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Este intrigante cortometraje nos explica, audiovisualmente, las experiencias psicodélicas de acuerdo al poeta Henri Michaux

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Uno de los retos descriptivos más complejos a los que alguien puede enfrentarse, es a narrar una experiencia psicodélica a alguien que jamás ha ingerido una sustancia de esta naturaleza. Si bien hay oportunidades en las que puedes sentirte relativamente satisfecho, lo cierto es que siempre queda la sensación de que te has quedado corto. Lo anterior nos remite a una popular, y en mi opinión saludable, hipótesis: tal vez existen diversas experiencias humanas que son simplemente inenarrables. 

En 1964, la farmacéutica suiza Sandoz, famosa por haber sintetizado por primera vez en la historia el LSD, comisionó al escritor y pintor belga, Henri Michaux, a interpretar en un video los efectos alucinógenos de una sustancia. El propósito de esta peculiar pieza audiovisual respondía a un fin educativo, ya que intentaba familiarizar a científicos alrededor del mundo con esta experiencia psicoactiva, bajo la premisa de estimular la investigación formal sobre los psicodélicos. 

Presumiblemente Sandoz eligió a Michaux no solo por que era asiduo a las experiencias psicoactivas, también por que ya había incluido dentro de su obra ejercicios similares. principalmente las composiciones semántico-gráficas del libro Milagro Miserable (cuya edición en inglés introduce Octavio Paz).      

Como resultado de esta aventura psico-creativa nació Images du Monde Visionnaire, un video de 34 minutos que muestra intrigantes atmósferas, algunas de ellas poco deseables, compuestas por extraños ánimos sonoros y secuencias de imágenes que nos remiten a una especie de caos estético –con un toque de efervescencia sensorial del espectador, como catalizador. Para lograrlo, el poeta avant-garde recurrió a elementos como caídas de agua, vapores, patrones orgánicos que van trazándose, de manera hipnótica, sobre papel, y distorsiones geométricas.

A lo largo de nuestra historia, el vínculo entre arte y experiencias psicodélicas ha gozado de particular intimidad. Desde milenarias representaciones de viajes chamánicos y estados de éxtasis inducido, por ejemplo en el arte de distintas culturas mesoamericanas, hasta efusivas representaciones contemporáneas, por ejemplo la obra de Alex Grey o Robert Venosa.

En mi opinión, describir una experiencia psicodélica es relativamente imposible, pero si existe alguna herramienta para lograrlo, entonces tendría que ser el arte –recordemos la advertencia de Tolstoy: "una verdadera obra de arte destruye, en la conciencia del espectador, la separación entre el mismo y el artista". 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

Fragmento dedicado a la mezcalina

  

Fragmento dedicado al hashish

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La fotógrafa Sarah Schonfeld explora la relación entre la forma y los efectos de ciertas sustancias psicoactivas conjurando planetas, cristales y criaturas submarinas dentro de un universo farmacológico.

 

[caption id="attachment_68231" align="aligncenter" width="630"]o-DOPAMINE-900 Dopamina[/caption]

Uno de los grandes atractivos de las drogas psicoactivas es que permiten ver la realidad de otras formas, muchas veces con una riqueza visual exaltada. Bajo ciertas sustancias, la naturaleza cobra vida y los colores vibran, la atención se afila hacia patrones y formas simétricas; si se cierran los ojos, un flujo de fractales, glifos, mandalas y arabescos se detonan de manera metamórfica. Otras drogas quizás producen visiones distorsionadas, con pocos pixeles, rápidas abominaciones de un punto de conciencia desencajado.

Siguiendo esta esencia visionaria de las drogas psicoactivas, la artista Sarah Schonfeld ha retratado sustancias de uso recreacional y algunos neurotransmisores asociados con el placer y demás efectos que producen estas drogas. La idea es producir una imagen artística de lo que se ha llamado el "ser químico". Dice Schonfeld:

Somos capaces de explicar estados de ánimo, pasiones y enfermedades psicológicas y fisiológicas a través de un desbalance químico en el cuerpo. Todo esto ocurre, a su vez, en un ambiente de constante cambio legal y político en torno a la regulación de estos distintos modos de alterar el estado de ánimo.

