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¡Únete! para eliminar la propaganda política de las calles de la Ciudad de México

Por: Ana Paula de la Torre - 10/20/2013

El colectivo “Quita Un Anuncio” te invita a apoyar su petición a los diputados para que prohíban la publicidad electoral de los espacios de equipamiento urbano.

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En el 2012, un grupo de ciudadanos de la Ciudad de México, hartos de la propaganda política  montada ilegalmente en lugares públicos, se organizaron en  Twitter para combatirla. La campaña se llamó “Quita Un Anuncio” y logró eliminar más de dos mil anuncios.

Recientemente, este grupo presentó en la Cámara de Diputados del D.F una iniciativa para castigar y prohibir la publicidad electoral colocada en sitios de equipamiento urbano, como  bancas, parabuses, cabinas telefónicas, buzones de correo, columnas, carteleras publicitarias, sanitarios públicos, bebedores, quioscos para venta de periódicos, libros, revistas, dulces, flores y juegos de azar para la asistencia pública; vallas, bolardos, rejas, casetas de vigilancia, semáforos, recipientes para basura, etc.

Los presupuestos asignados a los partidos políticos para sus campañas políticas resultan indignantes –en 2012 recibieron 4,936 millones de pesos para las elecciones presidenciales, y cada candidato tuvo un tope de campaña de 336 millones de pesos. La publicidad electoral en el espacio público explota un trillado y vacío lenguaje entre fotos y slogans, que más que comunicar algo, contaminan visual y ambientalmente nuestro entorno.

Los partidos han justificado el empleo de los sitios de equipamiento urbano como espacios publicitarios pues argumentan que el 318 del Código Electoral lo autoriza. Sin embargo, la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) del Distrito Federal ha advertido, según el colectivo ciudadano, que sólo el 0.7 por ciento de la propaganda electoral colocada en calles de la Ciudad de México es legal.

“No se trata de pensar contra los partidos políticos, sino de lo que es mejor para la ciudad”, declaró  recientemente Jesús Robles Maloof, integrante de “Quita un Anuncio”.

Te invitamos a votar en apoyo a  esta campaña, lo cual presionaría a los legisladores para que aprueben esta propuesta. Además, si te resuena esta filosofía anti-publicitaria, es gran momento para iniciar una campaña en tu lugar de residencia.

Para apoyar la campaña haz click aquí.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 

El contacto visual directo implica más hostilidad que buena fe (ESTUDIO)

Por: pijamasurf - 10/20/2013

Las "ventanas del alma" sólo reflejan confianza cuando los interlocutores ya confían en el hablante, pero pueden ser interpretados como hostiles por los escuchas escépticos.

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El contacto visual suele ponderarse como una importante arma de persuasión en la retórica y la charla cotidiana: las "ventanas del alma", los ojos, son asociados con la buena fe de los interlocutores y con la idea de que lo que dicen es verdad. Pero esta idea no parece tener bases científicas: en una investigación realizada por la University of British Columbia (y publicados en la revista Psychological Science), la psicóloga Frances Chen estudió a un grupo de sujetos con tecnología que permite seguir la mirada de los escuchas, no sólo de quien habla. 

Luego de varios experimentos, Chen encontró que el contacto visual sólo es efectivo cuando el receptor ya se encuentra convencida de antemano del punto de vista del hablante o emisor. Un experimento más demostró que quienes escuchan pueden sentirse más cercanos al punto de vista del hablante al observar su boca, no sus ojos.

Para Chen, "existe mucho de sabiduría cultural acerca del poder del contacto visual como herramienta de influencia, pero nuestros hallazgos muestran que el contacto visual directo vuelve a los escuchas escépticos menos proclives a cambiar su punto de vista, en vez de más, contrario a lo que se creía."

Para los autores del estudio, el contacto visual puede tener muy distintas connotaciones según el contexto: frente a un amigo o alguien de confianza, la mirada efectivamente puede ser un signo de confianza; pero como se muestra en primates y otros mamíferos, la mirada directa puede ser un rasgo de hostilidad (y aquí podemos pensar en el juego de "sostener la mirada"). En muchos países, como México y Francia, el contacto visual directo con desconocidos incluso es un rasgo de mala educación u hostigamiento.