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PayPal y el Instituto SETI diseñan un sistema de pagos para el espacio exterior

Por: pijamasurf - 07/04/2013

Con la llegada inminente del turismo espacial y otras empresas de colonización humana del espacio exterior se genera la duda sobre cómo serán las transacciones económicas afuera de la Tierra, carencia que podría resolverse con el proyecto PayPal Galactic.

spacemoney

Según algunos, la colonización humana del espacio exterior es una realidad posible en el futuro inmediato de nuestra especie. Según algunos, poco falta para que existan colonias humanas en algún punto más allá de la Tierra. Y, por lo pronto, con los planes de empresas como XCOR Aerospace y Virgin Galactic, el turismo espacial parece encontrarse ya a la vuelta del calendario.

El suceso en sí es (o parece, en tanto no suceda realmente) sorprendente en sí, admirable, pero más allá del asombro primero es inevitable hacer algunas preguntas de tipo práctico, relacionadas con nuestra existencia cotidiana y el misterio de si esta se trasladará también ahí adonde lleguen otros miembros de nuestra especie.

Una de ellas tiene que ver con el dinero. En efecto, así como el filósofo Slavoj Žižek ha ironizado sobre nuestra facilidad para las fantasías del fin del mundo pero, en contraste, nuestra imposibilidad para pensar en un cambio más modesto en el modo de producción capitalista, tal parece que el sistema económico que domina en la Tierra será llevado también al espacio exterior, con lo cual esta hipotética colonización se mira menos como un empezar de cero, una tabula rasa que dé a nuestra especie una oportunidad de comenzarlo todo de nuevo, y más como una continuación de lo que hemos sido en los últimos 5 siglos, con todo lo que ello implica.

Esto debido al reciente anuncio de PayPal (el conocido sitio de transferencias económicas por Internet) y el Instituo SETI (especializado en la exploración extraterrestre y la búsqueda de vida inteligente más allá de la Tierra) de “PayPal Galactic”, un sistema de pagos todavía en fase planeación que buscará llenar ese vacío hasta ahora existente.

Paradójicamente, la inclusión de esta variable en la posibilidad de los viajes privados al espacio exterior genera más conflictos que soluciones. Como apunta Roxanne Palmer en el International Business Times, al menos por ahora no queda claro el funcionamiento operativo de PayPal Galactic:

¿De verdad será libre de efectivo? ¿Las naves y sus tripulantes tendrán la tecnología de comunicación necesaria para transferir el dinero? ¿Cómo manejarán los bancos las cuentas de personas viviendo fuera del planeta? ¿Cómo se relacionarán las regulaciones financieras gubernamentales con las personas en el espaci (quizá restringiéndose a un nuevo tipo de banca de “tierra afuera”)?

Y es que al final, como concluye lacónica pero también equivocadamente Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar la Luna y uno de los involucrados en el proyecto, “Todos necesitamos disponibilidad de dinero”.

[IBT]

Sorprendentes (e inquietantes) resultados de los efectos del amor en el cerebro humano

Por: pijamasurf - 07/04/2013

La parte más primitiva de nuestro cerebro, el núcleo caudado o “cerebro reptiliano”, se enciende cuando estamos enamorados.

der-kuss-or-the-kiss-by-gustav-klimt-pg-reproductionsEnamorarse es tremendamente adictivo. Las respuestas neurológicas en el cerebro son las mismas que se encienden cuando alguien está bajo la influencia de narcóticos duros. Es por eso que desenamorarse duele tanto, y toma tanto tiempo. Y aunque el amor en su forma más pura sea mucho más que un coctel químico, los estudios que revelan resultados cerebrales son interesantes, y quizá hasta nos ayuden a entender ciertos comportamientos que “se apoderan” de nosotros cuando estamos en ese estado.

De acuerdo con Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, quien ha pasado su vida investigando los efectos del amor en el cerebro, dos sorprendentes áreas del cerebro se iluminan cuando este está concentrado en su objeto de su afecto. La primera es parte de nuestro cerebro primitivo, reptiliano, que es el núcleo caudado. También notó que áreas del cerebro asociadas con la creación de dopamina y norepinefrina están muy activas cuando amamos a alguien. Químicos que se asocian con el placer y la emoción.

Al respecto, Fisher ha comentado: “Con razón los amantes pueden platicar toda la noche o caminar hasta el amanecer, escribir poesía extravagante y correos electrónicos tan reveladores, cruzar continentes u océanos solo para abrazarse un fin de semana, cambiar de trabajo o de estilo de vida, o incluso morir por el otro. Inundados en químicos que confieren concentración, estámina y vigor, y guiados por el motivador motor de la mente, los amantes sucumben a la urgencia del cortejo herculeano”.

El núcleo caudado, o cerebro reptiliano, que podría ser donde la primera flama del amor se enciende, es considerado por muchos como el lugar que alberga al ego. Don Juan Matus habló alguna vez sobre esta región del cerebro:

“Tenemos un predador que vino de las profundidades del cosmos y tomo las riendas de nuestras vidas. Los seres humanos son sus prisioneros. El Predador es nuestro señor y nuestro dueño. Nos ha vuelto dóciles, indefensos. Si queremos protestar, suprime nuestra protesta. Si queremos actuar independientemente, nos demanda que no lo hagamos… Todo este tiempo he estado evitando ir al grano, insinuando que algo nos tiene prisioneros. ¡Sí estamos prisioneros!”

Esto podría ser análogo a, o hasta la causa de que cuando nos enamoramos sentimos que le “pertenecemos” al otro. 

[WakingTimes]