Para representar este universo farmacológico, Schonfeld roció algunas gotas de extractos de distintas drogas sobre algunos negativos de película que ya había sido expuesta. Con cada gota la película se alteró "de la misma manera que estas sustancias alteran al ser humano". Después de provocar esta reacción química, la fotógrafa berlinesa amplió las imágenes a tamaños de 160 x 200 cm para así dar vida a los universos internos de las drogas, conjurando una especie de pareidolia de las expectativas neuroquímicas. No sabemos si operó en su trabajo una intención de cincelar las imágenes conforme a la imaginaria que se tiene popularmente de estas sustancias o si en cambio operó un orden interno, propio de las correspondencias entre la forma y el significado, entre los patrones fisiológicos y los psicológicos. Los resultados, un catálogo de planetas, cristales, paisajes submarinos y embriones, entrelazan a la fotografía con la farmacología y la psicología y quizás una forma de alquimia sintética, que a la vez es discutida en el libro All you can feel. 

Antes que Schonfeld,  Michael Davidson produjo estas imágenes de drogas bajo el microscopio (psicodélica microcósmica).

[caption id="attachment_68232" align="aligncenter" width="630"]o-ESCSTASY-900 Éxtasis[/caption]

El éxtasis callejero, una negra criatura marina de ventanas cuarteadas

[caption id="attachment_68233" align="aligncenter" width="630"]o-HEROINE-900 Heroína[/caption]

La heroína se distiende acuosa y nívea,  entre piedra y esponja sobre un mar humano de líquidos amnióticos y destellos  de luz.

[caption id="attachment_68234" align="aligncenter" width="630"]o-KETAMINE-900 Ketamina[/caption]

La ketamina, el anestésico disociativo, se muestra como un cristal extraterrestre llenó de pequeños picos de cuarzo espinado.

[caption id="attachment_68235" align="aligncenter" width="630"]o-LSD-900 LSD[/caption]

La estética del LSD nos muestra que la realidad puede ser, como creía Tim Leary, sólo un punto de conciencia al que podemos reducirnos y así experimentarla desde cualquier perspectiva posible. El LSD mantiene la gama psicodélica, un mar morado de vacío cósmico y una espora turquesa incipiente.

[caption id="attachment_68236" align="aligncenter" width="630"]o-MDMA-900 MDMA Puro[/caption]

  El MDMA muestra un sensación océanica de empatía química, criadero de medusas y  membranas que se interpenetran bajo el reino de la luz azul.

[caption id="attachment_68230" align="aligncenter" width="630"]o-CAFFEINE-900 Cafeína[/caption]

 La cafeína, uno de los estimulantes más aceptados en el mundo, se revela como un excitado diente de león, un sistema de exfoliación en permanente estado de alerta.

[caption id="attachment_68237" align="aligncenter" width="630"]o-METH-900 Crystal Meth[/caption]

 El crystal meth, una de las sustancias más duras en este bestiario psicoactivo, revela su anfractuosidad psíquica, fragmentación y delirio. Pardos cristales, embriones rugosos, manchas de ofuscamiento y brotes afilados. 

 

[caption id="attachment_68238" align="aligncenter" width="630"]o-OPIUM-900 Opio[/caption]

 

 El negativo chorreado de opio evoca un planeta de sueños, con cierta contaminación (quizás con esa indolencia ante lo que sucede, característica de los opiaceos).

 

[caption id="attachment_68239" align="aligncenter" width="701"]Picture 340 Estrógeno[/caption]

El estrógeno, la hormona asociada con la feminidad muestra una sutileza de formas y colores delicados, casi un feto evanescente o un suave fantasma. 

 

[caption id="attachment_68240" align="aligncenter" width="684"]Picture 341 Melatonina[/caption]

La melatonina, hormona asociada con los biorritmos y la generación de sueño,  se asemeja a un planeta distante, acaso Neptuno, un sueño marino e informe.

Twitter del autor: @alepholo