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La CNTE y los capitalinos: ¿un problema de bandos?

Por: Aurora Loyo - 09/17/2013

Frente a las marchas y plantones de la CNTE el problema de inicio es que directa o indirectamente se les ha pedido a los capitalinos que se adhieran a un bando: con o contra los maestros. No pareciera existir escapatoria

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Para la mayor parte de los habitantes del Distrito Federal,  los maestros de la CNTE son los causantes de los serios trastornos que ha sufrido la ya de por sí complicada circulación de la urbe en las últimas semanas.  Aquello que oyen en el radio, si van en su auto o en la tele cuando llegan agotados a sus hogares, les proporciona razones adicionales para su enojo: se dicen maestros, pero son vividores, ignorantes, holgazanes y algunos de entre ellos son violentos. Tienen un buen trabajo y hasta se les  podría considerar privilegiados, pero no admiten que se evalúe su trabajo justo por lo que son: ignorantes y holgazanes. Esa es la única razón de su protesta.

Sobre esta base, la intolerancia de los capitalinos crece como el pasto con la lluvia. El problema de inicio es directa o indirectamente se les ha  pedido que se adhieran a un bando:  con o contra los maestros. No pareciera existir escapatoria.   

Intento evitarles la molestia de resolver esta absurda disyuntiva.  Les pido solamente una actitud abierta y un esfuerzo por centrar su atención en las particularidades de los maestros de Oaxaca, que hasta hace un par de días ocuparon con sus toldos y tiendas multicolores, el Zócalo de nuestra ciudad y las calles aledañas. 

  1. Las razones que explican su viaje y su permanencia en el DF, así como su participación en la protesta no son las mismas para todos. Pero es un hecho que sus dirigentes les toman lista de presente. Y que  llevan un control estricto de quienes pertenecen a su delegación sindical. Estar o no estar, cumplir o no cumplir; todo esto tendrá consecuencias para los maestros a su regreso. Por eso podemos estar seguros de que si entre quienes forman este contingente existe cohesión, ésta tampoco está exenta de coerción.
  2. Maestras y maestros sufren frío y aguantan lluvias torrenciales. Están lejos de sus comunidades y de sus familias. Pero están aquí porque tienen que estar y además, porque están convencidos de que les asiste la razón en su protesta. 
  3. Si les preguntas, te dirán que con la entrada en vigor  de la nueva Ley de Servicio Profesional Docente (LSPD) se encontrarán en grave riesgo  de perder su trabajo, los servicios médicos a los que acuden, su pensión…
  4. Algunos han leído la ley o una parte de ella. Otros se atienen a lo que sobre ella dicen sus dirigentes. Pero saben que el nuevo ordenamiento establece que tienen necesariamente que someterse a evaluaciones y que éstas tendrán consecuencias, aunque no siempre tengan claro cuáles podrían ser.
  5. Se saben mal preparados y con escasas oportunidades y recursos para mejorar su formación. Muy pocas veces, si acaso ha sido el caso, han recibido buenos cursos de actualización. Trabajan cotidianamente en situaciones difíciles: escuelas pobres, alumnos pobres. Se han acostumbrado a que Oaxaca se sitúe en los peores lugares en todos los indicadores educativos y a que sus alumnos obtengan malos resultados en las pruebas estandarizadas. ¿Es acaso “irracional” que teman ser ahora ellos, los sujetos evaluados y de manera obligatoria?
  6. Puedes intentar hacerlos cambiar de opinión. Les dirás, y es cierto, que la LSPD no busca despedirlos. Que pueden incluso verse beneficiados con los cambios y que tendrán más recursos y mayores oportunidades de mejorar sus habilidades docentes. Que los lineamientos de las evaluaciones provendrán del INEE y tomarán en cuenta las condiciones del contexto. Todo esto y mucho más podrás argumentar, pero será difícil convencerlos….Hay muchas promesas incumplidas por parte de las autoridades gubernamentales atrás de su aparente terquedad. 
  7. Para los dirigentes de la CNTE, no hay duda. La nueva legislación es inaceptable ya que de cumplirse les retiraría la capacidad de intervenir en temas tales como el ingreso, las promociones y casi todo lo importante relativo al control de las plazas. Aún cuando estos dirigentes puedan saber o intuir que siempre habrá alguna manera de darle la vuelta a las normas, sobre todo porque los cuadros de la CNTE muchas veces son también “autoridad educativa” en Oaxaca,  con la reforma se abre para ellos una situación de riesgo e incertidumbre a la que resulta perfectamente racional, desde su posición, oponerse.

