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☞Historia de los signos de puntuación ilustrada por 5 signos en desuso‽

Al igual que los idiomas, las convenciones para escribirlos cambian con el tiempo, y por cada signo de puntuación que llegó hasta nuestros días muchos se perdieron en el Valhalla de los signos.

Por: pijamasurf - 27/09/2013 a las 22:09:47

El desarrollo de la escritura ha atravesado diversas etapas, recursos y procedimientos que han sufrido cambios graduales o radicales, al igual que la tecnología de la que nos servimos para ejercerla: escribir con una pluma de ganso, con un bolígrafo, con una máquina de escribir o una computadora son prácticas sociales que modifican el lenguaje y las convenciones del lenguaje con la que nos hacemos entender mediante la palabra escrita.

Si bien los idiomas evolucionan con el tiempo (como el latín que da lugar a las lenguas romances), las tecnologías de escritura son afinadas por tipógrafos, copistas y otros personajes sólo en apariencia “menores” en comparación con los autores, integrando signos visibles que organicen el texto para darle claridad, énfasis e intención. En otros casos, son los mismos autores quienes se preocupan por crear signos de puntuación que funcionen como ideogramas chinos, transmitiendo gráficamente, con un sólo signo, toda una idea compleja o un modificador de la interpretación, como si leyéramos la partitura de una obra musical.

Puede que el punto (.) sea el más antiguo signo de puntuación, pues su apariencia y función han permanecido sin cambios desde los griegos; las comillas (“), por su parte, aparecieron en los tempranos días de la imprenta. Pero durante la era Gutenberg, muchos otros signos fueron introducidos al espacio textual por escritores o tipógrafos por diversas razones, pero no prosperaron y no llegaron a nuestros días, ya fuera porque fueron sustituidos por otros, porque las convenciones de puntuación cambiaron, o porque las nuevas máquinas para imprimir o los teclados de nuevas generaciones simplemente dejaron de incluirlas.

Algunos signos como la manícula (☞) todavía se incluyen en los catálogos de tipografías actuales junto a muchos otros cuya función escapa a las necesidades de comunicación rápida y eficaz de nuestros días, dejando estos signos para recordatorio de épocas en que el texto no era consumido simplemente, como en nuestros días, sino tratado con cuidado y atención a los detalles. 

Pilcrow

Antígrafo

El antígrafo o signo de párrafo (¶) data de la antigua Grecia, de la cual deriva su nombre original: paragraphos, una “P” invertida que indicaba algo de interés en las siguientes líneas, sin determinar con precisión lo que era. Era una especie de “alerta” al lector, como los subrayados compartidos en los Kindle actuales, que los copistas medievales dibujaban en colores llamativos y diferentes, marcando una ruta de lectura que el lector podía o no descubrir.

Pero tal vez la función más importante del paragraphos con el tiempo, fue la de separar ideas o desarrollos de ideas relacionados pero que no se encargaban del mismo tema: la división del texto en párrafos se debe a que los impresores colocaban un antígrafo para separar diferentes párrafos, pero después comenzaron a utilizar un espacio en blanco entre cada párrafo, relegando su uso solamente al discurso filosófico, donde sirvió hasta el siglo xx para separar premisas o parágrafos relacionados, pero independientes. 

Virgula

Vírgula

Tiempo antes de las academias de lenguas y los estudios filológicos, las convenciones de puntuación se basaban en el criterio de los autores y en las convenciones al uso, sin que la lógica simbólica de los signos de puntuación pudiera ser convenida y aceptada mediante ninguna norma. Buoncompagno da Signa, literato del siglo xii, fue uno de los muchos inventos de sistemas de puntuación, pero su acercamiento económico y casi minimalista tuvo importantes repercusiones. 

El sistema de puntuación de Da Signa consistía solamente en dos signos: la diagonal (/) para indicar una pausa corta y un guión (-) para indicar una pausa larga. Ambos signos compartían el nombre de virgule, derivado del latín virga, que significar tanto “bastón” o “mástil” como “pene”. Durante el siglo xv, la diagonal tuvo gran aceptación para marcar las pausas breves en las oraciones, y de hecho hoy en día no encontramos textos que puedan prescindir de ella sin graves inconvenientes de interpretación: cuando la diagonal se encogió dio paso a lo que los franceses llaman la virgule, y en español llamamos coma (,).

