son sustancialmente más atentas, mejor portadas, más sensibles, más persistentes, más flexibles y más independientes que los niños”. Todo lo cual podría ser verdad. Pero la realidad es no podemos saber de cierto.

“Hay algo sucediendo”, apuntan los investigadores. “Y hay algo que lleva sucediendo por 100 años. ¿Qué está pasando? Realmente no lo sé”. Todo parece indicar que las niñas están (y lo han estado por alrededor de cien años) llevando a cabo una silenciosa e inteligente revolución.