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Hombre que falseó la traducción para sordos en los funerales de Mandela es esquizofrénico

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/12/2013

En un penoso incidente que contraviene el espíritu del recientemente fallecido Nelson Mandela, el hombre encargado de traducir al lenguaje de signos los discursos de los participantes en la ceremonia funeraria ha sido acusado de falsear todos los gestos realizados; él asegura que la esquizofrenia que padece le hizo tener alucionaciones auditivas.

 

En un hecho, que se ha tomado como una ofensa múltiple, diversas organizaciones y traductores profesionales del lenguaje de signos para sordos han denunciado el fraude ocurrido durante la ceremonia funeraria de Nelson Mandela, en la cual el hombre encargado de traducir los discursos pronunciados simplemente se inventó todos los signos y gestos que realizaba.

Uno de los primeros en señalar la equivocación fue Braam Jordaan, sordo él mismo y miembro del comité de la Federación Mundial de Sordos, quien notó la contradicción entre los movimientos del traductor y las palabras de quien daba el discurso. Igualmente otros traductores como François Deysel y Sheena Walters (de la Asociación Mundial de Intérpretes de Lenguaje de Signos) coincidieron con Jordaan en advertir el engaño, agregando que además éste era una burla para todos quienes realizan profesionalmente este trabajo.

Al parecer el hombre acusado de la falta -Jantjie, de 34 años- ha participado en otros eventos del Congreso Nacional Africano, pero un vocero de esta organización aseguró no conocerlo y negó también que trabaje para el CNA, según informa The Guardian. En entrevista con un diario local, Jantjie asegura tener esquizofrenia, enfermedad mental que durante el momento le provocó alucinaciones, algunas auditivas, por lo cual justificó así el incidente.

El hecho, por supuesto, cobra más relevancia y una penosa ironía por las circunstancias en que ocurrió: el funeral de un hombre que pasó a la historia por luchar a favor dela igualdad y la inclusión.

 

Si el mundo fuera de 100 personas: lo esperanzador y lo desigual de nuestra realidad en atractivos esquemas

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/12/2013

El proyecto The Miniature Earth imagina cómo sería nuestro mundo si se trata de una pequeña población de 100 personas: el resultado es esta serie de ingeniosos esquemas que dan cuenta de la realidad en que vivimos —a veces esperanzadora, en otras notablemente desigual.

Se dice que uno de los grandes cambios epistémicos ocurridos durante el Renacimiento fue el inesperado enfrentamiento de la conciencia europea con un vasto territorio desconocido e inexplorado. Con el “descubrimiento” de América, el mundo de nuevo era amplio, casi inabarcable, abierto a las múltiples posibilidades.

Después, sin embargo, la revolución en telecomunicaciones del siglo XX volvió a empequeñecerlo. Ahora el mundo está “a un clic de distancia” —o al menos esa es la consigna. Tomamos nuestra computadora y aun nuestro teléfono y, con tan sólo un par de movimientos, podemos leer un periódico londinense y ver una película coreana, hablar con alguien en Francia o en Buenos Aires y enterarnos de la exposición que atrae multitudes en tal o cual museo o galería de Nueva York o Tokio.

¿Pero qué tan profundo es esto? ¿No se trata, en cierto modo, solo de un achicamiento superficial? ¿Cuánto sabemos realmente del mundo que habitamos y compartimos con otras 7 mil millones de personas como para decir que, efectivamente, éste es más asequible que antaño?

Estos esquemas resumen de manera suscinta y gráficamente agradable e ingeniosa algunos de los elementos más básicos de esta realidad, las condiciones en que vive la población mundial partiendo de la premisa de que ésta puede reducirse a tan sólo 100 personas.

De este modo, el proyecto The Miniature Earth da cuenta de un presente que, aunque en algunos casos es alentador (por ejemplo en el número de personas que saben leer y escribir), en otros todavía es desigual, notoriamente en situaciones que, son imprescindibles para nuestra época, como el acceso a la comida o a la tecnología.

Por otro lado, un par de estos diagramas también ofrecen materia para la reflexión: ¿por qué si en esa pequeña aldea de un centenar de personas tan sólo 30 personas tienen la piel blanca, ésta es la que domina el ideal de belleza? En el mismo sentido, ¿por qué si tan sólo 9 de 100 personas habla inglés, este idioma se ha convertido en la lingua franca que el resto está obligado a aprender para poder comunicarse o tener acceso a zonas de la comunicación como el Internet?

En suma, se trata de un ejercicio estimulante que, entre otras cosas, nos hace ver que el mundo no es tan pequeño ni tan simple como a veces podemos creer.