Por su parte, la línea horizontal (–) o guión largo pervivió en las lenguas teutonas y llegó a servir incluso a Emily Dickinson en Estados Unidos para indicar interrupciones del pensamiento en la construcción de sus versos, y aún se le usa con ese sentido en inglés y en ocasiones en español –marcando un final dramático a las oraciones.

Manicula

Manícula

Muchas convenciones tipográficas son acuerdos formales o informales para ayudar al lector, o para ser utilizados primordialmente por los lectores. Los escritores de la Antigüedad colocaban cualquier signo que pudiera llamar la atención sobre algún pasaje importante o diferente, y en fin, para tratar de confiar cierto margen de interpretación a un ámbito que excedía el de las palabras y se extendía por la página en forma de puntos, comas, y líneas de todo tipo. Pero los libros eran objetos costosos hasta la masificación de la imprenta, y cuando los estudiosos compartían libros se encontraban en ocasiones con las marcas de lectores previos, como hacemos en nuestros días con las marcas al margen en los libros de las bibliotecas públicas.

La manícula (☞), también llamado índice, era un recordatorio o una forma que recuerda a la del subrayado moderno, permitiendo encontrar pasajes que consideramos importantes de manera más sencilla. Su uso tuvo auge en la Edad Media y en la actualidad la encontramos sobre todo en el mundo de la publicidad y el diseño tipográfico.

Interrobang

Interrobang

Si ven la serie Mad Men, tal vez puedan imaginar al inventor de nuestro siguiente signo de puntuación como una especie de Donald Draper de la tipografía: Martin K. Speckter tenía su propia agencia de publicidad en la avenida Madison, en Nueva York, y al Wall Street Journal como uno de sus clientes, por lo que en 1962 decidió venderles la idea del interrobang (‽) , que combina en un sólo signo las funciones de un signo de interrogación y uno de admiración, pero que puede ser utilizado con gran productividad.

Speckter escribió en la revista “Type Talks” que el interrobang podía utilizarse para enfatizar preguntas retóricas o interjecciones de los diálogos en las obras dramáticas que merecieran una lectura especial, a la manera en que un director de teatro escribe didascalias para sus obras (indicaciones de dirección, entradas y salidas de los actores, así como otro mobiliario de la escena.) Estas indicaciones de dirección en la lectura pasaron a la tipografía (¿o viceversa?) para ser interpretadas por los lectores.

A pesar de que el interrobang conoció un breve periodo de fama durante los 60, e incluso se incluyó en los teclados de algunas máquinas de escribir en 1967, para el final de la década estaba casi olvidado. El interrobang se reunió entonces a otros signos anacrónicos en el Valhalla de la tipografía para permitir que las sutilezas del discurso quedaran como deliciosas ambigüedades y sobreentendidos cómplices entre el escritor y el lector.

Ironieteken

Ironieteken

Muchos signos de puntuación desaparecidos tenían la misma función que el ironieteken: enfatizar fragmentos irónicos o preguntas retóricas. Podemos pensar que algunos escritores, aún en nuestros días, desconfían de su propia capacidad para darse a entender correctamente, y en nuestras conversaciones cotidianas mediante mensajes de texto utilizamos muchos signos de admiración, por ejemplo (!!!!!), para dar énfasis gráfico a una retórica limitada.

Tal vez ese fuera el origen secreto del ironieteken, un signo de puntuación moderno que fue comisionado en 2007 durante la feria de los libreros en Alemania, una de las más importantes del mundo. Bas Jacob del taller Underware creó el signo que debía designar un énfasis irónico o sarcástico al final de las oraciones, y su diseño permitía que se le identificara claramente como una variación zigzagueante del signo de admiración. Sin embargo, su creador no tomó en cuenta que cuando colocas dos ironieteken juntos el resultado se parece gráficamente al signo de la infame SS nazi, por lo que el signo cayó irónicamente en el olvido.


  1. Daniel dice:

    Muy interesante, ya que los signos de puntuación mejoran el texto para entender mejor el contenido. Los signos de puntuacion personalizados serían muy interesantes