*

X

Una lúgubre pregunta: ¿qué imagen tuya quieres que las personas contemplen cuando mueras? ¿Cuál sería tu profile pic para la posteridad? Una pregunta que en primera instancia parece recargada de vanidad --además de colocarnos en un aprieto, en la era de la proliferación de las imágenes en las redes sociales, qué pesadilla elegir sólo una... y no poder actualizarla o destagearnos. Elegir sólo una imagen, conscientes del poder de la imagen, aunque con la posibilidad de que nuestra conciencia no sea más y nada de lo que generemos a la postre tenga un efecto sobre nuestro ser... Este es el predicamento en el que nos coloca el fotógrafo Frieke Janssens, quien a la vez lleva el luto al lucro, cobrando 1,100 dólares por la imagen perfecta, sucedáneo de la inmortalidad.

Janssens y su equipo tomarán tu retrato, antes con una asesoría estilística, y retocarán la imagen para obtener un resultado inmaculado, el cual se imprimirá sobre una placa de porcelana ovalada --en la muerte aún deseamos la pureza. 

La propuesta de Janssens tiene una clara lectura usurera y de vanidad de ultratumba, pero por otro lado me parece bienvenida en tanto a que nos hace reflexionar sobre la muerte,  fortuitamente nos regala un memento mori. Y meditar sobre la muerte es, me parece, una de las acciones más provechosas para el ser humano, ya que pocas cosas nos sitúan en el presente, en una posición panorámica tan vital como pensar en la inminencia de nuestra muerte. Muchas tradiciones místicas recomiendan todos los días dedicarle un momento --puede ser en la mañana ante el espejo-- a recordar que en cualquier momento podemos morir. La muerte es el más grande acicate de vida, como un reloj que sólo escuchamos correr pero que no podemos leer, y que nos persigue con una luz fantasma, que es a fin de cuentas nuestra amiga... nos persigue pero es una puerta.  

En ocasiones nos puede parecer tétrico pensar en la muerte, dedicarle nuestra energía a pensar que moriremos --a que todas las cosas se desvanecen y se corrompen, a esa bisagra ubicua y agusanda que todo lo devora y lo reinicia. Pero si somos conscientes de la impermanencia inherente a todas las cosas --la firma de la muerte--, entonces la riqueza de la vida estará en la plenitud de los instantes, cada uno tan valioso como una vida entera y de toda potencia (granada secreta). O, en otro aspecto, si buscamos trascender la impermanencia, entonces la muerte será la gran meta, y la vida el entrenamiento para cruzar, con la conciencia, esa puerta perpetua. Así, si te preocupa la imagen que mostrarás el día de tu muerte, entonces debe se saber que esa imagen se está formando en este momento.

Twitter del autor: @alepholo

 

El 10 aniversario del Festival Decibel, en la ciudad de Seattle, arrancó el 25 de septiembre y se extiende hasta el 30 de septiembre con uno de los mejores cárteles de música electrónica de este 2013. Pijama Surf se encuentra en Seattle, enviado por Pioneer, para registrar lo mejor de este festival.

Seattle skyline low

Seattle se ha convertido en una de las capitales de la música en Estados Unidos,  de manera relajada y sin ufanarse (como les caracteriza a sus habitantes) alberga una vibrante escena y una rica oferta musical. Conocida por ser la cuna del grunge, la ciudad de Jimmi Hendrix y actualmente por la disquera SubPop, ahora Seattle intenta también ser protagonista en la música electrónica, siguiendo el ejemplo de ciudades como Chicago o  Detroit (ciudades consumadas ente la escena global del house y el techno). Esta tentativa nace en buena medida de la labor de Sean Horton, un refugiado muscial nacido en Detroit que lleva 10 años organizando el Festival Decibel en Seattle, y que ha logrado cuajar un proyecto cultural multitudinario en una ciudad que, además de ser famosa por su clima frío y lluvioso, es conocida por su hospitalidad y mente abierta.

Y así nos ha recibido Seattle en esta aventura electrónica a la deriva de beats, con una calidez insospechada, siguiendo un cártel que entrega sus promesas para un magno 10 aniversario. Entre el majestuoso Monte Rainer y los brazos del Océano Pacífico, la ciudad se mueve con calma, inteligencia y una cierta melancolía. El festival arrancó con una refinada gala en los jardines  de cristal Chihuly, bajo la Aguja Espacial, en la que la artista Mileece presentó lo que llama "ecoscapes", emisiones electromagnéticas de plantas traducidas en sonidos ambientales que se deslizan por el ambiente de manera hipnótica. El miércoles en la noche sin duda el lugar en el que había que estar era el Showbox Market, uno de los venues con más historia en Estados Unidos, donde el hip hop psicodélico electrónico de Wax Tailor y el house con toques de soul de Pillow Talk agasajaron a los asistentes. Al mismo tiempo en otro venues --y es que resulta un poco frustrante no poder estar en varios lugares a la vez, en una superposoición cuántica de beats-- se presentó Peter Hook (ex New Order) and The Light  y el granmaestre del dubstep  británico Kode 9.

_MG_8918

El jueves, quizás el día más flaco, contó con la presentación de un dj set de Moby, seguramente la más mainstream del festival. Pudimos ver en la noche en la discoteca Q a los Martinez Brothers, los depositarios el techno del Bronx, seguidos de Amé, con un house vocal para bailar lleno de ángeles femeninos. Ya cerca del amanecer Green Velvet (Curtis Jones) cerró la noche con un torrente de minimal old-school. Al mismo tiempo se presentaba JETS, el proyecto alterno de Machinedrum y el electro de Neon Indian. En el Showbox market tuvimos la oportunidad de presenciar al colectivo de hip-hop psicodélico local Shabazz Palaces, liderado por Ishmael Butler, ex Digable Planets (tal vez uno de los grupos de hip hop más estimulantes de los últimos tiempos, aunque no tan conocido).

_MG_8924

Hoy la oferta musical resulta de nuevo difícil de abracar. Por la tarde una fiesta en el barco por los lagos aledaños con Ben Ufo en los controles, un concierto al atardecer del pianista Niels Frahm fueron la antesala de lo que promete ser una noche memorable. Nicolas Jaar, el niño mimado de la escena, estará presentándose en vivo en el Shobox Market, precedido de Mount Kimbie, al mismo tiempo que  un showacase de la disquera Ghostly International, con los actos de Beacon y Luisine. En el Q Nightclub estará Machinedrum estrenando su nuevo disco y XXYYXX. La noche será guíada hacia el amanecer por Panagea y Pearson Sound.

_MG_8974

Mañana habrá una invocación al sol, esperando que puedan asomarse los rayos en los cielos del noroeste, esperando el house jovial de Poolside y Natural Magic en el parque Broadway. Estaremos reportando sobre lo sucedido.

Agradecemos a Pioneer y al Festival Decibel por su generoso esfuerzo de llevar a Pijama Surf a Seattle. 

* Imágenes de AnunnAki

* Contenido cortesía de Pioneer