Concluyo: nosotros podemos estar convencidos de que los cambios legislativos que se han aprobado son buenos y son  necesarios. Yo lo estoy. Pero más allá de nuestra apreciación sobre la conveniencia de estas reformas,  ¿seremos capaces de incluir también  las razones del “otro”?

Al enfrentarnos mañana a un corte de circulación en nuestro camino, ¿seremos capaces por  un momento de suspender nuestro juicio condenatorio y ponernos en los zapatos del maestro que marcha con sus compañeros? 

Si esta nota, escrita al vuelo, sirve para encontrar ese momento de reflexión, me consideraré satisfecha

*Aurora Loyo colaboradora invitada. Investigadora Tiempo Completo del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Es especialista en temas sobre educación y ciencia. 

Twitter de la autora: @sociobservermex

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

La revolución desde el individuo (el alimento como lenguaje universal)

Por: Mitsy Ferrant - 09/17/2013

Tal vez sea tiempo de transformar las críticas y denuncias, en acciones y soluciones; empieza por ti.

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En 2007, en un pueblo de 50,000 habitantes en Inglaterra, Todmorden, se reunió un grupo de personas que querían enriquecer su entorno, empezar una revolución. Se preguntaron si era posible encontrar un lenguaje universal que fuera más allá de géneros, ingresos, culturas y circunstancias, un lenguaje -otro que el amor- que nos uniera a todos, sin excepción. Y llegaron a la conclusión que sí existe: la comida. Ahí nació Incredible Edible.

Empezaron recuperando las veredas, sembrando huertas de hierbas de olor, luego empezaron a ocupar espacios abandonados alrededor del pueblo creando bosques urbanos comestibles. Hoy en día colaboran con escuelas y productores locales obligando al gobierno a sumarse a sus esfuerzos; idearon una forma de hacer frente al sistema alimenticio impuesto y el modelo se ha replicado desde en más de 200 comunidades entre Canadá y Nueva Zelanda.

Su lema: “Si comes, estás adentro”. En la comida se enfocaron y empezaron a reinventar a la comunidad desde adentro.

Pam Warhust expone en su plática Ted que una vez reconocido el común unificador, buscaron la manera de entretejer los tres pilares esenciales de nuestra cotidianidad en sociedad. Usa como metáfora tres platos girando en torno a la comida. Primero está el de la comunidad –alrededor del cual se vive nuestro día a día; luego el plato del aprendizaje –donde se encuentran las bases de lo que le enseñamos a nuestros hijos; y por último el plato de los negocios –lo que hacemos con el dinero que tenemos en los bolsillos, que negocios decidimos apoyar con él.  Al tomar control del movimiento de estos platos (un control que siempre ha sido nuestro pero que se nos ha olvidado como ejercer), al armonizar y sincronizarlo con algo tan esencial y básico como la comida y la responsabilidad de Ser; se empieza a crear resistencia. Se reinventa la noción de comunidad desde su núcleo más intimo. ¿Al fin y al cabo qué es una comunidad sino la suma de todos sus individuos?

No pidieron permiso, no esperaron a tener dinero suficiente para hacerlo. Agarraron una pala y se pusieron a trabajar la tierra disponible.

Pam nos comparte:

La gente está lista y responde a la historia de la comida, quieren acciones positivas en las cuales puedan participar, y en el fondo saben que ya es tiempo de asumir la responsabilidad individual y tiempo de ser más generosos con el otro y con el entorno común. A través de procesos orgánicos reconocemos cada vez más el poder de las pequeñas acciones, por fin volvemos a creer en nosotros mismos, y a creer en la capacidad que tiene cada uno de nosotros para crear un futuro diferente y más amable.”

