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Sistema informático revela obras atribuidas a Bach compuestas en realidad por su alumno y su primo

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/08/2013

Antoni Tudurí, violinista, recién se doctoró en informática con un sistema que analiza los patrones en las obras de un compositor, con lo cual es posible determinar la verdadera autoría de determinadas piezas; descubre 8 preludios equivocadamente atribuidos a Bach.

Johann_Sebastian_BachLa noción de autoría y la preocupación en torno a esta,  pueden considerarse un tanto moderna o recientes, pues durante muchos siglos los quehaceres creativos y artísticos se fundamentaron en prácticas como la imitación, la apropiación y otras afines, con la anuencia tácita tanto de los creadores como del público, sin que existiera un prurito mayúsculo (como el que ahora es tan común) en torno a la pretendida originalidad de los contenidos. Asimismo, los “autores” tenían poca preocupación por ver sus obras reunidas bajo el sello de su nombre y más bien dejaban que estas circularan con cierta caprichosa libertad.

Sin embargo, conforme las creaciones culturales comenzaron a personalizarse y se consideró casi imprescindible aparejar a estas con su autor, estas prácticas generaron algunos conflictos, uno de los cuales fue, por ejemplo, encontrar que determinada obra podría ser de un artista pero al mismo tiempo no tener certeza total de ello.

Este ha sido un poco el caso de escritores, músicos, poetas y pintores que tuvieron como característica común una sorprendente fertilidad artística en épocas en las que, en contraste, no se llevaba un registro puntual de esta. Shakespeare, Leonardo da Vinci y Johann Sebastian Bach son tres de los ejemplos más emblemáticos de esta situación.

Al menos para Bach es posible que ahora su catálogo (que supera las mil composiciones conocidas y atribuidas) sufra algunas modificaciones, pues recientemente Antoni Tudurí, violinista y doctor en informática por la Universidad de las Islas Baleares, presentó un sistema que analiza partituras y establece patrones para determinar si determinada pieza pertenece o no al corpus de un músico.

En concreto este programa toma en cuenta el porcentaje de uso de las diferentes notas, los intervalos melódicos empleados y la frecuencia de las figuras, un sofisticado método de comparación pensando para zanjar la duda ahí donde una pieza solo se atribuye a un compositor sin que haya razones contundentes para demostrar su autoría.

Así, de acuerdo con Tudurí, de los ocho preludios catalogados como BWV 553-560, solo tres de ellos ―los BWV 556, 559 y 560― fueron compuestos por Bach, mientras que los otros son obra de Johann Ludwig Krebs, alumno del compositor en Leipzig. Por otro lado, los preludios BWV 692, BWV 693 y BWV 748, al parecer son en realidad obra de Johann Gottfried Walther, primo de Bach.

 

Con información de Vanguardia

La neurociencia estudia el tema favorito de todos: sí mismos

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/08/2013

¿Por qué la gente pasa tanto tiempo hablando de sí misma? Un reciente estudio de Harvard nos da la expicación.

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Como parte de este creciente afán de hacer estudios neuronales acerca de TODO lo que se pueda (y al parecer todo es neuronalmente medible), un grupo de investigadores se abocaron a la tarea de estudiar una interesante vertiente de la comunicación: el tema favorito de la mayoría de las personas: sí mismos.  

Mientras las posibilidades de comunicación parecerían infinitas; podemos hacer planes, hablar de literatura, de historia, de sueños, de ideas, de tecnología, información… hablar de nosotros mismos parece jugar un rol central en nuestra comunicación. Toda la capacidad de esa poderosa herramienta, que podría abrir nuevas puertas hacia proyectos e ideas, servir para resolver cuestiones importantes del mundo, se reduce a la divulgación de nosotros mismos. La explicación que encontraron ante esta realidad es muy sencilla: porque se siente bien.

Para investigar la posibilidad de que la auto-revelación sea intrínsecamente gratificante, investigadores de Harvard utilizaron imágenes de resonancia magnética. Encontraron que los participantes que hablaron de sí mismos tenían mucho más actividad en las zonas de recompensa del cerebro (zonas asociadas con los mismos estímulos que te dan la cocaína, el sexo y la buena comida), que los que hablaban de aspectos de la cultura, por ejemplo.

Estos resultados sugieren que revelar o hacer narrativas de nuestra vida para compartirla con otras personas produce el mayor nivel de activación en regiones neuronales asociadas con motivación y recompensa. Lo interesante de este estudio (porque quizá esta “revelación” ya todos la sabíamos) es que llega a la conclusión de que hablar demasiado sobre ti mismo en es su propio fin. Es decir: la mayoría de las personas que tienden a contarle su vida a los demás con frecuencia, no quieren resolver nada en particular, ni llegar a algún tipo de entendimiento: Quieren, básicamente, sentirse bien por el tiempo que dure su discurso.  

Quizá si te reconoces como una de estas personas (todos lo somos, pero unas más que otras) podrías intercalar algunos temas “fuera de ti” para enriquecer tu crecimiento personal y al mismo tiempo hacer de la  comunicación algo productivo; que seguramente también se siente bien.

(Uber Facts]