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¿Existe justificación científica para la adicción al sexo?

Por: pijamasurf - 08/08/2013

La supuesta consideración de la hipersexualidad como una patología es puesta en duda en este estudio científico de la Universidad de California en Los Ángeles.

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La hipersexualidad o adicción al sexo no figuró como enfermedad en el más reciente Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders o DSM 5, que es el texto fundamental para el diagnóstico de las enfermedades mentales, en Estados Unidos.

Por primera vez, investigadores de la UCLA estudiaron el comportamiento cerebral en la llamada hipersexualidad. El estudio encontró que la actividad cerebral ante imágenes sexuales,  de individuos que padecen esta condición, no estaba ligada de ninguna forma a su comportamiento; sino que se trata de mero deseo sexual.  

En otras palabras, la hipersexualidad no se explica a través de la actividad cerebral, simplemente se trata de una libido alta, dijo Nicole Prause, una investigadora del departamento de psiquiatría del Semel Institute of Neuroscience and Human Behavior de la UCLA.

Se diagnostica hipersexualidad a quien tiene urgencias sexuales, fuera de control, sin capacidades para apaciguar sus deseos sexuales, anteponiendo la satisfacción a cualquier otro aspecto de sus vidas. Prause y sus colegas afirman que tales síntomas no son necesariamente representativos de una adicción, de hecho, un alto deseo sexual, no patológico, podría explicar ese comportamiento.

La única vía para discernir entre si se trata de una patología o no, es medir la respuesta cerebral ante estímulos con imágenes sexuales en individuos que tengan un deseo sexual tan alto como para que influya en su vida social. En caso de sufrir una adicción, las respuestas cerebrales ante los estímulos visuales tendrían que ser altas, tal como ocurre con un adicto a la cocaína.

En estudio de la UCLA se analizó la actividad cerebral de 52 voluntarios en total, con edades de los 18 a los 39 años, que reportaron ser adictos al sexo. Las imágenes de las ondas cerebrales se obtuvieron por medio de electroencefalografías.  

Los voluntarios fueron expuestos a una serie de fotografías escogidas cuidadosamente para evocar sentimientos agradables o desagradables mientras se revisaba su actividad cerebral.

Los investigadores pusieron especial atención a las respuestas cerebrales después de los 300 milisegundos de exposición a las imágenes, a este momento se le llama respuesta P300, que es la medida básica utilizada en muchos estudios de neurociencia.

Los investigadores no observaron ningún pico en la actividad cerebral de la respuesta P300; de modo que pese a toda la especulación existente acerca del efecto de la hipersexualidad en el cerebro, resolvieron que no se trata de una patología.

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Arquélogos descubren impresionante y enigmático friso maya en Guatemala

Por: pijamasurf - 08/08/2013

Investigadores descubre en la zona arqueológica de Holmul, al norte de Guatemala, un impresionante y enigmático friso de la civlización maya que comienza a revelar datos hasta ahora desconocido sobre esta cultura.

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Sin duda la civilización maya es una de las culturas precolombinas que más sorpresas provocan, aun en nuestros días. Prueba de ello es un descubrimiento reciente que realizaron investigadores guatemaltecos en la zona arqueológica de Holmul, localizada a 600 km al norte de la ciudad de Guatemala, en la región de Petén Basin, cerca de la frontera con Belice.

Se trata de un enorme friso de estuco, pintado en rojo y detalles en azul, verde y amarillo, de 8 metros de largo por dos metros de ancho, con una antigüedad aproximada de 1400 años y un trabajo ornamental que lo ubica ya, según sus descubridores, como “el más espectacular visto hasta ahora”.

“Este es un hallazgo extraordinario que solo una vez se da en la vida de un arqueólogo”, declaró el Franciso Estrada-Belli, uno de los investigadores involucrados en el proyecto.

De acuerdo con Estrada-Belli, el friso destaca tres figuras “vistiendo ricos atavíos con plumas de quetzal (ave símbolo nacional) y jade, sentados sobre las cabezas de los monstruos witz (cerro)”. Por las inscripciones ubicadas en su tocado y debajo de su representación, el personaje principal se ha identificado como “Och Chan Yopaat”, “El Dios de la Tormenta entra al cielo” o “El rayo entra al cielo”. Cabe mencionar que el texto fue descifrado por Alex Tokovinine, epigrafista de la Universidad de Harvard y colaborador de la investigación.

Antes los mismos arqueólogos encontraron el entierro de una hombre que los sorprendió por la riqueza con que estaba acompañado: 28 vasijas cerámicas y una máscara de madera, y sus dientes adornados con jade, lo cual les sugirió que el difunto pudo haber sido un gobernante o miembro de la elite de esta ciudad. Ahora el friso parece confirmar esta suposición.

Por otro lado, en este se observa también un monstruo de cuya boca emergen serpientes emplumadas, las cuales a su vez dan paso a una serie de ancestros y cerros laterales. Y la descripción continúa:

Entre ellos están las figuras de dos dioses ancianos, otorgándole al personaje central un objeto identificado por un signo jeroglífico como “primer tamal”. Arriba de los personajes corre una banda de símbolos astrales conocida como “banda celestial” que indica que las figuras representadas se encuentran en el mundo celestial de dioses y ancestros.

Estrada-Belli conjetura también que este friso se haya esculpido con motivo de la coronación de un nuevo rey, aproximadamente en el año de 590 de nuestra era., durante el período clásico de la civilización maya. Igualmente parece posible que las tres figuras representadas sean antiguos gobernantes y, en el caso de las inscripciones, que estas se refieran a las acciones del rey Ajwosaj, perteneciente al reino de Naranjo que al parecer dominó sobre Holmul en dicha época; en los textos se lee que el reino de Naranjo restituyó el orden, por lo cual parece ser que antes de esto Holmul se encontraba en manos de invasores.

Sin duda un descubrimiento que abre nuevas preguntas sobre una cultura que todavía nos es desconocida.

Con información de LA Times y Primera Hora