Del otro lado del mundo, en South Central Los Ángeles –reino de los “drive throughs” y los “drive by’s” - Ron Finley también hace magia con la tierra o como el lo expone “la jardinería es mi grafiti, yo crezco mi arte, embellezco la tierra…” Nos recuerda en su plática Ted: “sembrar tu propia comida es como imprimir tu propio dinero, la jardinería es el acto más desafiante que puedas hacer, especialmente en la ciudad… si no eres jardinero, no eres gánster”  Habla de la siembra como herramienta de educación y de transformación. Recalca la necesidad de empezar a cambiar desde uno, “para cambiar a la comunidad se tiene que cambiar la composición de la tierra” y la tierra somos nosotros, los individuos. Se considera “ecolucionario”, y piensa que la clave está en invertir el guión, la pirámide. Busca romper los esquemas establecidos y trabaja con un grupo de “guerrilleros” bajo la estructura de “pay it forward” (yo hago algo por ti hoy, tu haces algo para alguien más mañana). El grupo crece naturalmente.

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Las iniciativas individuales y colectivas que buscan “hackear” nuestra realidad común se multiplican… El escenario al que le hemos dado vida se manifiesta con tal violencia -resultado de las circunstancias individuales que le son inyectadas- que como dice Anaïs Nin, “el riesgo de permanecer encerrado en un capullo es más doloroso que el riesgo de florecer.” Las reglas del juego caducan, ya no aplican para el entorno que pretendemos encarnar.  Todos, en mayor o menor grado, buscamos ser parte de la revolución, el cambio como motor de evolución, como única vía de supervivencia posible. 

¿Qué pasaría si en vez de quejarnos tomáramos acción?

¿Qué pasaría si en vez de esperar a que el cambio suceda afuera nos involucráramos de manera consciente en su proceso y asumiéramos la responsabilidad que tenemos en su desarrollo?

 ¿Qué pasaría si cada uno de nosotros se pusiera a sembrar un mini huerto comestible en su casa y en el tramo de vereda que le corresponde cuidar?

Algo tan sencillo como unas cajas con tierra, unas semillas y un poco de agua puede ser tu mejor kit de herramientas para manifestarte en contra el sistema.

Libérate. Crece lo que consumes. Además de que tus ensaladas te sabrán deliciosas -que recordarás a lo que realmente sabe la comida y garantizarás que no estás comiendo transgénicos- se generará en ti un sentimiento de satisfacción, confianza e independencia que a su vez solo puede acabar inspirando a todo aquel que te rodea. Así se encienden las voluntades y se sincronizan los corazones. Así se reescriben las reglas del juego y se puede “hackear” una realidad común. 

El poder de las pequeñas acciones. Espejeamos del micro al macro. La transformación desde uno -asumiendo constantemente la responsabilidad de lo que uno refleja. Resolviendo nuestro entorno interno e inmediato antes de tratar de salvar al planeta.

No olvides que el sistema se “hackea” desde adentro.

A continuación una lista de acciones sencillas que cualquiera puede ejecutar y que seguro tendrán un impacto positivo en tu realidad.

-       Dedícate por lo menos 30 minutos al día.

-       (Re)conoce tu entorno, el territorio se recorre.

-       Conoce a tus vecinos -más allá de sus nombres, sus historias.

-       Recupera espacios abandonados, ocupa espacios muertos -tanto en tu casa como alrededor de ella y transfórmalos en huertos comestibles.

-       Empieza un banco de semillas.

-       Cuando te toque cosechar, comparte lo que te sobra. Organiza una comida con los vecinos o llévaselo a una familia que lo necesite.

-       Aprovecha la curiosidad que van a generar tus acciones e involucra a la gente, en especial a los niños -crea grupos de guerrilleros.

-       Empieza un movimiento de “pay it forward” en tu comunidad.

-       Apoya productores/comercios locales, tu decides donde va tu dinero.

-       No hagas lo que no quieres que te hagan

 y sobre todo: No esperes que nadie haga las cosas por ti.

 Antes de salvar al mundo, intentemos salvarnos a nosotros mismos de la desidia.

Twitter de la autora: @ellemiroir