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Lo mejor de la semana en Pijama Surf

Por: pijamasurf - 09/15/2013

Un recuento de algunos de los bits más estimulantes que desfilaron en este sitio entre el 7 y el 15 de septiembre

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Esta semana, como suele suceder, la ola arrojó interesantes bits informativos, que van desde un tributo al genial Swedenborg, aquel que charlaba con ángeles, hasta la postulación de Nabokov como precursor de los "emoticons" (las emociones simpáticamente sintetizadas en pequeños íconos web). También nos dimos cuenta que la religión, como misticismo institucionalizado, muy probablemente no sobrevivirá al Internet, conocimos una lista que busca definir a los países mejor preparados para el futuro, y tuvimos oportunidad de observar una representación videoartística de sustancias psicoactivas como el hachís y la mezcalina. 

A continuación las 10 notas más estimulantes de la semana en Pijama Surf:

Emanuel Swedenborg: breve nota biográfica de alguien que conversaba con los ángeles 

Una elegante introducción audiovisual a los efectos de la mezcalina y el hashish 

De Rusia con amor: mitos y realidades de las citas por Internet con mujeres de la ex Unión Soviética 

12 años del 11-S: Una guía de las teorías de conspiración relacionadas a los ataques 

Combatiendo la crisis económica con monedas alternativas: el Túmin 

Vladimir Nabokov, precursor de los emoticones :-) 

Reprimir la realidad para levantar un montaje: sobre el desalojo de maestros en el Zócalo 

Encuentran fascinantes microestructuras en Perú y nadie sabe qué insecto las hizo 

¿Cuáles son los países que están mejor preparados para el futuro? 

Por las siguientes razones, es muy probable que la religión no sobreviva al Internet 

No es lo mismo tener un inconveniente que tener un problema. Del inconveniente hay que librarse, superarlo, solucionarlo. De los problemas hay que valerse, ponerlos a trabajar.

problemaNo es lo mismo tener un inconveniente que tener un problema. Del inconveniente hay que librarse, superarlo, solucionarlo. De los problemas hay que valerse, ponerlos a trabajar.

Los problemas son de una índole ética y ontológica diferente. Los problemas nos constituyen, los inconvenientes nos incomodan.

Esta dicotomía es una cuestión central en materia educativa, vale aclarar. Veamos cómo y por qué.

El aula no necesita inconvenientes, aunque los tenga. El aula debe ser capaz de construir en su seno problemas productivos. Los inconvenientes están, los problemas se construyen. Y el peor pecado del maestro puede ser el de reducir a inconveniente un verdadero problema en el aula. El maestro debe ser capaz –al contrario- de develar el problema que subyace el pretendido inconveniente.

El inconveniente no nos traslada; ni nos mueve. El inconveniente nos pone resolutivos, antes que sabios. Se excede de pragmatismo. Y está bien si de lo que se trata es realmente de un inconveniente. Pero el buen problema no se deja reducir a su simple solución, e insiste.

Supongamos que tengo dificultades sexuales con mi pareja. Ya saben, de las frecuentes. Y supongamos que aún nos sé –ni me lo he planteado- si se trata de un inconveniente o de un problema.

En la duda, acudimos primero a un sexólogo. Él dice que nos podrá ayudar; él sabe de sexo. Y llegamos y nos atiende y cataloga de inmediato nuestro cuadro como un inconveniente. Nos tranquiliza. Y como un inconveniente convencional, además. (La mayoría de los inconvenientes lo son.) Y nos traza el camino de la solución. Ya saben, técnicas sexuales refinadas y eficaces bien definidas. A situación convencional, respuesta general. Y nos vamos…

Pero el cuadro regresa, meses después. Creímos que el inconveniente de no sentirnos bien en la cama se había resuelto con un poco de atención y algo de técnica, pero no. Ha vuelto.

Entonces, algo más preocupados ya, acudimos esta vez a un psicoanalista. Ni nos dice que nos podrá ayudar ni sabe particularmente de sexo. Nos asegura, eso sí, que trabajará con nosotros.

Nos atiende y empieza su proceso. No nos tranquiliza. Habla y calla; callamos y hablamos. Y así vamos. No nos ha catalogado; se nota que busca nuestra particularidad. Es agudo, pero impreciso. No traza caminos.

Y un buen día, como otros, nos mira tras un silencio y nos pregunta, sin aspavientos, si nosotros nos amamos…

Ha convertido el inconveniente en un problema. Él ha construido “nuestro” problema. Estamos –ahora sí- en espacio fértil. El deseo profundo se ha metido en la escena. La verdad está en juego. Nosotros estamos en juego.

No hay garantías ya. No se habla –nadie, ni nosotros - de solución. Se habla de otras cosas. Importa lo que se hace de ahora en adelante. Y se produce mucho y más allá de la zona específica de nuestra cama. Se habla de nosotros, no de dos amantes.

El psicoanalista no nos ha solucionado el problema, ha construido y puesto a producir el problema para que nuestro amor, si lo hay, recupere su eje y reencuadre toda nuestra vida.

Eso mismo debemos lograr en el aula. Niños y maestros entramados en problemas verdaderos, que se enlazan con otros problemas y entonces el aula bulle, las almas vibran, las angustias y las alegrías recuperan la escena. Ambiente de aprendizaje; movilización profunda de motores significativos del saber y del hacer. Gente viva. Proceso de aprendizaje en marcha. ¡Escuela!

La inflexión entre inconveniente y problemas nos abre un camino inmenso de acción escolar educativa. La problematización es una acción pedagógica de primer orden. Debemos explorarla a fondo.

Twitter del autor: @dobertipablo

Sitio del autor: pablodoberti.com

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.