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Serie fotográfica retrata el elocuente contraste entre la vastedad de la naturaleza y la fragilidad de nuestra civilización

Por: pijamasurf - 07/29/2013

El contraste es, casi desde siempre, uno de los recursos artísticos más efectivos, uno que a pesar de su antigüedad y recurrencia todavía genera sin muchas dificultades el asombro, la sorpresa, la conmoción que, para algunos, son las reacciones más elementales de una pieza artística, la posibilidad de mostrar un fragmento de realidad de manera tal que nos parezca inédito, improbable incluso.

En este juego en el que los opuestos se confrontan, el fotógrafo italiano Manuel Cosentino se sirvió de la sencilla oposición entre una pequeña casa la vastedad de los cielos que usualmente se observan en el campo, para crear estos retratos que de algún modo tienden al infinito al mismo tiempo que permanecen inevitablemente atados a lo terreno.

“Detrás de una pequeña casa” es el nombre de la serie, con el cual parece sugerirse toda esa dimensión inconmensurable que se manifiesta franca, a veces apabullantemente, al otro lado e nuestras endebles construcciones civilizatorias.

[My Modern Met]

Modelos hermosas a las que nunca te parecerás porque ellas tampoco se parecen a sí mismas

Por: pijamasurf - 07/29/2013

Si el ideal de belleza en nuestro tiempo está basado en las fotografías que vemos en revistas, hay un verdadero desfase que explica por qué hay tanta insatisfacción cuando de vanidad se trata. Por más que uno se arregle, que las mujeres se maquillen o que luzcan sus mejores ropas, nunca estarán siquiera cerca de las celebridades o las modelos que ven retratadas en las páginas de Vogue, porque tampoco ellas se ven así.

En una nota escrita por Denise Salceda, blogger, diseñadora gráfica y también modelo, queda en evidencia el abismo de diferencia que hay entre la fotografía original y lo que finalmente se publica en una revista. El contraste es increíble. No es sólo borrar un grano o alisar la piel de imperfecciones, sino que llegan al extremo de enflacar, aumentar el busto y modificar las rodillas para esconder las protuberancias de los huesos. Esas imágenes deben ser tomadas como una representación de la realidad, como ficción o como alegoría, pues no tienen nada que ver con la fotografía, digamos, documental.

El carácter objetivo de la fotografía nos da la ilusión de realidad o de verdad, objetivo en el sentido de que hay un objeto entre nosotros y lo que se quiere representar: la cámara. Sin embargo una fotografía puede estar tan manipulada que podría parecerse más a una caricatura que a una fiel representación de la realidad.

Ejemplos de modelos antes y después de ser fotografiadas por un profesional y retocadas en uno o varios programas de computadora sirven para desarrollar una suerte de coeficiente intelectual visual que ponga en perspectiva el bombardeo de imágenes fantásticas que parecen reales. Esto no quiere decir que dejemos de ver o de disfrutar esas fotografías, sino que estemos conscientes del juego estético del que hacen uso, y así evitar dejarnos influenciar o hasta deprimirnos por no poder llegar a ese nivel de belleza. Para mantener una salud mental es mejor saber que ese mundo es ilusorio, y que ni siquiera quienes aparecen en esas fotos se ven así. 

[Big Think